El periodista irlandés Gordon Thomas comparte su investigación sobre la esclavitud sexual de menores en Europa central tras el colapso socialista y cuyo ingreso reporta a sus beneficiarios sumas superiores al producto per cápita de varias naciones
Es de noche cuando los BMW’s y Mercedes entran de nuevo a Cheb. Hacia medianoche debe haber más de cien autos costosos cruzando sus calles. El pueblo está en la frontera checo-alemana, un cruce sobre la autopista que lleva a Praga desde Bavaria y Sajonia. Pero los conductores de esos autos sólo van a Cheb. De edad media y usualmente bien vestidos, han venido a este pueblo con feos y enormes bloques de departamentos de la época estalinista con un solo propósito: sexo. No con prostitutas adultas, sino con niños menores de diez años.
Cheb es la Meca de los pedófilos alemanes que conducen desde Munich. Cada noche, desde el colapso de la URSS, Cheb ha mantenido su reputación como la capital del sexo infantil de Europa y que incluyen lo que se conoce como ‘gateadores’ o ‘especiales’, niños tan pequeños, tan vulnerables, tan frágiles, que no pueden valerse por sí mismos. Son ofrecidos a los conductores de esos carros por sus “cuidadores”. Esta es la vergüenza de Checoslovaquia, un país que se enorgullece de tener un futuro en la Comunidad Europea.
Por el equivalente de 50 dólares un pedófilo puede recoger a un niño, a menudo recién salido de los pañales. Son la última degradación de un pueblo de 38 mil habitantes. Con casi cien burdeles, nadie sabe exactamente cuántas prostitutas jóvenes trabajan para ellos o en las calles de Cheb. Infectados con hepatitis, sífilis y VIH, son algunas de las víctimas del tráfico sexual infantil.
Industria global
Ellos representan una fracción de una industria global cuyos ingresos anuales fueron estimados en 2003 superiores al medio trillón de dólares globalmente. Esto es el doble del valor del efectivo estadounidense circulante actualmente y más del producto interno bruto de muchos países.
Los beneficios proceden del tráfico sexual de niños en todas sus formas: esclavitud de blancos, redes sexuales, pornografía, la industria turística sexual, bailes con los senos al desnudo, falsos esquemas de adopción y procuración a las víctimas. Millones de niños globalmente implicados, entrampados en la industria del comercio sexual forzados a permitir que sus cuerpos sean usados a cambio de comida, dinero, refugio, alcohol y drogas.
Los niños son comprados, vendidos, comerciados y abusados en los mercados subterráneos de sexo infantil diariamente. Cada estado en Estados Unidos, en cualquier otra nación, contribuye en algún modo al constante florecimiento de niños, sus clientes y explotadores.
Se estima que los ingresos procedentes de este vasto imperio demoníaco, si se invirtieran apropiadamente, atraerían un interés superior a los 2 millones de dólares por hora. El tráfico sexual en niños no es sólo una industria sino un imperio global. La soberanía y expansionismo, es frecuente rasgada por la lucha interna –luchas a muerte entre las Triadas Chinas y la mafia rusa, entre las múltiples bandas de los Balcanes, son lugar común-. Pero el imperio presenta un frente secreto al mundo. Es desde donde se saquea a nuestros niños, se los arrebata, para nunca volver a verlos.
Los depredadores que controlan el tráfico sexual en menores tienen sus propios ejércitos privados –los asesinos que roban y rompen la resistencia de los niños; servicios de inteligencia, hombres que los marcan como blancos; bancos que depositan los beneficios del imperio sin hacer preguntas; barcos que aceptan transportarlos de un continente a otro; aviones privados que los conducen a clientes alrededor del mundo-.
Aún así es poca, no cohesiva y sostenida la guerra contra este terrible demonio. Estados Unidos y Gran Bretaña intentan sellar el tráfico dentro de sus propias fronteras –pero aún así no hay un combate universal en el creciente tráfico sexual en menores-. Las calles de Cheb son un sitio aislado en un collar de vergüenza que circunda al planeta.
Viajar en Volvo
Hacia el este de Cheb, un Volvo cruzó hacia el norte de Bosnia. Ocultas bajo inmundas sábanas iban cuatro niñas adolescentes. Una de ellas, una rubia llamada María, apenas cumplió trece años. Para prepararlas para el largo e incómodo viaje, un doctor les aplicó una inyección. Se les dijo que era para aliviar las molestias del viaje. En realidad, era un cocktail de drogas para mantenerlas adormecidas e incapaces de escapar. Este es el procedimiento normal para los hombres que operan este segmento de la red en el tráfico sexual que cruza los Balcanes.
