El Charco: a 20 años, la masacre del Ejército fracasó

Dos columnas erpistas sostuvieron un enfrentamiento con militares de élite desde las 2 de la madrugada y hasta las 6 de la tarde. Era el 6 de junio de 1998. Los combates en la región guerrerense de la Costa Chica-Montaña se prolongaron por más de 16 horas por el rumbo de las comunidades Ocote Amarillo… Seguir leyendo El Charco: a 20 años, la masacre del Ejército fracasó

México, ante la CIDH (otra vez)

Detenidos en la masacre de El Charco fueron llevados a cuarteles militares para interrogatorios bajo tormento; iban cuatro menores de edad. Hoy el Estado Mexicano no quiere asumir responsabilidad ante la CIDH

Sin ayuda consular, más de 15 mil mexicanos encarcelados en extranjero

Más de 15 mil mexicanos encarcelados en el extranjero no cuentan con ayuda consular. La Cancillería asegura que es porque no solicitaron la asistencia. No obstante, Moreira tampoco lo hizo

La traición a México

Los primeros 3 años del sexenio de Enrique Peña Nieto, las Fuerzas Armadas Mexicanas, especialmente el Ejército Mexicano, se ganaron la desconfianza y el desprecio del pueblo. Se echó por la borda casi 1 siglo de merecer el cariño de las clases populares –en las cuales, además, está su propio origen– a partir de la Revolución Mexicana de 1910, promulgada el 5 de febrero de 1917 después de derrotar dos veces consecutivas al Ejército Federal del general Porfirio Díaz convertido en tirano a lo largo de 30 años de gobierno, apoyado por las bayonetas de la tropa reclutada de leva, que era conducida por generales aristocráticos provenientes de la clase gobernante compuesta por latifundistas, patrones explotadores, el clero fanatizador y empresarios extranjeros que esclavizaron a los indígenas y a los pobres de la nación.

Saliendo del desastre en los servicios de inteligencia

El gobierno de Enrique Peña Nieto está tratando de paliar el aparente desastre en materia de servicios de inteligencia que dejaron los gobiernos panistas en los últimos 12 años: falta de presupuesto, personal inexperto, investigaciones abandonadas, inexistencia de estrategias de largo plazo.

La farsa de la reforma neoliberal de las telecomunicaciones

La reforma de telecomunicaciones es un engendro curioso. Es presentada por Enrique Peña Nieto como “una iniciativa que se diseñó, se dialogó y se acordó en democracia”, en la que “todas las voces cuentan [porque] son importantes para la construcción de los acuerdos en [un] clima de normalidad democrática”. Que busca “crear una nueva estructura institucional a favor de la competencia”, la “cobertura universal, la inclusión social, buenos precios, calidad en el servicio y en los contenidos”. En la que “el Estado establezca y haga valer su rectoría” sobre los grupos de poder y “la entrega o el retiro de concesiones no responderá a criterios políticos sino a criterios técnicos”, porque lo más importante es “atender las demandas más sentidas de los mexicanos de impulsar reformas transformadoras de nuestra realidad para servir a todo México”.

Hacia la restauración del presidencialismo despótico

La obstinación de algunos gobernantes por aparecer incesantemente ante los reflectores, aunque carezca de sentido, se asemeja al llamado trastorno obsesivo-compulsivo. ¿Qué objeto tiene remedar tradiciones ajenas cuando no se tiene nada relevante qué informar a la nación?

El “nuevo PRI” centralizado

No era difícil imaginar que el supuesto “nuevo PRI” (Partido Revolucionario Institucional) estaría plenamente al servicio de Enrique Peña Nieto.

Se confirmó la traición anunciada

En su 21 Asamblea Nacional Ordinaria, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) definió el rumbo que habrá de seguir en el futuro.

Cortinas de humo… Planes siniestros…

Enrique Peña, con su Pacto por México (Anti-México), ya impuso la reforma educativa para privatizar la educación, despedir maestros con el pretexto de la “evaluación” y hacer pagar más cuotas y gastos escolares a los padres de familia, con la frase: “gestión autónoma de las escuelas”.