Privacidad y anonimato, los nuevos enemigos

Hoy se cuentan por miles las cámaras que vigilan el ir y venir de los ciudadanos en casi todas las ciudades del mundo. Sean dictaduras o famosas democracias, los gobiernos cada vez invierten más en la videovigilancia. En la ciudad de México, por ejemplo, que es gobernada por un “gobierno de izquierda”, la videovigilancia ha funcionado más para vigilar a manifestantes de oposición y marchas de inconformes, que para solucionar secuestros, homicidios y asaltos que dejan en evidencia por lo menos una mala planeación. El anonimato y la privacidad –a la cual todos tenemos derecho– han sido relegados y menospreciados como un derecho humano y poco a poco son calificados como enemigos sociales.

La nueva guerra digital

Los servicios de inteligencia han convertido las redes sociales de internet en un nuevo campo de batalla. Las nuevas armas son la comunicación inalámbrica, el acceso móvil a internet, las herramientas de comunicación digital y pequeños bits de información y desinformación que ayudan a desorientar los servicios enemigos, descubrir sus debilidades y facilitar su derrota.