Contralínea  

El secreto de las armas

Jorge Torres
Académicos expertos en el sector de la Defensa Nacional analizan el tipo de armamento con el que cuenta México y critican la opacidad que hay en los procesos de adquisición de equipo bélico. Señalan que debe terminar la cultura del secreto que ha imperado en el sector y que se debe debatir abiertamente sobre las armas “secretas” de la Defensa y el gasto que se eroga por ellas

 

 


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Mientras la Secretaría de la Defensa Nacional mantiene en el discurso oficial que el tipo de armamento con el que cuenta es de carácter reservado por razones de seguridad nacional, académicos expertos en el sector enumeran las características de la artillería y el equipo bélico de las fuerzas armadas.

Las armas “secretas” no lo son tanto y la tecnología que ha logrado adquirir la Defensa durante los últimos 30 años no es lo suficientemente moderna como para mantenerla en secreto.

Desde 1996 y hasta la fecha, por lo menos, la cantidad de dinero público que se destina cada año al sector de la Defensa Nacional ha girado en torno a los 3 mil millones de dólares, y de esta cantidad un porcentaje importante se utiliza en la compra de armamento.

La diversidad de equipo bélico que poseen las fuerzas armadas en México da una idea de la cantidad de empresas que están detrás de las adquisiciones de armas del Ejército, todas ellas en busca de contratos millonarios que se amparan en procesos administrativos secretos (Contralínea 42).

Investigadores y académicos expertos en asuntos de defensa coinciden en señalar la necesidad de transparentar los procesos de adquisición de armas y las características que poseen, con el objetivo de transparentar el flujo de recursos públicos en el sector de la Defensa Nacional.

Jorge Luis Sierra, investigador sobre asuntos militares en México, comenta acerca del tipo de armamento con que cuentan la Fuerza Aérea, el Ejército y la Marina, información que estas dependencias catalogan como confidencial.

“La mayor parte de las naves de Fuerza Aérea Mexicana fueron adquiridas en Estados Unidos. México tiene una flota de ala fija compuesta por ocho aviones F5E Tiger II y dos F5F Tiger II de combate, 17 AT-33A Shooting Star -naves utilizadas en misiones de contrainsurgencia que están al final de su vida de servicio y serán reemplazadas por 14 F5E Tiger II- y 70 PC7 Turbo Trainer, de origen suizo y utilizados principalmente para misiones de entrenamiento contrainsurgente.

“La flota de ala fija incluye nueve aviones de transporte israelíes IAI 201 Arava, siete aviones de transporte C130 Hércules, siete Boeing de diferentes modelos y otras naves estadounidenses, como una Convair 580, un Cessna 500 Citation y cuatro PC-6 Turbo Porter.

“Todas las naves de comunicación y reconocimiento de la Fuerza Aérea son estadounidenses, con la excepción de un Embraer EMB-145MP fabricado en Brasil y que llegó a México en junio de 2004. México tendrá tres naves como ésta. La Fuerza Aérea tiene naves de entrenamiento estadounidenses y francesas (21 Maule MXT7-180 y seis Maule M-7-235). La flota de ala rotatoria es muy diversa e incluye helicópteros de Estados Unidos, Francia, Rusia y Polonia”, señala el investigador.

En lo que corresponde al Ejército, dice Sierra, posee vehículos blindados de combate de fabricación mexicana, pero también de origen francés, suizo, alemán, belga y ruso.

“La artillería combina armas en su mayoría estadounidense con cinco DN-5 Búfalo de 75 milímetros fabricados en México y 80 M56 de 105 milímetros fabricados en Yugoslavia. El resto del armamento de artillería incluye equipo estadounidense, pero también de Suiza, morteros de Israel y Francia, así como rockets antitanque de Rusia, Israel, Bélgica, además probablemente de misiles tierra-aire RBS-70 de Suecia.”

La Marina mantiene una flota naval “compuesta principalmente por naves de fabricación estadounidense, con algunas diseñadas y fabricadas por México. La fuerza aérea naval es una combinación de naves finlandesas, estadounidenses, canadienses, rusas y francesas”, asegura el también becario del Centro Hemisférico de Estudios de la Defensa de la Universidad de la Defensa Nacional en Washington.

Jorge Luis Sierra destaca el equipo bélico más reciente adquirido por las fuerzas armadas. “Habría que destacar lo nuevo. El proyecto más reciente de la Fuerza Aérea Mexicana es la compra de los aviones Embraer de reconocimiento”.

“La Armada está modificando sus destructores de la clase Quetzatcoátl con la instalación de Bofors L-70 de 57 mm, italianos, y existe el plan de instalar este equipo en los botes patrulla de la clase Azteca.

