Contralínea  

Contra la ley

Zósimo Camacho / David Cilia, fotos
Papá: yo, mi mamá y mi hermanita te queremos”, se lee trabajosamente en un trozo de papel de estraza. Debajo de las letras desiguales, el tosco dibujo de una casa con ventanas por la cual se asoman tres cabezas tristes. A un costado, la figura de un hombre al que le escurren grandes lágrimas tras los barrotes de una celda. Por si cupiera duda, el autor identifica con rudas letras a sus personajes: “yo”, “mamá”, “nena” y “papá, lejos”. Firma Antonio, de seis años.

 

 


Publicidad

El dibujo es sólo uno de los que por decenas se exponen en el auditorio del Sindicato Nacional de Trabajadores de Uniroyal durante el “Primer encuentro por la liberación de todos los presos políticos, presentación con vida de los desaparecidos y la cancelación de órdenes de aprehensión en contra de luchadores sociales”, al que había convocado la Comisión Sexta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y otras organizaciones.

A los trabajos, de dos días, no sólo acuden integrantes de La Otra Campaña, sino también de otras organizaciones que van por caminos distintos, como el Comité Cerezo, el cual es “bienvenido” y hasta algunos militantes del Partido de la Revolución Democrática, quienes en los pasillos se enfrascan en discusiones al tratar de defenderse de las duras críticas que les hacen algunos participantes.

Al grito de “Zapata, vive” los asistentes reciben al subcomandante Marcos del EZLN. Con paso apresurado el también llamado Delegado Zero sube a la mesa que conduce las discusiones y dice que en México se castiga la lucha social y es un delito ser pobre. Considera que en el país tenemos una “estructura jurídica que nos oprime, las leyes son la coartada para perseguirnos y atacarnos, y los cuerpos represivos que supuestamente están para hacer cumplir la ley son los primeros en violarla”.

Cita como ejemplos las “dos indignaciones que marcan nuestro calendario actual”: el asalto policiaco a San Salvador Atenco y las agresiones sexuales contra las detenidas y la represión del movimiento magisterial en Oaxaca. Dos ejemplos que se incorporan a una larga lista de agravios: el 2 de octubre de 1968, el 10 de junio de 1971, la guerra sucia, las matanzas de Aguas Blancas, Acteal, El Charco y El Bosque.

El subcomandante Marcos celebra que después de décadas de luchar por la libertad de presos políticos y demandar la presentación de los desaparecidos de manera dispersa “ahora tenemos este esfuerzo unitario que, no sin tropiezos, empieza a levantar.

“Deseamos que este empeño no sea frustrado por los resabios de la política del 'agandalle' que cargamos todavía, y que no se convierta sólo en un nuevo membrete que le da, a quienes lo forman, un gafete, una invitación al extranjero y un turno en la lista de oradores.”

Insiste en que la lucha por la liberación de los presos es sólo parte de otra más grande que se libra contra el sistema responsable de represión, despojo, explotación, racismo y represión. Identifica como el origen de la injusticia “la apropiación por unos cuantos de la riqueza que producen muchos; el dominio de los capitalistas sobre los trabajadores”. Rechaza que, contrario a lo que pregonan “los de arriba”, el sistema jurídico del capitalismo se funde en la libertad y en la igualdad.

“¿Es la misma libertad la que tiene el propietario de grandes extensiones de tierra, fábricas, comercios, bancos y la que tienen los pueblos indios en México, los campesinos, los obreros, los empleados, en suma, los trabajadores del campo y la ciudad? ¿Son iguales los propietarios de la industria minera y los trabajadores que laboran sacándole la riqueza a las entrañas de la tierra? ¿Son iguales los dueños de la Minera México y los mineros asesinados en Pasta de Conchos, Coahuila?

“¿Es igual Carlos Slim al indígena yaqui que en Sonora es despojado de su tierra, cultura, identidad? ¿Es igual el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que el vendedor ambulante de flores en Texcoco? ¿Es igual el gobernador Ulises Ruiz que el maestro de una comunidad indígena en Oaxaca? ¿Son iguales los hermanos Bribiesca que los niños y niñas huérfanos por la masacre de Acteal?”

Considera que, como una mercancía más, la ley se puede comprar. “La función esencial del Estado en el capitalismo es garantizar el dominio de los poseedores sobre los desposeídos, y para eso la represión, y para eso las leyes que le den fundamento racional y humano a la imposición del poder del económicamente más fuerte”.