El doctor sólo es conocido por su primer nombre, Goran, en la casa familiar de la niña en Chisinau, la capital de Moldavia, el país más pobre de Europa que tiene a los más bellos niños de Europa central. Esto la convirtió en un imán para los traficantes. Se movieron rápido tras el colapso del comunismo. Desde entonces se estima que unas 6 mil niñas han sido traficadas fuera de Moldavia. Las niñas respondieron a anuncios en diarios de Chisinau. Les prometían trabajar en Paris, Londres y Dublín –e incluso en Estados Unidos-. Les ofrecían puestos de meseras, nanas, amas de llaves y trabajo en bares. Los anuncios enfatizaban que no se requería experiencia previa. Los salarios eran superiores a lo que se gana en Moldavia.
Un reclutador moldavo dijo a las niñas que su viaje implicaría, primero, ser conducidas secretamente en la frontera dentro de Bosnia. Ahí recibirían pasaportes, por los que ya le habían pagado 100 libras –dinero prestado por sus familias y amigos-. Luego, irían hacia occidente a ganar un dinero nunca soñado. Todo eso les fue prometido.
El despertar de la ex Yugoslavia, seguida por una viciosa guerra regional y el establecimiento de nuevos estados bajo el acuerdo de paz de Dayton de 1995, dejó a muchos países balcánicos virtualmente sin legislación o controles fronterizos que benefició el tráfico sexual en mujeres jóvenes y niños.
Para entonces, María y sus tres amigas viajaban disimuladas en el Volvo. Los beneficios del tráfico sexual en los Balcanes se igualaron a los del comercio de drogas –y las penas por contrabandear humanos eran mínimas-. Los guardas fronterizos en Bosnia observaron a través del Volvo. El auto les era familiar. Cada vez que cruzaba, los guardas recibían 200 libras por permitirles un paso sin trabas.
Cinco horas después, el Volvo alcanzó su destino final. “Arizona Market”, afuera de Kosovo. El pueblo parece más del viejo oeste que a la Europa Central del Tercer Milenio. También es el cuartel general de las fuerzas de Naciones Unidas en Bosnia.
Los internacionalistas
Una zona interconectada con caminos lodosos conduce al Café Marlboro, Café Don y The Goleen Heart, enfrente hay montones de condones usados y botellas de licor vacías. Son burdeles. Entre ellos hay chozas de madera que venden ropas baratas, alcohol, perfume y armas.
En esos bares la escena cambia rara vez: tenues luces rojas, música vana, bebidas baratas –y jóvenes mujeres semidesnudas- que usualmente se cuelgan de hombres conocidos como “internacionalistas”. Son los soldados de paz de Naciones Unidas.
En 2003, la fuerza era de 45 mil soldados procedentes de 39 países. En suma, ahí había unos 7 mil elementos de ONU y miembros de otras 200 agencias de ayuda occidentales. Muchas de las jóvenes parecían drogadas –hay un pronto acceso a cocaína y heroína en venta abierta-El empleado de una agencia de ayuda estadounidense dijo: “Vea, los propietarios del bar compraron a estas niñas para mantenerlas bonitas y quietas. Compran drogas de algún médico de ONU. Cuando una joven ha terminado su ‘número’ es llevada a su habitación por un mesero y le da un toque. Cuando despierta, está lista para su siguiente ‘número’”.
Esto es Arizona Market. Oficialmente establecida por las fuerzas de pacificación para alentar el comercio entre serbios, croatas y musulmanes, ahora sus cinco millas cuadradas son el epicentro de un creciente comercio sexual de esclavas de Bosnia. Este fue el destino para las cuatro niñas. Podrían trabajar aquí como prostitutas –y podrían morir- en este lugar abandonadas.
Mercado de jóvenes niñas
Casi a 2 mil millas al sur de Bosnia, en el corazón tropical de África Occidental, un grupo de niñas, ninguna mayor de 13 años, caminaban hacia una pequeña plaza en los suburbios de Abidjan, la capital de Costa de Marfil. Iban escoltadas por jóvenes hombres de cara dura, el oro en sus dientes refleja la luz del sol.
Vestidas con sus trajes de domingo –vestidos de algodón con fuertes colores - cabello lavado y peinado, las jóvenes se sentarían directamente en las bancas de madera en el centro de la plaza. Cada muchacha sería vendida como esclava. Alcanzaban precios desde 5 dólares –el precio de un café en el mejor hotel de la ciudad- hasta el del niño más caro, un joven de 11 años que costó 15 dólares.
El lugar se conoce localmente como El mercado de las jóvenes niñas-. Los compradores, hombres y mujeres observan y tocan los brazos de las niñas, revisan sus dientes. Uno pidió a una que se diera una vuelta.
