De la futura esclavitud, y la necesidad de combatirla

De la futura esclavitud, y la necesidad de combatirla

monedas

En la actualidad, la esclavitud que amenaza a nuestros pueblos es la del neoliberalismo. Por ello, hoy toda persona honesta haría suya, sin duda, la esencia del pensamiento social martiano

monedas

Herbert Spencer fue, en sus tiempos, un intelectual famoso del liberalismo británico. Si bien Charles Darwin –a quien Martí tuvo en tan alta estima– nunca pudo comprender del todo su razonar, se le considera el creador principal del llamado “darwinismo social”.  De este modo, al decir de Janet Brown, una de las biógrafas más reconocidas de Darwin, Spencer “presentaba una visión general del mundo que tendría un efecto omnipresente sobre el pensamiento de finales del XIX”, y mucho de lo que el gran público atribuía a la obra de Darwin “era el resultado de los cambios filosóficos expresados de una u otra forma por el primero”, como suele ocurrir con los ideólogos y propagandistas que finalmente medran del quehacer científico de otros. [1]

Esa labor de ideólogo contribuyó de manera decisiva a garantizar a Spencer la alta estima de que gozó, tanto entre la élite británica como entre las oligarquías latinoamericanas de fines del siglo XIX. Su obra, en efecto, justificaba la explotación de las colonias y los trabajadores indígenas y mestizos como resultado de la superior aptitud de los explotadores.

La opresión pasaba a ser así un hecho natural, no social, y la dominación no era más que el modo de ejercerla en bien de la lucha de la civilización contra la barbarie. No es de extrañar que, tras caer en el descrédito a comienzos del siglo XX, no falte hoy quien invoque a Spencer para negar la existencia de opresores y oprimidos, porque solo ven en el mundo ganadores y perdedores, ubicándose así más allá del neoliberalismo.

Martí participó del aprecio general del liberalismo hispanoamericano por la obra de Spencer, como tuvo en alta estima la de Charles Darwin. En ambos casos, ese aprecio se vio matizado por una lectura crítica, de la cual  –en el caso de Spencer– nos dejó como testimonio su reseña del libro La futura esclavitud, en el que el autor advertía sobre los peligros de lo que entendían por socialismo los sectores dominantes en la Inglaterra de su tiempo, muy parecido a lo que vendría a ser el llamado Estado de Bienestar en la Europa Occidental y la América del Norte de mediados del siglo XX. [2]

En un texto breve y claro, Martí comienza por señalar que Spencer estudia el socialismo “a manera de ciudadano griego que contaba para poco con la gente baja”. Con ello, añadía,  expresaba esa situación en que la literatura inglesa se conservaba “empinada y como en ropas de lord”, con lo cual “este desdén y señorío, que le dan originalidad y carácter, la privan, en cambio, de aquella más deseable influencia universal a que por la profundidad de su pensamiento y melodiosa forma tuviera derecho. Quien no comulga en el altar de los hombres, es justamente desconocido por ellos.”

Desde esa actitud, dice, el autor juzga “como victorias crecientes de la idea socialista, y concesiones débiles de los buscadores de popularidad, esa nobilísima tendencia, precisamente para hacer innecesario el socialismo, nacida de todos los pensadores generosos que ven cómo el justo descontento de las clases llanas les lleva a desear mejoras radicales y violentas, y no hallan más modo natural de curar el daño de raíz que quitar motivo al descontento.” Pero esto, añadía enseguida “ha de hacerse de manera que no se trueque el alivio de los pobres en fomento de los holgazanes; y a esto sí hay que encaminar las leyes que tratan del alivio, y no a dejar a la gente humilde con todas sus razones de revuelta.”

La preocupación mayor de Spencer radicaba en el financiamiento de nuevos servicios públicos mediante el incremento de los impuestos, que podía llegar a empobrecer a la clase media de su tiempo, mientras incrementaba la dependencia de los pobres respecto al Estado. Esa preocupación incluía, además, la participación directa del Estado en la construcción de viviendas para los pobres, y la nacionalización de los ferrocarriles, compitiendo de manera desleal con el sector privado.

“Y todas esas intervenciones del Estado”, apunta Martí, “las juzga Herbert Spencer como causadas por la marea que sube, e impuestas por la gentualla que las pide, como si el loabilísimo y sensato deseo de dar a los pobres casa limpia, que sanea a la par el cuerpo y la mente, no hubiera nacido en los rangos mismos de la gente culta, sin la idea indigna de cortejar voluntades populares; y como si esa otra tentativa de dar los ferrocarriles al Estado no tuviera, con varios inconvenientes, altos fines moralizadores; tales como el de ir dando de baja los juegos corruptores de la bolsa, y no fuese alimentada en diversos países, a un mismo tiempo, entre gentes que no andan por cierto en tabernas ni tugurios.”

A partir de tales consideraciones, señala Martí, “construye Spencer el edificio venidero, de veras tenebroso, y semejante al de los peruanos antes de la conquista y al de la Galia cuando la decadencia de Roma, en cuyas épocas todo lo recibía el ciudadano del Estado, en compensación del trabajo que para el Estado hacía el ciudadano”.

