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Países pobres nuevas colonias de EU

Nydia Egremy / Julio César Hernández, fotos
Los países cuya economía está bajo el control de los organismos financieros internacionales son nuevas colonias: carecen de política hacendaría, política exterior, soberanía alimentaria y política de defensa nacional.

 

 


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Al examinar las causas de la pobreza en México, Gian Carlo Delgado, doctor en economía ecológica, asegura que el panorama es alentador para la lógica del Banco Mundial, pues en 2006 disminuyó ligeramente la pobreza extrema y se confirmó que los programas sociales del gobierno tienen cada vez más un carácter “pro-pobres”.

Aunque el Banco Mundial (BM) reconoce que la pobreza en México es grave, no se planea resolver el problema de modo estructural, sino “aliviarlo”. Sin embargo, el problema podría agravarse en 2008 por la liberalización del frijol en el capítulo agrícola del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El escenario empeora para los pobres del país tras la suspensión del programa gubernamental Procampo. Gian Carlo Delgado estima que por ello el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estructuró el programa de apoyo monetario condicional Oportunidades y evaluó Procampo (ME-T1017).

Al mismo tiempo, el BM hizo lo suyo con el Programa Contigo y asignó en línea una serie de préstamos y “asesorías técnicas”, como: Poverty Programmatic II (2005); Rural Poverty Analysis (2005); Poverty Programmatic III (2006); el Indigenous Community Loan (2007); Social Development Policy Loan (Contigo) (2008) o Health for the Poor (2007-2008).

Estrategia transexenal

Gian Carlo Delgado, autor del estudio Estrategia de asistencia de país, una estrategia colonial del Banco Mundial, al tratar el caso de la evaluación de México en 2007, afirma que un mecanismo que sintetiza lo que él denomina “esquema colonial” de los organismos financieros internacionales, son las Estrategias de Asistencia de País (CAS por sus siglas en inglés) que elabora el BM para evaluar la actuación y progreso del país “anfitrión” y de otros actores con los que establece sinergia, como el BID, para el caso de América Latina.

Más que un “plan de asistencia”, las CAS son el anteproyecto que debe seguir el gobierno local en los próximos años bajo un protocolo de condicionantes, cláusulas de compromiso, “recomendaciones y sugerencias”, hasta simples “observaciones” y “ofrecimientos”. La advertencia es insoslayable: el BM advierte que: “…equivocaciones en estas áreas [las recomendadas] desencadenarán un cambio en el programa del BM hacia un escenario ‘desventajoso’ de exposición reducida”.

En México, las CAS “pertinentemente –señala Delgado- no coinciden temporalmente con los períodos del gobierno federal”. Con eso, los organismos se aseguran la transición de sus políticas y lineamientos entre uno y otro gobierno. La nueva administración recibe del BM las Notas de Política correspondientes y se prepara una nueva CAS que operará hasta los primeros dos años de la siguiente administración.

La actual CAS del país abarca hasta el 2008, y las “Notas” serán entregadas durante este año o principios del próximo y operará en 2009 y hasta 2012. Estima Delgado que para las Notas del año en curso se gastarán 157 millones de dólares y para la CAS de 2009, la suma asciende a 250 millones de dólares.

En enero pasado, al evaluar el actual CAS 2005-, el BM “confirmó el avance en varias materias conforme a sus lineamientos”, con lo que el economista confirma “nítidamente la amplia injerencia del BM en la política nacional”.

Agio y pobreza

Anticipa Delgado, también miembro del programa “El Mundo en el Siglo XXI” de Investigaciones Interdisciplinarias de la UNAM, que el BM propone para el futuro próximo préstamos anuales de entre 800 y mil 700 millones de dólares (mdd) en cuatro “pilares de acción”: 1) reducir la pobreza y la desigualdad; 2) promover la sustentabilidad medioambiental; 3) incrementar la competitividad de México; y fortalecer las instituciones del país.

Además de los préstamos, la banca internacional ofrece actividades de asesoría. De acuerdo con Gian Carlo Delgado, en el caso del BM, esos servicios ascienden al 40 por ciento del monto total de recursos que recibe el país. “México paga, o mejor dicho, los contribuyentes pagan ese porcentaje para que se le diga al gobierno qué debe hacer, no sólo con el restante 60 por ciento del dinero que se le presta, sino con su política en general puesto que, para ser sujeto de préstamo, el país debe cumplir con una serie de condiciones, por ejemplo, las macroeconómicas”.