Al momento, un comprador en prospectiva se detuvo, el vendedor enfatizaba los buenos puntos de una niña. “Es una joven libre de enfermedades. Es fuerte y obedecerá cada una de sus órdenes. Hará todo lo que usted quiera”.
Esclavos sexuales
Nadie sabe hoy cuántos esclavos sexuales hay en el mundo. La Organización Internacional para Migración estima que tan sólo en Europa del este podría haber medio millón. Anti-Esclavitud Internacional cree que la suma global puede oscilar en “decenas de millones”. La única certeza, agrega la organización de derechos humanos más antigua, es que hay más esclavos sexuales que nunca.
El Departamento de Estado estadounidense, anunció en junio de 2003, que quince países estaban muy implicados en el tráfico de humanos. Esa lista incluye a Grecia e Italia, ambos miembros de la Comunidad Europea. Estimó que a través de los quince países, casi un millón de adultos y niños son traidos y comprados anualmente en el mercado de esclavos sexuales.
Hay creciente evidencia de que muchos de esos esclavos son comerciados a través de internet donde hay solicitudes extremas como sexo sin protección. En Gran Bretaña, Scotland Yard cree que unas 5 mil niñas del ex bloque comunista fueron contrabandeadas al país en 2002. Cada uno de sus proxenetas ganó un estimado de 2 mil dólares al día.
Así, este terrible abuso humano sin que importe raza o color, sigue ocurriendo en todas las religiones y donde no hay religión. El tráfico sexual en niños es producto de la avaricia y lujuria que alimenta la pobreza abyecta. No hay solución hasta que la pobreza sea desterrada –y los traficantes sentenciados a largas penas-. Por una indiferencia colectiva y el silencio, la traición a los niños persiste.
*Gordon Thomas es autor de 45 libros y periodista de investigación que escribe sobre temas de inteligencia para el Sunday Express (GB), El Mundo (España), y es editor de American Free Press, BBC y estaciones estadounidenses.
(Traducción: Nydia Egremy)
Adopción
con fines de lucro
Carmen Cruz
El tráfico de menores en el mundo constituye uno de los problemas más desafiantes para las autoridades, ya que las leyes aun son deficientes para controlar a estas mafias.
De acuerdo con información de la Red por la Infancia y la Adolescencia, el número de infantes sustraídos del núcleo familiar en México supera los 25 mil, muchos de ellos adoptados de manera ilegal en el extranjero.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), señala que en los últimos seis años este fenómeno ha ido en aumento, ya que por cada adopción legal realizada existen tres ilegales en el mundo.
En el caso de México, Bruce Harris, Director Ejecutivo de Casa Alianza, dice que el problema surge en 1997 a raíz del robo de bebes en Tapachula, Chiapas, para llevarlos a Guatemala y entregarlos en adopción.
Afirma que las adopciones irregulares son una amenaza global, el monopolio no es solo de Guatemala, aunque es el país que más bebés dá en adopción a familias extranjeras en el mundo.
La postura que tiene Casa Alianza no está en contra de las adopciones, al contrario. Pero deben hacerse respetando los derechos de los niños, las niñas y sus padres, reitera Harris.
Las bandas dedicadas a la compraventa de menores buscan la forma de adoptar a niños de seis meses a un año de edad. En Estados Unidos las organizaciones dedicadas a la venta de menores cobran entre 30 y 45 mil dólares por niño. Un estudio del Departamento de Justicia de ese país, señala que 359 mil menores son separados de sus familias cada año, de estos, 4 mil 600 son secuestrados por extraños.
El director de la Fundación Mexicana de Investigaciones de Niños Robados y Desaparecidos, Guillermo Gutiérrez, refiere: “Cuando un menor es dado en adopción, sea en México o en otro país, es imposible saber lo que sucede con esas criaturas en el corto y mediano plazo. La preocupación básica de la fundación es saber lo que sucede con ellos, cual es su destino y finalmente cómo son tratados.
“Es necesario una regulación en las leyes que contemple la protección a los derechos de la infancia para ver su integridad física como una medida de prevención”, subraya.
En México la autoridad central en materia de adopción internacional es el DIF, que tiene los registros de menores adoptados por extranjeros, principalmente por europeos de España, Francia e Italia, cuya adopción se concreta si cumplen con los procedimientos establecidos por la Convención de la Haya.
La Convención de la Haya destaca tres puntos sustanciales que determinan las garantías y seguridad para la adopción internacional en favor de los niños. Además de instaurar un sistema de cooperación entre los estados contratantes para evitar el tráfico, secuestro y venta ilegal de infantes.
