2a quincena octubre 2008

Granados Chapa: no criminalizar movilización social ni periodistas

Fortalecer la libertad, no criminalizar la movilización, acabar con tendencias autoritarias y castigar la desaparición forzada de periodistas, demanda Granados Chapa luego de recibir la medalla Belisario Domínguez.

 

Paulina Monroy

Miguel Ángel Granados Chapa se mantiene de pie bajo la efigie del senador Belisario Domínguez, la que de pie y desde el atrio pronuncia ese discurso jamás oído, por el que exigió la destitución de Victoriano Huerta e instó a los legisladores a no abandonar a la nación en el abismo, con un traidor y asesino como mandatario. El senador pagó con su vida publicar sus demandas.

 

El 7 de octubre se develó el nombre del periodista en el muro de galardonados con la Medalla de Honor Belisario Domínguez, que desde 1954 se entrega a los mexicanos que “…se han distinguido por su ciencia o virtud en grado eminente como servidores de la patria y la humanidad”, según el artículo primero del decreto por el que se creó el reconocimiento.

 

A nombre del Senado, la legisladora María Rojo enuncia: “Hoy encontramos un lugar adecuado para hablar de la verdad en tiempos de desasosiego, en los que hemos padecido muchas pérdidas de periodistas, por decir, escribir o transmitir la verdad”. Entonces recuerda que en esa corriente del periodismo, que busca la verdad, está Granados Chapa.

 

Así el pensamiento y ejercicio del periodista lo llevaron ahí. De pie y desde el atrio el autor de la columna Plaza pública recibe y agradece la presea de manos del presidente del Senado, Gustavo Madero Muñoz. “La medalla –dice– la entiendo como un reconocimiento a la tarea de informar y de suscitar opiniones. En particular a ese periodismo, que sin falsa objetividad, se propone contribuir a la construcción de una sociedad fundada en la equidad y la justicia; una sociedad donde queden moderadas la opulencia y la miseria”.

Frente al testigo de honor, el presidente Felipe Calderón Hinojosa, y a los presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Cámara de Diputados, Guillermo Ortiz Mayagoitia y César Horacio Duarte, el periodista defiende las libertades públicas y subraya que se requiere fortalecerlas. Advierte que las tendencias al autoritarismo crecen, como la criminalización de la protesta social y la guerra sucia contra ciudadanos que reclaman sus derechos.

 

“Lejos de demonizar a la movilización ciudadana hemos de reconocer y valorar sus cualidades motrices”. Y es que observa que sin la vitalidad de los ciudadanos, no se emprenderán las reformas que propicien un combate más eficaz a la delincuencia ni se pondrá al día la industria petrolera.

 

Urge al Senado a establecer y mejorar mecanismos que condenen la desaparición forzada de personas, que “afecta a cientos de mexicanos, detenidos y acaso privados de la vida, como lo hacen los matones profesionales”. El periodista sugiere una ley de amnistía para presos políticos, de quienes dice: “Hoy como en los peores tiempos del autoritarismo padecen prisión injusta”. Señala que los distintos, los otros, no son por ello peligrosos ni enemigos, acaso adversarios.

 

En tanto, llama a la LX Legislatura a encarar uno de los momentos más críticos de la vida nacional: expone que los poderes fácticos, que atentan contra el interés general, rigen en mayor medida que los gobiernos. Indica que la lucha entre poderes ilegítimos es favorecida por una situación económica cada vez más adversa. “Muchos creemos percibir la difusión de una desesperanza, de un desánimo social y un desencanto con las formas democráticas”.

 

No obstante, indica que ello no es una condena, sino una enfermedad del espíritu colectivo, susceptible de ser curada. “No nos deslicemos a la desgracia. Cada quien desde su sitio, sin perder sus convicciones, pero sin convertirlas en dogma, impidamos que la sociedad se disuelva”.

 

Se levanta el quórum para aplaudirle: los senadores del Partido de la Revolución Democrática que propusieron entregar la medalla al periodista hidalguense y, previo acuerdo, se negaron a participar en la comisión de bienvenida al presidente; el secretario de Gobierno, Juan Camilo Mouriño; la primera dama, Margarita Zavala; la senadora Rosario Ibarra de Piedra, cargando la imagen de Andrés Manuel López Obrador en el pecho y la leyenda “presidente legítimo”; José Narro, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; la comunicadora Carmen Aristegui; el actor Daniel Jiménez Cacho; el analista Francisco José Paoli; intelectuales y periodistas.

 

Después se entona el himno nacional y se cierra la sesión solemne. En el patio central, rodeado por la banda de guerra, se descubre el nombre grabado del periodista y se monta guardia frente a la estatua de Belisario Domínguez. Felipe Calderón y el Estado Mayor Presidencial abandonan el recinto;  legisladores, prensa y admiradores asedian al galardonado. Le dan una silla y atiende las preguntas.

 

Entonces habla de la demanda interpuesta por el diputado priista Gerardo Sosa por daño moral contra él y el autor de La Sosa Nostra. Porrismo y gobierno coludidos en Hidalgo. Según el legislador, se le equipara con la mafia, cuando como exrector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, de acuerdo con el libro, apoyó a porros y sembró el terror en la institución.

 

Hace ya cuatro años de iniciado el proceso y Granados Chapa fue exonerado; no obstante, un día anterior a la premiación, el periodista presentó apelación: “No importa mi suerte personal. Yo fui absuelto, pero fue condenado el autor y también se condena la libertad de expresión”. Admite que, aunque exhausto por el proceso, vale la pena continuar, porque la libertad de informar no puede ser dañada por la defensa de la reputación cuando no hay nada que defender.

Resalta que si Belisario Domínguez murió por decir su palabra libre, los periodistas deben vivir por decirla. Comenta que la desaparición forzada de periodistas se debe impedir y clamar por su castigo. También anota que el recorte en publicidad a medios críticos es una violación, toda vez que “la publicidad debe repartirse conforme a criterios objetivos, no conforme al capricho de los gobernantes”.

 

Javier Corral, director de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, opina que la premiación es un reconocimiento a la labor periodística que se conduce con honestidad, dignidad y que puede hacer valer sus convicciones. “Honra al Senado –señala el exsenador– que se distinga a una personalidad que ha sido crítica con muchos actores aquí presentes”.

 

Por su parte, la senadora Rosario Ibarra de Piedra celebra que se le haya otorgado al columnista la medalla por su valor civil y méritos. Recuerda que hace 33 años lo conoció y él estuvo dispuesto a ayudarla en la búsqueda del desaparecido Jesús Piedra. Comenta que “él, pese a todo, siempre ha defendido la libertad de expresión”.

 

 

Revista Contralínea / México

Fecha de publicación: 15 de Octubre de 2008 | Año 7 | No. 112

 

 

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