Contralínea  

Por la misma ruta

Jorge Meléndez Preciado
Estamos ante un nuevo gobierno. Pero en cuestiones como la difusión pareciera que no hay nada singular, diferente, importante. Nos están dando el mismo producto con otro empaque, como dicen los publicistas.

 

 

 


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En el sexenio de Vicente Fox, según la revista Etcétera, se erogaron 11 mil 500 millones de pesos, de diciembre de 2000 a junio de 2006, en diversos anuncios oficiales. En muchos de ellos se ponía la figura presidencial como el símbolo del cambio, situación que a la postre no ocurrió. Es decir, se planteó algo falso, sin sentido, más con fines propagandísticos, de elogió sin medida a la figura presidencial.

En el último año de la era foxiana, la presidencia de la República tuvo un presupuesto, según la Ley de Egresos, de 139 millones de pesos para comunicación y 147 para la imagen del mandatario en turno, o sea, 286 millones en total. Todo para dicho absurdo o fuera de serie de Fox.

Según la norma aprobada recientemente por los diputados, en 2007, Felipe Calderón podrá disponer de 261 millones de pesos, 118 para comunicación y 143 para imagen. Esto es 25 millones menos que su antecesor. Cantidad bastante alta a pesar que estamos en momentos de crisis y receso, al decir del gobierno en turno, el cual no corrige las arbitrariedades.

En el mes y días que tenemos nuevo mandatario hemos visto o escuchado varias propagandas gubernamentales. Una que nos habla de algo obvio: “En México tenemos nuevo presidente”. Otra donde Calderón elogia a las fuerzas armadas. Una más en el cual se exalta la política de austeridad (sic que insiste le informen sobre el gasto del equipo de transición). Y dos siguientes, en los cuales Felipe celebró la navidad mexicana con su familia y nos invitó a lo mismo y en el que nos envía un mensaje de año nuevo.

El más reciente es un reconocimiento del presidente al Congreso por aprobar el actual presupuesto —el cual ya se vulneró con los cambios en el Diario Oficial y los manejos discrecionales de la Secretaría de Hacienda—. Éste es el más largo. Duró tres minutos.

Hasta el momento, no hemos tenido la famosa cadena nacional, por fortuna, herramienta que utilizaba Vicente Fox para denostar a sus adversarios. Esperemos que ello no vuelva a ocurrir.

Por lo que se nota, Felipe Calderón seguirá los pasos de su compañero de partido haciendo de mensajes gubernamentales la base para crear una imagen que lo haga popular. Algo que logró con cierto éxito Vicente, ya que en las últimas encuestas tenía una aceptación de más del 50 por ciento entre la población.

Desde luego que ello no tiene que ver, en absoluto, con un exitoso gobierno. Más bien se pretende crear fama a un burócrata como si fuera un producto cualquiera. Ya retirado del mercado, en los próximos meses podríamos saber si realmente alguien recuerda al locuaz mandatario que insistió que transformaría al país y continuó con la política financiera y populista del PRI, lo cual nos ha dejado en una situación de grave crisis.

Según notamos, el mismo esquema mediático sostendrá Felipe Calderón. No hay ninguna novedad en esta ruta. Más bien, tendremos un camino similar al emprendido por Fox. Y de continuar por esa vía y no encarar los retos se ahondarán los problemas que ya nos hacen notar los organismos internacionales.

México va en retroceso en todos los órdenes, de la educación y ciencia —a la cuales no se le apoyaron económicamente como se debía este año— a la lucha contra la corrupción o la batalla por la productividad.

Mensajes puede haber por montones, pero lo que requerimos es realmente ponernos de acuerdo para crecer y desarrollarnos. Esos son los principales problemas a resolver.

Antes hubo varios jefes de la imagen foxiana. Ahora los encargados de mostrarnos a un presidente supuestamente moderno son Juan Camilo Mouriño, el principal asesor y quien maneja los controles en Los Pinos; Alejandra Sota y Maximiliano Cortázar, encargados de la imagen y la comunicación presidencial, respectivamente. Veremos que tan hábiles son en sus funciones.

Hasta el momento los anuncios felipistas no han sido tan espectaculares como los de hace seis años. Ello se debe, seguramente, a que Vicente Fox llegó con un bono democrático muy grande y Calderón con un cuestionamiento que sigue vigente. Por eso la insistencia del ex diputado en elogiar a las fuerzas armadas y estar cerca, muy cerca del ejército y las policías federales.

Tanto que el 3 de enero uso chaqueta y gorra militares en Michoacán, durante un encuentro para evaluar la lucha contra el narcotráfico. Aunque después se puso la playera de las Chivas para continuar con el ritual populista: gran amante del deporte. ¡Ah!, también vistió saco y corbata cuando recibió en Los Pinos al ex presidente Ernesto Zedillo.

¿Estaremos ante un nuevo cambio de disfraz propagandístico?

 

Publicado: Enero 2a quincena de 2007 | Año 5 | No. 71



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