En ese sentido, México vive un momento particular en su relación con el BM y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pues el gobierno de Vicente Fox pagó, en septiembre de 2006, casi 56 por ciento de la deuda al BM (en particular su división de “reconstrucción” o IBRD) y un porcentaje parecido ante el BID. Esos pagos sumaron unos 9 mil mdd y ello redujo significativamente el yugo condicionante del BM y del BID sobre el país.

En lugar de desligar paulatinamente al país de los lineamientos políticos de esos “organismos internacionales”, tal y como lo ha hecho Ecuador, “la decisión del gobierno de Calderón es la de rápidamente (re)endeudar más al país”, señala el especialista. Los primeros pasos regresivos son categóricos. Por un lado, con los mil 600 mdd que México recibirá del BM para 2007 y 2008, y con la firma en febrero pasado del memorando de entendimiento con el BID para obtener préstamos por un total de 3 mil 900 mdd (se incrementarían hasta por 8 mil mdd en los próximos seis años) para construir infraestructura.

Con ello, el país volvería a aumentar considerablemente su deuda actual con el BM de 5 mil 734 mdd y con el BID de 5 mil 465 mdd. Por esa razón, el analista considera “irónico aunque previsible”, que Calderón declarara durante la firma del memorando con el BID, que “la fortaleza de la economía mexicana se refleja en la capacidad de recibir préstamos de organismos internacionales”.

Tal suposición sobre la fortaleza económica olvida que México ha tenido capacidad de pago ante el BM y el BID –a partir de asfixiar aún más al grueso de la población–, pese a haber sido sujeto de fuertes transferencias de excedentes como la desnacionalización de la banca, y que hasta 2006 se ubicó como uno de los principales “clientes” –o deudores– de esos organismos.

Agua y agro el caos

La apertura a ultranza del agro mexicano (que arrancaría “aceitado” con dos préstamos del BM: AGSAL I y II), la liberación del precio del maíz y la reciente debacle alrededor del precio de la tortilla, demuestran lo erróneo y peligroso del tema. Tanto así que Humberto López, funcionario del BM para América Latina, señaló el 6 de febrero pasado que sí, efectivamente “se les había pasado la mano”, no obstante era “injusto convertir a la institución financiera en el chivo expiatorio de la pobreza”.

El rostro dramático de la pobreza se asoma en la falta de infraestructura hidráulica. La reforma a la Ley Nacional de Agua de 2004, abrió indiscriminadamente el sector hídrico a la inversión privada nacional e internacional. El BM, en cambio, observó esta medida el 8 de enero pasado como un “progreso sólido”.

El progreso para los millonarios proyectos del BM de descentralización se traduce en la puesta en marcha del Irrigation & Drainage Modernization por 300 mdd (2004) y el Modernization Water & Sanitation Sector por 25 mdd (2006). A ésos se sumarán préstamos para el Integrated Management of Basins & Aquifers (2007); el Water Policy Development (2008) y el Water Rights (2008). Se incluye también una “asesoría” en Water Programmatic III (2007-08). Todos al parecer buscarán su ingerencia directa en el acceso, gestión y usufructo de los recursos hídricos superficiales y subterráneos del país.

Y mientras el BM prepara una asesoría para estimular el comercio agro-industrial y la electrificación del campo (sólo útil a las agroindustrias, no a la población que no tiene con qué pagar el servicio) para el periodo 2007-08, la conclusión del investigador es tajante: “parece calcularse una explosión social de orden mayor, sobre todo en el campo; cuando el país estalle –y de seguir la tendencia, seguro estallará tarde o temprano–, la oligarquía mexicana se piensa en el “primer mundo”, justo ahí en donde está la clase dominante metropolitana con la que se siente más identificada.

Entonces, el negocio de explotar y condenar a la miseria (en el mejor de los casos) a millones de mexicanos, habrá terminado. De ser así, la reconstrucción nos tocará a los que nos quedamos”.

 

Publicado: Marzo 2a quincena de 2007 | Año 5 | No. 75



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