Reitera que La Otra Campaña habrá de echar del país a los grandes propietarios y a quienes les sirven con sus “políticas depredadoras” y “leyes de muerte”. Asegura que con ellos se irán las estructuras jurídicas que promovieron las violaciones a los derechos humanos en “la larga y silenciada historia de la lucha” de los de abajo por democracia, libertad y justicia.

“Luchamos, lucharemos, venceremos. Transformaremos este país. Cuando ese día llegue vivirán de nuevo nuestros muertos, aparecerán nuestros desaparecidos, se abrirán las puertas de las cárceles para que salgan las presas y presos políticos y, después de que entren los verdaderos criminales y quienes le sirven, volverán a cerrarse, la lucha social no será un crimen sino un deber de todas, de todos.

“Y los abogados y abogadas de ahora tendrán que volver a cursar la carrera de derecho, jurisprudencia, leyes, abogacía o como quiera que se vaya a llamar la profesión de defender al débil, perseguir al poderoso, liberar al esclavo, castigar al criminal, socorrer al desvalido; en suma, buscar la justicia, defender la vida, matar la muerte. Esto pasará en el Otro México que habremos de levantar. No es un deseo. Es una promesa.”

Los literatos

A media luz y en un teatro silencioso cuelga un tendedero con las prendas de decenas de dramaturgos, poetas, cuentistas, novelistas, ensayistas, es decir, escritores. Se han reunido con el Delegado Zero para demandar la liberación de los presos políticos de los días 3 y 4 de mayo en San Salvador Atenco. Leen ante un auditorio ávido de escucharlos. Después de cada participación, los artistas cuelgan sus textos en un mecate al fondo del escenario.

En el Primer Encuentro de Escritoras y Escritores por la Libertad de los Presos Políticos de Atenco, el estruendo de los aplausos y consignas después de cada participación vuelve a dar paso al silencio para que la palabra del siguiente suene clara, indignada, dolorida, pero melodiosa. Poemas, cuentos, monólogos en voces cascadas o joviales tienen como fondo sólo el rechinido de la madera mohosa del teatro Rodolfo Usigli, en Coyoacán.

“En el principio fue el verbo. En Atenco, en el principio fueron las flores”, dice con su voz grave el dramaturgo y narrador Víctor Hugo Rascón Banda, presidente de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), al aludir que la represión en el pueblo mexiquense inició con la venta de flores.

El autor de más de 50 obras teatrales además de cuentos, novelas y guiones cinematográficos continúa: “en Atenco callaron las palabras y hablaron las balas; en Atenco callaron las razones y hablaron las macanas; en Atenco callaron los derechos y habó la intolerancia […]

“[…] las alas de la mariposa seguirán provocando huracanes; las flores de Atenco estarán muy pronto otra vez en su sitio y seguirán acariciando el alma, iluminando la vida.”

Después de escuchar a decenas de escritores, como Javier Sicilia, Gabriel Ynclán, Reyna Barrera, Inti Barrios, Edna Ochoa, Liliana Esparza, Leticia Luna, entre muchos otros, se da la palabra al subcomandante Marcos, el cual es recibido como un escritor más. Incluso Rascón Banda le propone inscribirse a la Sogem para que sus derechos de autor estén a salvo.

El texto del Delegado Zero es un cuento-diálogo imaginario entre el propio “sup”, el escarabajo don Durito de la Lacandona y Juan de Mairena, aquel personaje “filósofo cortés, un poco poeta y un poco escéptico, que tiene para todas las debilidades humanas una benévola sonrisa de comprensión e indulgencia” de Antonio Machado.

De lo cómico a lo trágico Marcos y Machado, a través de sus heterónimos Durito y Mairena, cuestionan la supuesta igualdad y libertad de las personas en el capitalismo. Y el escarabajo dice que la labor de los intelectuales debe ser exhibir el espacio de la política tal cual es, sin ocultamientos.

“Hoy hay una injusticia oculta en la habitación del Poder: la que mató a Alexis Benhumea Hernández, la que violó a las presas de Atenco, la que mantiene ilegalmente presos a hombres y mujeres cabales, la que reprime en Oaxaca y en todos los rincones del México de abajo y a la izquierda.”

