¿Cambio de piel y de nombre al PRI?

Es célebre el refrán no es bueno cambiar de caballo a la mitad del río. Tal vez originada en la respuesta de Abraham Lincoln para aceptar su segunda postulación, en 1864, a la Presidencia de Estados Unidos –entonces ya consolidados–, y una vez resuelta la guerra entre el Norte y el Sur, que devendría en la emancipación de los negros, gracias al apoyo del pueblo a la propuesta de Lincoln para la liberación de quienes, hasta Martin Luther King, llevaron hasta sus últimas consecuencias la lucha contra la discriminación racial y la esclavitud. Éste dijo: “Recuerdo la historia de un viejo granjero holandés que, en cierta ocasión, comentó que en medio del arroyo era preferible no cambiar de cabalgadura” (Ensayos, discursos y cartas de Abraham Lincoln; editorial Pax. Recopilación, introducción y comentarios de Don E Fehrenbacher).