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Industria del arroz devastada

Erika Ramírez
En abierta desventaja comercial con Estados Unidos y Asia, el sector arrocero mexicano pierde la mayor parte de su capital productivo. Veinte mil campesinos, dedicados al cultivo del grano, abandonan sus tierras en busca de mejores condiciones de vida. Mientras, las importaciones inundan el mercado.

 

 


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La firma de tratados comerciales con Asia y Estados Unidos y la carencia de políticas públicas eficientes para el campo desmantelaron al sector agroalimentario del país. Actualmente, el cultivo del arroz, cuarto elemento de importancia en la canasta básica nacional, atraviesa por la crisis más grave de su historia.

De acuerdo con el informe Impacto del TLCAN en la Economía Campesina de México, de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenaparroz), principalmente los subsidios indiscriminados de los socios comerciales a sus agricultores dejaron en desventaja a los productores nacionales.

El documento elaborado por Pedro Díaz Hartz, presidente de la Fenaparroz, revela que las dotaciones económicas acabaron con la autosuficiencia de México para producir más de 800 mil toneladas de arroz, dirigidas al mercado interno. También muestra el incremento de la importación proveniente de Estados Unidos en más de un 70 por ciento, mientras que por esta causa miles de labriegos abandonaron sus tierras.

Las repercusiones del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) -dice el estudio- dejó fuera a miles de campesinos, pues en 1985 existían 25 mil productores activos en el cultivo de arroz, de los cuales solo quedaban, hasta hace dos años, unos 5 mil 400 trabajadores.

También señala que a mediados de la década de 1980 se sembraban en territorio nacional 265 mil hectáreas de arroz; en contraste, para 2005 se llegó a la catastrófica cifra de 63 mil hectáreas anualmente.

Estos números reflejan la pérdida de la autosuficiencia alimentaria también en el arroz, pues para 1985 sólo importaba el .028 por ciento de la producción y se cosechaban 848 mil toneladas. A la fecha, los mexicanos dependen en un 75 por ciento del mercado estadounidense, ya que en el país apenas se obtienen 270 mil toneladas anuales.

Díaz Hartz, dice en entrevista que el panorama por el que atraviesan los productores dedicados al este cultivo es “devastador”. Enfatiza que antes del TLCAN “tuvimos una apertura comercial al arroz asiático en 1990, que de un tajo eliminó al 50 por ciento de los productores”.

Este alejamiento de los campesinos de sus tierras, dice Díaz Hartz, fue consecuencia de precios totalmente desleales, que manejaban los competidores comerciales y que desmantelaron a la industria nacional. “En ese momento empezamos a organizarnos y formamos una salvaguarda en 1993 para decir al gobierno que había un problema fitosanitario de gorgojo capra en el arroz proveniente que Asia, ganamos y se cerraron las importaciones, pero ya éramos deficitarios en un 45 por ciento en ese momento”.

En el 1994 se abren las fronteras a Estados Unidos para empezar a surtir el déficit registrado. “Los productores estadounidenses nos vieron como un mercado atractivo y con el TLCAN empieza a meterse más. El problema no fue ese, porque la firma estuvo más o menos acorde para no tener subsidios, pero en 1996 ponen la primera Ley Agrícola de Estados Unidos (Farm Bill) donde dotan económicamente a sus agricultores”. 

Impacto social

El informe de la Fenaparroz destaca que el desproporcionado crecimiento de las importaciones, con respecto a las exportaciones, ha generado una creciente pérdida en la Balanza Comercial Agropecuaria, y una grave situación económica para sus trabajadores.

Los datos revelan que la pobreza extrema es una de las condiciones en las que sobreviven los productores de arroz pues el 30 por ciento de las familias cuentan con un ingreso inferior a un dólar per cápita, es decir, menos de 11 pesos diarios.

A esto se suma que desde la apertura comercial con nuestro país vecino, y hasta 2005, el gasto público para el campo bajó 52.8 por ciento mientras que el valor de la canasta básica se incrementó en 257 por ciento, según los cálculos de la Fenaparroz.

La falta de liquidez financiera para invertir en nuevos ciclos agrícolas y el escaso financiamiento al sector son otros de los aspectos que han golpeado a los agricultores. “La situación experimentada en cultivos de maíz, trigo, arroz, sorgo, soya, productos cárnicos y lácteos; han sufrido 'daños serios' y han afectado los intereses del país y de la industria nacional”, dice el documento.

