Defensor del periodista  

Bours y Ulises: ¿Y la Ley de Información?

Álvaro Cepeda
Sonora y Oaxaca tienen gobernadores priístas. Y en ambas entidades, uno y otro se han estado resistiendo (como controlan a sus respectivos congresos al viejo estilo del servilismo) a la expedición de la Ley de Acceso a la Información y que una vez promulgada los obligaría a la apertura de la mayor información secuestrada a los ciudadanos. A la fecha, éstos no pueden ejercer su derecho de petición ni el derecho a la información (Artículos: 6 y 8, respectivamente, de la Constitución Política) parar recabar cuanto les interesa saber, del pasado y del presente, sobre lo que hicieron y están haciendo todos los órganos del poder público.

 

 

 


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¿Por qué esa obstrucción? ¿Qué ocultan Bours y Ulises en sus administraciones que, más que públicas, parecen privadas? Los oaxaqueños y sonorenses han esperado, pacientemente, que esos dos gobernadores se comporten como prescriben, sobre el derecho a la información, las respectivas constituciones de esas entidades, integrantes de la Federación. Pero ni Ulises Ruiz ni Robinson-Bours acatan la necesidad social de reglamentar ese derecho por medio de la Ley de Información. Ésta, al parecer, como iniciativa de esos funcionarios del Poder Ejecutivo, ha enviado el proyecto. Empero, sus dóciles diputados locales –que no parecen representar los intereses de los ciudadanos, sino los de Ulises y Bours que se autodegradan a simples caciques–, están esperando la orden para supuestamente discutirla y, si quieren los gobernadores, aprobarlas.

Bours responde, a su vez, a la línea de mando de la facción priista opositora a Madrazo. Es un miembro del Tucom (Todos Unidos Contra Madrazo). Y Ulises es pieza clave del madracismo. Separados por el botín de la candidatura presidencial del PRI, sin embargo, en cuanto a transparentar sus administraciones, coinciden en mantener bajo siete llaves el manejo de los ingresos y los gastos; de la toma de las decisiones; de las inversiones y, en suma, de todo cuanto compete conocer a la sociedad a través de sus individuos. Los legisladores sonorenses y oaxaqueños no se atreven a ir más allá de lo que les manden hacer los gobernadores de esos estados. Están para obedecer, no para cumplir con su deber. Por eso es que los anteproyectos de la Ley de Información, permanecen en el purgatorio en esa mascarada de congresos de la inexistente separación de poderes.

Ruiz y Bours saben bien que no hay presidente de la República (Fox es una ficción) y que la Federación no funciona, por lo cual cada uno de los gobernadores, sean del PRI, del PAN o del PRD, hacen lo que se les pega la gana en sus entidades. Ulises se ha comportado peor que un “cacique de horca y cuchillo”. Bours, como su aliado Chuayffet, más al estilo de usar “guantes de seda”, está ahorcando a los medios de comunicación, con el manejo arbitrario de los fondos públicos para publicidad oficial. Los dos, finalmente, coinciden en lo arbitrario. Su respectivo autoritarismo, de mano suave y de mano dura, es más de lo mismo: resistirse a dar información para no ser fiscalizados. Y menos para dar cuenta y razón de sus actos y omisiones.

Bours y Ulises son empresarios (en el sentido contrario a los hombres de empresa, por cuanto que son hombres de presa). El sonorense, socio, con su familia, de un cuasi-monopolio avícola. El oaxaqueño oculta sus propiedades en gasolineras (cuyas concesiones obtuvo al amparo de favores gubernamentales). Y, al parecer, con su hermano incómodo, haciendo negocios a la sombra de la gubernatura. Los dos gobernadores están favoreciendo a empresarios del saqueo. Por eso y aquello es, quizá, por lo que se han opuesto a que sus lacayos-diputados aprueben la Ley de Información que, con todas sus limitaciones, candados e información prohibida, de todas maneras los sonorenses y oaxaqueños, ejerciendo el derecho a recibir información y el derecho de petición, se enterarán de los abusos de Ulises y Bours. Por esto es que los dos priístas están renuentes a la expedición de esa ley que los obligaría a transparentar su conducta.

 



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