Opinión

2a quincena Septiembre 2008

Hablan los hechos

 

 

Jorge Meléndez Preciado

El lunes 25 de agosto, Felipe Calderón inició una serie de anuncios televisivos para dar a conocer los supuestos avances de su administración. El primero de ellos versó acerca de la seguridad y el combate a la delincuencia. Sería, a decir del panista, el más extenso, ya que en esa ocasión duró nueve minutos ante las cámaras. El segundo abordó la inseguridad ciudadana; los siguientes: educación, salud, economía, política social e infraestructura. Todos, durante una semana, se proyectaron a las 21:45 horas.


La promoción se debe a que este año no habrá informe presidencial, ceremonia anacrónica y fatigosa que afortunadamente desapareció. Pero la propaganda es igual de aburrida y autoritaria. Calderón tutea sin recato.
El mismo día que habló Felipe, sucedieron dos actos importantes, uno muy claro y el otro sumamente oscuro. En el primero, la madre de Silvia Vargas, la señora Escalera, hizo un llamado a los secuestradores de su hija para que la presentaran con vida, y dijo que ella pagaría el rescate a que se había comprometido la familia. Mientras, en el segundo, por radio se transmitió un mensaje sin patrocinador que culpaba a todas las autoridades por el clima de violencia. En este asunto, hay necesidad de que la Dirección de Radio, Televisión y Cinematografía informe al respecto.


El clima de inseguridad está presente en todo el territorio nacional, a pesar de lo que se diga; lejos de amainar, luego de la famosa reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el pasado jueves 21, parece que no tiene fin. Los 100 días que se dieron de plazo para corregir algunas acciones no serán suficientes para modificar lo importante: la violencia recurrente.


Debido a ello, uno no entiende por qué Calderón aseguró lo siguiente en su alocución del lunes 25: “Ahora sí estamos enfrentando en serio a la delincuencia”. Y aquí uno se pregunta ¿por qué entonces las caravanas a Vicente Fox y la incorporación del exmandatario a la estrategia panista respecto a los comicios de 2009? ¿Acaso el botudo no es culpable del incremento en el narcotráfico?


Recientemente, además, nos enteramos (El Universal, 25 de agosto) que generales del Ejército Mexicano proponen formar una policía nacional que combata a la delincuencia organizada, con el objeto de que las fuerzas armadas regresen a los cuarteles. En términos llanos, la estrategia puesta en marcha por Calderón para enfrentar el narcotráfico, en donde Marina y Ejército son el principal sostén, no está dando los resultados deseados. Ya existen, seguramente, muchos inconformes entre los militares acerca de esta forma de llevar a cabo las acciones contra la delincuencia organizada.


Claro que para el esposo de Margarita, su estrategia goleadora marcha bien, no obstante que hayan fallecido en los más de 600 días, “100 policías, 52 soldados y cinco marines”. Claro, no supimos de las centenas de deserciones de los armados ni de cuántos se han pasado al lado de los mañosos, entre ellos quienes forman los Zetas.


En otra parte de su intervención, Felipe dijo que la situación actual es muy grave, por lo que “todos somos responsables y entre todos debemos” solucionarla.


Bien que se pida la colaboración y el apoyo de los ciudadanos, pero de eso a hacernos parte de una función gubernamental, hay una gran distancia. El cáncer lo dejaron crecer las diferentes administraciones federales, priistas y panistas, debido a la impunidad, negligencia, intereses, negocios varios; por lo tanto no se puede ahora culpar de algo tan espantoso a todos los mexicanos.
No es posible hablar de corresponsabilidades si quienes reciben miles de pesos mensuales por su trabajo son omisos o ignorantes.


Hace tiempo un fiscal especial decía que de 100 delitos, 98 continúan impunes. En el 1 por ciento que se castiga, se detiene a quien viola la ley en el momento del ilícito. Cuando hay investigaciones, la mitad del otro 1 por ciento no es capturado. En síntesis, únicamente va a prisión el 1.5 por ciento de los mafiosos. De éstos, muchos salen porque el dinero lo posibilita, como ha sucedido con varios hijos de narcotraficantes.


El camino es largo y sinuoso para que la justicia prevalezca. Lo que no se vale, jamás, es hacer frases efectistas y promesas que no se cumplirán.

 

jamelendez44@gamil.com / jamelendez@prodigy.net.mx

 

 

Revista Contralínea / México

Fecha de publicación: 15 de septiembre de 2008 | Año 7 | No. 110

 

 

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