En más de los resultados de la Fenaparroz, se encuentra el desplazamiento del mercado nacional de 29 y 30 millones de toneladas del grano debido a su estancamiento; los precios tienen tendencia a la baja y hay un constante abandono de tierras productivas y prácticas de rentismo.

Ejemplo de ello es que a mediados de la década de 1980 se generaban 12 mil 500 empleos directos y 36 mil indirectos mientras que hasta hace un par de años sólo se registraron 2 mil 800 en la primera modalidad y 9 mil en la segunda. Los molinos, dispersos en Sinaloa, Campeche, Veracruz, Michoacán, Morelos, Tabasco, Nayarit y Jalisco, se redujeron de 74 a 21, en las mismas fechas. 

Los obstáculos

Ante la grave crisis, el dirigente de los arroceros en México, Pedro Alejandro Díaz Hartz, dice “verdaderamente nos están pegando, pero estamos buscando soluciones reales, no políticas, que impacten en el sector rural y en los campesinos.

“Trabajamos en un plan rector donde estamos haciendo investigación, buscamos fondos de garantía liquida, hacemos parques de maquinaria, sembramos semilla certificada y vemos la manera de tener el centro de apoyo post cosecha, pero desgraciadamente vamos muy lento.” 

El líder agrario explica que para reactivar la producción se han tenido que enfrentar a un sistema mercantil de difícil acceso. La Financiera Rural -creada en diciembre de 2001 para impulsar el financiamiento al sector productivo- “tiene mecanismos a los que no podemos acceder fácilmente y no hablemos de la banca privada, que definitivamente no nos presta nada”.

Los créditos llegan demasiado tarde y con intereses excesivos, se queja. Añade que tampoco hay control ni una política de comercio exterior sobre los insumos, lo que afecta directamente a los precios.

“Sin embargo, la industria nos exige que tenemos que ser más cada vez más competitivos, pero cómo lo vamos a hacer con esas asimetrías tan grandes. Tenemos maquinarias de cosecha de hace 40 años, ya son obsoletas, no hemos renovado nuestro parque, no tenemos infraestructura hidroagrícola completa, necesitamos muchas cosas”, explica Díaz Hartz. 

Heladio Ramírez López, secretario de la Comisión de Desarrollo Rural en la Cámara de Senadores, señala que “el problema es que el TLCAN abre las fronteras y permite el paso libre a la importación sin aranceles, mientras que nosotros no tenemos políticas públicas para reactivar plenamente las ramas de producción”.

Otrora líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC) cuestiona lo mecanismos que se llevan a cabo a nivel federal para incentivar el agro pues dice: “¿cuáles los apoyos del gobierno; crediticios, subsidios, de asistencia técnica, y a la comercialización, capacitación, etcétera? Es nulo, son destellos y con eso no se va a rehabilitar la producción”. 

Ramírez López coincide con el dirigente de la Fenaparroz al decir que el sistema financiero dirigido al agro es tortuoso. “La normatividad de Financiera Rural es inalcanzable para los productores porque actúa como si fuera un banco privado, cuando pertenece a la banca de desarrollo.

“Debe ser una banca que apoye, no solo a los grandes productores del país como lo está haciendo, que vaya a los sitios donde nunca han tenido crédito. Es indispensable para que empiece a florecer el trabajo productivo”, enfatiza.

El estudio Impacto del TLCAN en la Economía Campesina de México advierte que en materia de producción de arroz la comercialización es insuficiente. El problema se debe a la diferencia de precios, generalmente manipulados por el mercado internacional.

Otros factores que afectan a este sector son el escaso consumo de las dependencias gubernamentales; la carencia de un sistema financiero ágil, expedito y suficiente para la producción primaria, y la falta de apoyos tanto al campo como a la investigación..

La miseria

Jesús Dueñas Llerenas, secretario de la Comisión de Desarrollo Rural del Senado de la República por el Partido Acción Nacional, reconoce la precariedad del campo mexicano y las desventajas comerciales a las que se ha enfrentado con su principal socio, Estados Unidos. 

El TLCAN, dice Dueñas Llerenas, “pegó” a toda la planta de productores de arroz en toda la República Mexicana. Ejemplo de ello es Colima, que como productor de arroz tenía tres molinos y ahora solo queda uno. “Eso nos da idea de que la producción se fue a un mínimo. El molino de Colima tiene que llevar arroz de Michoacán, Jalisco para ser autosuficiente y tener producto para su molienda.