Diana de Jesús Pacheco, jefa del Departamento de Asistencia Jurídica a Centros Asistenciales del DIF, habla sobre los procedimientos para la adopción internacional de menores. “En México los requisitos son: acta matrimonial, acta de nacimiento de ambos cónyuges, comprobante de ingresos, cartas de recomendación, además de fotografías de la casa donde viven.
“Para los candidatos extranjeros los documentos exigidos son iguales, además de un certificado de idoneidad, el cual determina que los posibles candidatos son viables y cumplen lo necesario para la adopción, sin olvidar que tiene que venir en su idioma original, traducido y apostillado”.
Advierte que el DIF no ha detectado casos de maltrato contra menores ya adoptados. “Tenemos convenio con la Interpol, la PGR, donde incluimos una ficha en la que están todos los datos de los solicitantes y estas instancias se encargan de hacer un rastreo”.
Dice que el seguimiento del DIF luego de concluir con la adopción por extranjeros es de dos años, los consulados son los encargados de vigilar y dar información respecto a la situación del menor.
El Concentrado de Información sobre Adopciones del DIF, señala que en el 2002 se adoptaron 656 menores de un total de 1680 solicitudes, de las cuales 931 pasaron a procesos judiciales. Los registros del año pasado muestran que 500 infantes fueron candidatos para ser acogidos.
Debido a que los procesos para la adopción son lentos, con base en los análisis realizados por el DIF, tarda entre ocho meses a un año. Sin embargo existe preocupación por infantes que son obligados a prostituirse, luego de ser acogidos de manera legal en un país, convirtiéndose en uno de los negocios más lucrativos.
Emilia Patricia Gómez, senadora del Partido Verde, advierte que se está perdiendo la batalla frente a este tipo de negocios. Considera necesario establecer severas sanciones contra personas que violen los derechos de los niños a través de la explotación sexual.
Plantea elevar a rango federal el delito de explotación sexual de menores y que sea tipificado como delito grave, para evitar que al año alrededor de 15 millones de niños, de entre 11 y 13 años, ingresen al mercado sexual global.
El robo y tráfico de niños en México y otras regiones del mundo, ligados a la adopción ilegal de menores, se ha incrementado considerablemente. El Parlamento Europeo, registra al año miles de adopciones legales que han sido ampliamente rebasadas por las solicitudes: 36 mil contra 140 mil, respectivamente. Mientras que en Estados Unidos, las solicitudes fueron de 47 mil y Canadá con 19 mil.
Las solicitudes formales de adopción de menores en los países ricos son de 206 mil anuales. Sin embargo, esta cifra contrasta con los niños que son solicitados de manera informal, cuya demanda es de 825 mil menores. 3
¿México y América Latina?
Bruce Harris, Director Ejecutivo de Casa Alianza para América Latina, responde a la pregunta sobre casos de menores latinoamericanos víctimas de tráfico ilegal sexual.
En Honduras, hace dos semanas Carlos Eduardo Ramírez, de 19 años, fue acribillado desde un auto. Con él suman 20 los menores de 23 años ejecutados sólo en febrero. Sus asesinos, como en 95% de los casos registrados, no han sido identificados.
Mientras persiste la impunidad, las autoridades hondureñas atribuyen sin evidencia, tal violencia a las “maras” (pandillas juveniles), se les acusa del cinco por ciento de los asesinatos en febrero. El resto sigue pendiente de investigación.
Casa Alianza, organización privada sin fines de lucro, dedicada a la defensa y rehabilitación de los Derechos Humanos de los menores de edad, estima que en Honduras, la impunidad es el principal cómplice de la violencia contra la niñez y la juventud. Su Programa de Apoyo Legal determinó que 30 % de las víctimas de febrero eran niños, niñas y adolescentes menores de 18 años de edad. El 70por ciento restante, 14 víctimas, era mayor de 18 años y menor de 23.
En ese país, San Pedro Sula tiene la mayor incidencia de asesinatos de niños. Se registraron 8 casos (40% de las muertes). En Tegucigalpa fueron siete (35% del total). En Comayagua, dos asesinatos (10%) y el restante 15 % entre Lempira, La Paz y Tela, con una víctima menor en cada uno.
El 90% eran hombres. Casa Alianza contó el primer bimestre de 2004, 65 asesinatos de niños, niñas y jóvenes, contra 2 mil 90 ejecuciones desde enero de 1998 hasta febrero 2004. Los dos primeros meses de 2003 hubo 126 ejecuciones extrajudiciales, fue el año más violento.
Los jóvenes ante la falta de oportunidades para salir de la pobreza, acceso a la educación y empleo digno, ven a las pandillas como opción de supervivencia. Casa Alianza tiene oficinas en Guatemala, México, Honduras y Nicaragua, su sede regional está en San José, Costa Rica.