CULTURA

2a quincena Octubre 2007

La debacle del Fonart

La ineficiencia con la que ha operado Fonart durante el último sexenio provocó que la Auditoría Superior de la Federación recomendara “su extinción”. Rafaela Luft Dávalos, directora general del fondo, acepta las observaciones del máximo órgano de fiscalización del país y dice que tiene un año para hacer una “cirugía mayor” a la dependencia, supuestamente, obligada  a otorgar apoyo a casi 8 millones de artesanos en situación de miseria

 

Erika Ramírez

 

La revisión y fiscalización de la Cuenta Pública 2005 se convirtió en “la espada de Damocles” para el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), luego de que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) recomendara su “liquidación o transformación”, pues el trabajo de la institución ha sido ineficiente.

Rafaela Luft Dávalos –directora general de la institución encargada de otorgar apoyos a los artesanos del país que se encuentran en situación de pobreza– admite en entrevista que tras la “amenaza” de la Auditoría se tendrá que hacer una “cirugía mayor” al Fonart, además de requerir un incremento presupuestal, hasta en un 500 por ciento más de lo asignado en años anteriores.

De acuerdo con el informe presentado por el titular de ASF, Arturo González de Aragón, ante la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados a finales de marzo de este año, el Fonart no confirió los apoyos a los sectores más necesitados, no cuenta con registros contables fidedignos y presentó un subejercicio del 7.9 por ciento (Contralínea, 83). 

Al respecto, la funcionaria, quien hasta septiembre de 2006 estuvo encargada del centro de acopio de Michoacán, dice que no se pueden desmarcar de las observaciones de la ASF, porque de hacerlo la Secretaría de Hacienda no asignará recursos para el 2008.

“A nosotros nos tocó barrer y trapear”, expresa la michoacana, y ahora auditores externos y del Órgano Interno de Control de Fonart se han abocado a la revisión de todas y cada una de las cuentas y áreas de la institución, para que la entidad sectorizada de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) sobreviva un sexenio más.

Luft Dávalos defiende el proyecto creado hace más de 30 años, durante la administración de Luis Echeverría, dice que los artesanos sí son atendidos y una de las formas es la compra directa en campo en los centros de acopio de Fonart, ubicados en San Luis Potosí, Tlaquepaque, Morelia y Oaxaca. “Quisiéramos que la ASF se asome,  por lo menos a las tiendas de la ciudad de México, y vea que son un escaparate para la promoción y difusión justamente de las artesanías de México”. 

“Muchas veces la Auditoría analiza los fríos números y el reporte en cifras no ha sido benévolo, si en un momento dado dice que los inventarios están así, significa que hay que poner orden adentro de la institución”, admite la mujer encargada de promover parte del patrimonio cultural del país.

 

 

 

Las observaciones

Los señalamientos del órgano de fiscalización dejan ver que la dependencia no ha cumplido con la aplicación de sus reglas de operación, para ayudar a las poblaciones marginadas, y comprobó que de las  más de 300 jurisdicciones susceptibles de recibir financiamiento, no se otorgaron créditos en el 75 por ciento, es decir en 246 casos.

Además, constata que de los 326 distritos sujetos al Programa de Adquisiciones, en 184 regiones “no se compraron bienes a los artesanos, lo que muestra que la mayor parte de las adquisiciones se realiza en municipios que están fuera del universo de atención y se excluyen otros que debieran ser beneficiados”.

Rafaela Luft Dávalos promueve que ante las afirmaciones de la ASF: “Sería interesante que entrevisten a artesanos que están satisfechos porque han recibido capacitación, financiamiento, se les ha comprado, han participado en concursos y les ha ido muy bien”.

No obstante, enfatiza que la institución debería regir la política pública en torno al sector artesanal, toda vez que fue creada por decreto para ese propósito, “hay muchas instituciones que atienden a los artesanos, con su propio criterio y orden, como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Secretaría de Agricultura, Reforma Agraria, Fondo Nacional de Apoyos a Empresas en Solidaridad, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, etcétera, al menos hay entre 10 a 15 instituciones que dispersan recursos, y en muchas ocasiones no afectan de manera positiva el tránsito de los artesanos a una mejor calidad de vida”.