No obstante el senador panista difiere de la miseria que según cifras oficiales prevalece en el sector agropecuario. “Hablamos de 25 millones de gente pobres pero la pobreza extrema ya no está en el campo. Hay campos muy pobres como los de Oaxaca, Chiapas, Guerrero pero la pobreza extrema está alrededor de las ciudades grandes.

“Estoy de acuerdo en que los campesinos tienen muy bajos ingresos pero estamos buscando que haya mejores presupuestos, que lleguen más recursos al área del medio rural y sobretodo poblaciones que tienen menos de 2 mil 500 habitantes, que tengan mejores condiciones de vida”, dice el senador.

Arturo Herviz Reyes, integrante la Comisión de Desarrollo Rural en el Senado de la República por el Partido de la Revolución Democrática contrasta con la visión del legislador panista pues dice que en los 13 años que han pasado desde la firma del TLCAN, el campo mexicano atraviesa por una situación crítica.

“El agro ha estado abandonado mientras que en Estados Unidos ha creado una ley específica para el sector exportador, ahí se asignaron 248 mil millones de dólares de 2002 a 2007, una protección total. Un subsidio definitivo y con apoyos de 60 mil dólares anuales para cada campesino.

“Es muy difícil competir con esto. Mientras que en nuestro país los apoyos llegaron por programas como el Procampo, pero son mínimos, paliativos, nos son soluciones de fondo. Esto ha generado que el agro se venga abajo. Ahora tenemos que importar todo porque los gobiernos anteriores tenían la filosofía de que era más fácil y barato importar que producir, lo que es totalmente absurdo”, concluye.

Arroz contaminado

Bayer, empresa trasnacional dedicada a la industria farmacéutica y al desarrollo de cultivos manipulados genéticamente, experimentó en 2001 con una variedad de arroz llamada GM (LL601), no apto para consumo humano.

Actualmente, la organización ambientalista Greenpeace sospecha que el arroz GM ha ingresado al territorio mexicano, pues el 75 por ciento de las importaciones provienen del país dónde se llevó a cabo el experimento. 

Y es que de acuerdo con el reporte de mercado La industria del arroz en crisis, editado por Greenpeace Internacional, señala que pruebas de dicho grano GM en Estados Unidos y China demuestran que el transgénico ha entrado a las cadenas alimenticias mundiales.

Gustavo Ampugnani, coordinador de transgénicos de Greenpeace México, dice que el problema para el país es somos el importador de arroz de Estados Unidos, con 750 mil toneladas anuales, fruto de los acuerdos comerciales que se han firmado con Estados Unidos.

Explica que, en el mercado mundial, autoridades y la organización ambientalista a la que pertenece han llevado a cabo una campaña intensa en contra de la comercialización de este producto contaminado, por lo que países de la Unión Europea y Japón se apresuraron a declarar prohibiciones y restricciones de arroz proveniente de Estados Unidos.

“Esta información la hace pública el departamento de Agricultura de Estados Unidos en 2006, Greenpeace lo difunde ampliamente y detecta el ingreso de arroz contaminado con el LL601”, explica.

El reporte de mercado señala que en Alemania, China, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas y Francia fue identificado el LL601 por Greenpeace; mientras que en Austria, Eslovenia, Estados Unidos y Bélgica fueron los propios gobiernos los que encontraron el transgénico contaminado.

Sin embargo, en México las autoridades fitosanitarias se muestran omisas ante esta problemática: ni la secretaría de Salud ni la de Agricultura han proporcionado información al respecto.

 

 

Demanda ante la OMC

La Secretaría de Economía analiza la posibilidad de interponer una demanda ante la Organización Mundial de Comercio contra Estados Unidos, por los subsidios ilegales al arroz que exporta a nuestro país.

En marzo pasado, la subsecretaria de Negociaciones Comerciales Beatriz Leycergui dijo que la dependencia analiza esta petición, hecha por la Federación Nacional de Productores de Arroz, según informó la reportera Norma Pensamiento de Diariomonitor.

 

 

 

Publicado: Mayo 1a quincena de 2007 | Año 5 | No. 78

 

Palabras en este texto:
Erika Ramírez, arroz, Estados Unidos y Asia, TLCAN, Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenaparroz), Díaz Hartz, Confederación Nacional Campesina (CNC), Ramírez López, Greenpeace, arroz contaminado con el LL601.



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