López Obrador ante los movimientos armados

Analistas expertos en asuntos de seguridad nacional minimizan el papel que juegan hoy los movimientos armados en el país. Confirman que están presentes y activos, pero sin gran capacidad de acción e incidencia. Aseguran que hoy la marea de insurrecciones armadas está en franco retroceso.

El petróleo cae, pero las armas fluyen en Oriente Medio

Estados Unidos inunda de armas el Oriente Medio. La guerra, negocio redondo, se acrecienta aunque el precio del petróleo vaya en picada. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, principales compradores

Mercenarios latinoamericanos en Oriente Medio

Cientos de soldados colombianos, panameños, chilenos y salvadoreños se encuentran en Yemen. No representan a sus gobiernos, ajenos a los conflictos de Oriente Medio, sino al gobierno de Emiratos Árabes Unidos que los contrató y que desde hace años construye un Ejército para luchar contra la “insurgencia” en Yemen.

La resistencia magisterial ya es en todo el país

La consigna “¡de Chiapas a Sonora, con la Coordinadora!” ha quedado rebasada. Contingentes magisteriales emergentes han comenzado a brotar desde Baja California hasta Quintana Roo.

En el corazón de la insurgencia criminal mexicana

En lugar de que los mexicanos abrevaran cultura en novelas, poesía, ciencia jurídica, medicina, teorías políticas, económicas, etcétera, tenemos textos sobre el trágico asunto de las drogas-narcotraficantes y su conexión con el golpismo militar que las combate, arrojando cientos de miles de homicidios, secuestros, desapariciones, fosas comunes; más cárceles y presos (sin capturar a sus cabecillas: Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, es una leyenda desde que fue dejado en libertad con el camuflaje de una fuga de película de gánster estadunidense: sacado de un penal ¡de alta seguridad!, entre la ropa sucia. La guerra calderonista empuja a la nación a una guerra de todos contra todos y nuestras vidas penden de un hilo que jalan sicarios, policías, soldados y marinos como si no hubiera gobierno ni Estado.

La guerrilla zapatista a contracorriente

La contrainsurgencia en México y en Chiapas tiene, al menos, tres componentes: uno, las medidas políticas; dos, las militares de todo tipo (convencional y guerra sucia), y tres, el “combate a la pobreza”. Componentes que se conjugan –según la coyuntura o el nivel de conflicto– para contener las insurgencias en los “márgenes”.