“La fuerza aérea naval ha comprado 10 aviones de entrenamiento naval checos Zlin 242 L, tres aviones ex-israelíes E-2C Hawkeye 8 (fabricados en EU), así como dos naves AS 565 Panthers, y se está considerando la compra de ocho L-39 Albatros y seis helicópteros Mi-35 para intercepción de drogas y operaciones especiales”, comenta el autor del libro El Enemigo Interno, una investigación sobre la contrainsurgencia y las fuerzas armadas en México.

Proveedores secretos

La Secretaría de la Defensa Nacional ha diversificado las opciones de los proveedores de armamento como una estrategia de reducir la dependencia, coinciden los investigadores consultados.

“Sé que la estrategia reside en no comprarle a un solo proveedor para reducir la dependencia estratégica; la lógica apuntaría que nuestro principal proveedor fuera Estados Unidos, pero la idea de diversificar implica que tenemos otros proveedores, como España, Israel, Rusia”, dice María Cristina Rosas, una de las pocas especialistas en defensa en México.

“Tengo la impresión de que es la Secretaría de la Defensa la que elige a los proveedores, la que busca a partir de la reputación y la calidad del armamento que se desea adquirir, a partir de nuestras estrategias de defensa y de las prioridades que podríamos tener en la materia”, señala la académica, autora del resumen en español del informe sobre armamento del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI).

La Sedena cuenta con distintas modalidades para adquirir armamento, dice Raúl Benítez Manaut, profesor del Centro de Estudios Superiores Navales. “Hay regalos de Estados Unidos, hay otros países que también hacen donaciones, hay compra de material usado a distintos ejércitos en distintos países y hay compras de material nuevo y esas pueden ser a gobiernos o a empresas privadas”.

El también consultor para asuntos de desarme de la ONU, señala que las fuerzas armadas tienen un pull de adquisiciones muy diversificado. “México le compra armas a Sudáfrica, a Israel, a Francia, a España, a Estados Unidos, a Canadá; tiene muy diversificado su pull de proveedores de armas, esto es por razones políticas, no quiere depender de un proveedor”.

La Secretaría de la Defensa Nacional realiza sus compras de armamento a través de un departamento de adquisiciones, dice Raúl Benítez, aunque este procedimiento permanece oculto. “En la Oficialía Mayor (de la Defensa) hay responsables de adquisiciones, pero no se conoce públicamente cómo es ese proceso; se desconoce como es el proceso de toma de decisiones para adquirir armamento, es secreto, el mecanismo de compra de armamento en México siempre ha sido confidencial”.

“Las empresas (de armamento) abren oficinas para vender sus productos, por ejemplo, se sabe de empresas francesas que cabildean la venta de armas por toda América Latina, los rusos han sido muy buenos vendiendo armamento barato en la región; Rusia, Ucrania, ahora China se está convirtiendo en exportador de armas muy importante, que también con la ecuación calidad-precio los armamentos chinos son muy apropiados”, dice Benítez.

Raúl Benítez asegura que se ha detectado a empresas de estos países haciendo labor de cabildeo en la Secretaría de la Defensa Nacional para vender sus armas.

“La modalidad depende de cómo la Sedena y la Marina compran armas, depende qué es lo que van a comprar, cómo lo escogen y cómo lo licitan y quiénes ofrecen mejor precio”, señala el académico. “La cosa es que es secreta esa información”.

Raúl Benítez dice que “en algunas ocasiones debe de haber licitaciones y en otras ocasiones puede no haber licitaciones”, pero que el problema consiste en que este proceso de adquisición de armas permanece en el secreto.

“Si bien es cierto que debe haber un nivel de secreto en cuanto al tipo de operación, tiene que haber transparencia en el abasto, los comerciantes de armas les pueden dar a costos extremadamente altos”, advierte Guillermo Garduño, investigador de la UAM Iztapalapa y experto en asuntos de defensa.

A finales de 1999 el Departamento de Comercio de Estados Unidos elaboró una guía para empresas norteamericanas con intenciones de comercializar sus productos en el mercado extranjero, y en lo relacionado con la venta de armamento a México, advertía que “no existen licitaciones públicas y tampoco reglas escritas para la venta de armamento al gobierno mexicano”.

El informe indicaba que era necesario estar bien conectado “en la extensa y oculta red de arreglos verbales” de los militares de alto rango de la Secretaría de la Defensa Nacional.

 

 

Publicado: Julio 1a quincena de 2006 | Año 4 | No. 59



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