Y es que el encuentro de escritores también fue un homenaje al estudiante de la UNAM Ollin Alexis Benhumea Hernández, muerto a causa de una granada de gas lacrimógeno que le impactó en el cráneo en San Salvador Atenco. Sus padres y hermana escuchan al menos cinco poemas inspirados en el también bailarín de danza contemporánea mientras se proyecta en una pantalla su imagen juvenil y sonriente.

Adiós a Ollin Alexis

“¡Porque el color de la sangre jamás se olvida, los masacrados serán vengados…!” gritan cientos de estudiantes, campesinos y trabajadores. “¡No has muerto, no has muerto camarada! ¡Tu muerte, tu muerte será vengada…!”, retumba en el auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía de la UNAM, mientras entra el ataúd que contiene los restos del estudiante Ollin Alexis Benhumea fallecido después de una larga agonía desde el 4 de mayo, cuando policías le dispararon una granada de gas lacrimógeno que estalló en su cabeza.

Maestros y compañeros lloran junto con los campesinos de Atenco, quienes lo consideran uno de los suyos y ofrecen sepultarlo en el panteón del pueblo. Sobre el féretro, los estudiantes colocan una playera con el escudo de la UNAM, una bandera roja con la hoz y el martillo y una camisa con la estrella de cinco picos y las siglas del EZLN. Al fondo, la imagen del guerrillero vietnamita y el estandarte de la Facultad de Economía.

Decenas de maestros y alumnos toman el micrófono para recordar a Alexis y encabezar consignas contra el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y el presidente de la República, Vicente Fox. Higinio Martínez, profesor del joven asesinado dice que “la mejor manera de honrar a Alexis es profundizando la lucha de La Otra Campaña”.

El ataúd sale de la facultad entre “goyas” y la música de una banda que interpreta “Las golondrinas”. Cientos de estudiantes acompañan a la caravana por varias facultades hasta que la carroza abandona Ciudad Universitaria.

En el panteón de San Jerónimo, al sur poniente de la ciudad de México, el sacerdote que oficiará una misa antes de que Ollin Alexis sea sepultado aguarda que acaben las indignadas consignas: “¡Ni perdón ni olvido: castigo a los asesinos!” y “¡Si no hay justicia, no habrá paz!”

Inicia el rito católico del que participan activamente familiares de Alexis y campesinos del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Los comunistas y anarquistas respetuosamente guardan silencio y escuchan decir al sacerdote jesuita Carlos Espinosa García: “La lucha no termina; Alexis no ha muerto. Las ideas de justicia y equidad en nuestro país siguen firmes. Que la sangre de nuestros primeros mártires sea semillero de justicia”. Mientras el religioso da la hostia consagrada o comunión, la gente canta el himno zapatista con el puño izquierdo en alto.

El cuerpo del estudiante es sepultado y los dolientes gritan: “¡Alexis no murió: el gobierno lo mató!” Y ahí, al pie de la tumba, su madre dice: “Hijito: te acompañamos con nuestro amor y rezos. Vas a seguir con nosotros siempre. Nunca me imaginé que tú, el más chiquito, iba a tener un compromiso tan grande. Tu cuerpo no era suficiente para alcanzar lo que querías, lo que tenías que cumplir”.

 

 

Publicado: Julio 1a quincena de 2006 | Año 4 | No. 59



Tu opinión:

Tu nombre:
E-mail

Escribe tu mensaje aquí:

Publicidad

ÍNDICE Julio 1a quincena 2006
Enviar a un amigo
Opina sobre este texto
Página de inicio


Publicidad

 

Humor
 

 

Avance Contralínea

 

Números atrasados

 

Publicidad

 

Números atrasados

 

 

 

 

Suscríbete


En la República:  

De actualidad  


 




Baja California Chiapas Chihuahua Coahuila Estado de México Guanajuato
Oaxaca Sinaloa Sonora Hidalgo Michoacán NacionalTamaulipas Veracruz Zacatecas
Revista Contralínea
Av. Juárez 88, primero piso, desp. 110 y 111. Col. Centro, México D.F.
Tels: 9149-9808 /30 /07
La otra campaña, el Ejército Zapatista y el Subcomandante Marcos
Sitios Recomendados:
| Oficio de Papel | Revista Fortuna | Los periodistas | Fraternidad de Reporteros de México |

Responsable del sitio: Gonzalo Monterrosa Galindo