Contralínea  

Ley del aborto

Jorge Meléndez Preciado

 

 

 


Publicidad

La iglesia, los grupos de derecha radicales y una buena cantidad de medios de difusión han planteado un falso dilema: sí o no al aborto. En realidad, la iniciativa que se discute en la Asamblea Legislativa, impulsada entre otros por Jorge Carlos Díaz Cuervo, del Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina (sic), es un paso más de la denominada Ley Robles. Ésta posibilita que las mujeres puedan interrumpir su embarazo cuando ponen en peligro su vida o han sido violadas, entre otras causales.

Ahora, de aprobarse la iniciativa Díaz Cuervo en este periodo de sesiones, habría posibilidades que las instituciones de salud intervinieran para interrumpir el embarazo antes de 12 semanas (tres meses), tiempo en el cual no se pone en peligro la vida de quien toma esa difícil resolución.

Según datos no muy precisos del Consejo Nacional de Población –ya que muchos de los abortos se llevan a cabo en la clandestinidad, pues son penados entre dos y ocho años por la ley–, anualmente hay 220 mil abortos; de ellos, 102 mil en consultorios donde las condiciones de asepsia son mínimas y los practicantes impreparados. De éstos, en el 10 por ciento de los casos las mujeres fallecen. O sea, que hay cuando menos cerca de 11 mil víctimas.

Otras fuentes hablan de 500 mil interrupciones de la concepción (organismos civiles) y algunas hasta plantean un millón (investigadores universitarios). Incluso una numeralia señala que los abortos alcanzan la terrible cifra de 174 mil.

Incertidumbre por todos lados. Aunque hay una certeza: en el DF los legrados son la tercera causa de muerte.

Como siempre, quienes recurren a los métodos más artesanales y están expuestas a las situaciones más difíciles son las personas de menos recursos. Algunas de ellas incluso provocan el aborto mediante ganchos y agujas en la matriz, por lo que si bien les va, las deja lastimadas e impedidas de por vida para tener un hijo.

Estamos, pues, ante un problema de salud pública, derecho personal y justicia social. No ante un asunto donde los demonios o los ángeles sean quienes decidan sobre el particular.

Que es algo terrenal lo demuestra el siguiente razonamiento: “Yo soy católico pero también soy presidente de una República cuyo Estado es laico. No tengo por qué imponer mis convicciones personales a mis conciudadanos, sino que debo procurar que la ley corresponda al estado real de la sociedad…, para que sea respetada y pueda ser aplicada. Comprendo perfectamente el punto de vista de la Iglesia Católica y, como cristiano, lo comparto. Juzgo legítimo que la Iglesia pida a los que practican su fe respeten ciertas prohibiciones. Pero no corresponde a la ley civil imponerlas con sanciones penales al conjunto del cuerpo social”.

Lo anterior razonó Valery Giscard D´Estaing, cuando presidente de Francia (1974- 1981). Por lo tanto, dio a conocer la despenalización del aborto en cuanto fue aprobada por la asamblea de su país.

En México sucedió al revés. Felipe Calderón dijo que estaba a favor de la vida y llamó a no “avasallar” con mayorías a los grupos menores. Esto mostró que lejos de tener como referencia a Benito Juárez, a quien había elogiado días antes, no aprendió nada del presidente liberal. El de Oaxaca si bien era católico también, no dudó en aplicar la ley a la Iglesia desamortizando los bienes del clero y evitó que siguiera teniendo ganancias tramposas y tierras ociosas.

Diversas organizaciones de feministas han señalado una y otra vez que no están por el aborto. Pero si deseamos salvar vidas en serio, evitar la simulación con leyes inaplicables –jamás se ha detenido en los últimos decenios a uno de los llamados espanta cigüeñas– y lograr un Estado que atienda a quienes desean tomar una medida extrema, es necesario aprobar la propuesta del legislador Díaz Cuervo.

En esta absurda y manoseada contienda, además, hemos visto como Jorge Serrano Limón, el dirigente de Provida, ha sido el cruzado fundamental de algunos eclesiásticos. No olvidemos que el señor cometió diversos fraudes con dinero proporcionado por Luis Pazos, actual director de la Condusef, pues lejos de ayudar a quienes se embarazaban compró tangas carísimas y plumas Mont Blanc con recursos públicos. Tanto así que hasta la Secretaría de la Función Pública, tan ausente en muchos casos, lo sancionó con 10 años de no poder acceder a un puesto o dinero oficiales.

En este asunto, quienes tienen dinero pueden hacerse el legrado en México o el extranjero, mientras que los más necesitados deben sufrir lo indecible o incluso morir. En tanto la Iglesia habla de preservar la vida.

¡Vaya paradojas en una República laica!

 

jamelendez@prodigy.net.mx

 

Publicado: Abril 2a quincena de 2007 | Año 5 | No. 77



Tu opinión:

Tu nombre:
E-mail

Escribe tu mensaje aquí:

Publicidad

ÍNDICE abril 2a quincena 2007
Enviar a un amigo
Opina sobre este texto
Página de inicio


Publicidad

 

Humor
 

 

Avance Contralínea

 

Números atrasados

 

Publicidad

 

Números atrasados

 

 

 

 

Suscríbete


En la República:  

De actualidad  


 




Baja California Chiapas Chihuahua Coahuila Estado de México Guanajuato
Oaxaca Sinaloa Sonora Hidalgo Michoacán NacionalTamaulipas Veracruz Zacatecas
Revista Contralínea
Av. Juárez 88, primero piso, desp. 110 y 111. Col. Centro, México D.F.
Tels: 9149-9808 /30 /07
La otra campaña, el Ejército Zapatista y el Subcomandante Marcos
Sitios Recomendados:
| Oficio de Papel | Revista Fortuna | Los periodistas | Fraternidad de Reporteros de México |

Responsable del sitio: Gonzalo Monterrosa Galindo