Asegura que parte de las observaciones hechas por la Auditoría responden a que los indicadores que se evaluaron no reflejaron que, aproximadamente, 10 mil artesanos pudieron ser “multibeneficiados” con los programas de capacitación, compra directa en campo, financiamientos a la producción y  participación en los premios de los concursos de las artesanías.

El presupuesto

En el año fiscal 2005 el Fonart recibió 79 millones de pesos y la ASF detectó un subejercicio del 7.9 por ciento, es decir, 6 millones 241 mil pesos que no fueron ejercidos a favor de los trabajadores de este sector.

La auditoría de desempeño que elaboró la ASF indica que el presupuesto destinado a los artesanos “es poco significativo”, ya que en el 2005 representó sólo el cuatro por ciento del gasto ejercido por la Sedesol.

Para abatir la problemática presupuestal, Luft Dávalos, dice que se llevará a cabo una propuesta para funcione en torno al sector empresarial: “Estamos presentando los manuales y haciendo una cadena de esfuerzos para atender a un mayor número de artesanos”.

Además de que ya fue solicitado un incremento presupuestal, pues Fonart trabaja 70 millones de pesos de recursos fiscales, destinados a 8 millones de artesanos. “La verdad no tenemos”, resalta, pese a que la institución también produce sus propios recursos con la venta por mayoreo, exportación y franquicias, que “complementa el presupuesto total en 120 millones de pesos. Actualmente, necesitamos 350 millones de pesos para transformarnos completamente”.

Otro de los señalamientos de la Auditoría es que durante el 2005 el Fonart erogó más dinero en el pago de “servicios personales” que al objetivo de la institución, que recibe el 44.3 por ciento del total de los subsidios y transferencias corrientes del gobierno federal, y respecto del total de apoyos otorgados a los artesanos se canaliza sólo un peso con veintisiete centavos al objetivo institucional.

Luft Dávalos expresa que ante estos gastos, “estamos por la transparencia de la institución, adecuando las áreas y el número de personas que trabajan en ellas; cuando Hacienda y Sedesol nos hablan del acuerdo de austeridad sabemos que no puede tener más austeridad. No sé por qué la calificación de la Auditoría Superior de la Federación como la espada de Damocles, que solicita la liquidación del fondo o su transformación”.

 

 

Administración Fox

 

Las cifras del Fonart, mostradas  en el penúltimo año de la administración de Vicente Fox, provocaron que el máximo órgano encabezado por Arturo González de Aragón, propusiera “la disolución, liquidación o extinción del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, considerando que ya no cumple los objetivos para los que fue creado. Y que se sustituya por un esquema más eficiente que incremente los apoyos que se otorgan a la población objetivo y reduzca los gastos operativos”.

A ello se suman las críticas de expertos en la materia, como la de Armando Alcántara, antropólogo de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, que cuestiona que las autoridades que han estado al frente del Fonart en los últimos dos sexenios hayan querido ver al organismo como una “empresa” más del sistema económico del país.

El experto explica que durante las administraciones de Rosa María Rojas y de Leonardo Santos Coy (ambos bajo la dirección de Josefina Vázquez Mota, ex secretaria de Sedesol) la institución se fue a la debacle.

“Rosa María Rojas no conocía ni tenía idea de cuál era la función de un artesano y hasta confundió las técnicas de manufactura. Con Leonardo Santos Coy no mejora nada, ya que nada tenía que ver con las artesanías porque se dedicaba a vender tequila al extranjero”, dice el especialista en artesanía (Contralínea, 83). 

Ante esta crítica, la funcionaria michoacana responde que “cada persona que le toca estar al frente de una institución tiene diferentes desafíos o planes de trabajo. Yo asumo que en su oportunidad mis predecesores hicieron su trabajo como lo hallaron pertinente para áreas de crecimiento de la institución. Eso no me toca calificarlo, yo tengo una institución a la cual le tengo que hacer cirugía mayor y me parece importante que sea ordenada, transparente y absolutamente sólida para poder darle respuesta a los artesanos”, concluye.

Es así como Luft Dávalos y su equipo de colaboradores tienen este año fiscal, para activar el sector que tiene aproximadamente 8 millones de artesanos sumidos en la marginación, de lo contrario Fonart podría desaparecer como lo sugirió el máximo órgano de fiscalización.

 

 

Revista Contralínea

México

Fecha de publicación: Octubre 2a quincena de 2007 | Año 5 | No. 89

 

 

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