Y a esto añadía Spencer el riesgo del incremento de una burocracia expoliadora, beneficiaria de “la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio”.  Con ello, el hombre pasaría de ser “siervo de sí mismo” a ser “siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios”.

Como puede apreciarse, el socialismo imaginado por Spencer está hecho a la medida de los temores de los sectores dominantes de su tiempo ante las demandas crecientes de las organizaciones de trabajadores y sus organizaciones políticas. En el fondo, se trataba del problema del control del ejército de reserva del trabajo, que debía mantenerse en condiciones que permitieran ocuparlo al menor costo posible en caso de necesidad. A la larga, en la Inglaterra de la época, el problema fue resuelto utilizando parte del producto de la explotación de los trabajadores de las colonias, y convirtiendo de hecho a las organizaciones obreras inglesas en cómplices de esa explotación colonial.

En todo caso, lo importante aquí, en lo que respecta al pensamiento martiano, es el juicio que le merece el planteamiento de Spencer. Este, precisa, que con tanto detalle señala “las consecuencias posibles de la acumulación de funciones en el Estado, que vendrían a dar en esa dolorosa y menguada esclavitud”,  “no señala con igual energía […] los modos naturales de equilibrar la riqueza pública dividida con tal inhumanidad en Inglaterra, que ha de mantener naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros seres humanos que con las rentas de un año de sus propiedades pueden cubrir a toda Inglaterra de guineas”.

Martí, quien no dudó en expresar su admiración por Marx como luchador social en el artículo que dedicara a su muerte, no fue socialista. En la América Latina de su tiempo, eso hubiera hecho de él una curiosidad histórica, pero no un pensador de alcance universal. Fue, en cambio, el primero y más osado de los teóricos de las luchas de liberación nacional en nuestra América: aquellas en que se buscaba la conquista del poder para hacer de la soberanía popular el fundamento de la soberanía nacional, y se habilitaba a nuestros pueblos para escoger y construir con entera libertad su propio destino.

A nadie puede serle grato el socialismo imaginado por Spencer en el siglo XIX, tan parecido finalmente al fascismo del siglo XX. Pero nadie podría, con un mínimo sentido moral, compartir la argumentación de Spencer contra ese socialismo, tan similar a la utilizada contra los llamados populismos latinoamericanos de nuestro tiempo.

En verdad, la esclavitud que amenaza a nuestros pueblos es la del neoliberalismo. En esa perspectiva, mientras Spencer se desvanece Martí permanece, y crece. Por lo mismo, hoy toda persona honesta haría suya, sin duda, lo realmente esencial del pensamiento social martiano, sintetizado en la frase –que no puede ser más contemporánea– con que cierra su alegato contra el planteamiento de Spencer: “Nosotros diríamos a la política: ¡Yerra, pero consuela! Que el que consuela, nunca yerra.”

Referencias:

 [1]Al respecto, añade Brown, dado el prestigio del autor en su círculo social, Darwin “intentó acercarse a sus obras con la mente bien abierta, pero, por más que lo intentaba, las definiciones de Spencer le parecían sin sentido. […] Sin llegar nunca a decirlo abiertamente, pudo haber pensado que la filosofía de Spencer era demasiado extravagante”. Brown, Janet; Charles Darwin. Una biografía. Publicacions de la Universitat de València, 2009. Dos tomos. II, 242-243.

 [2] Martí, José; La futura esclavitud. Tendencia al socialismo de los gobiernos actuales. -La acción excesiva del Estado. -Habitaciones para los pobres. -La nacionalización de la tierra. -El funcionarismo. La América, Nueva York, abril de 1884. Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1975. XV, 388-392. Para el caso de Darwin, véase el artículo “Darwin ha muerto”. La Opinión Nacional, Caracas, 17 de mayo de 1882. http://darwin- online.org.uk/content/frameset?pageseq=1&itemID=A645&viewtype=text

Guillermo Castro Herrera*/Prensa Latina

*Investigador, ambientalista y ensayista panameño; doctor en Estudios Latinoamericanos, por la Universidad Nacional Autónoma de México

[ANÁLISIS INTERNACIONAL]

 

 

Destacada

Del Rápido y Furioso al Walking Fentanyl: lecciones no aprendidas por EU

Documentos y correos electrónicos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos sobre el fallido operativo Rápido y Furioso –acordado por las administraciones de Felipe Calderón y Barack Obama– revelan similitudes con la operación Walking Fentanyl. Aunque las agencias encargadas son distintas –en el primer caso fue la ATF y, en el segundo, la DEA–, ambas se ejecutaron a sabiendas de que ocasionarían muertes; en las dos se autorizó la violación de las leyes estadunidenses para, supuestamente, conocer las entrañas de los delitos, y se abrió la frontera estadunidense para dar paso libre tanto al tráfico de armas y como al de fentanilo. Otra característica que comparten es que fracasaron: las agencias no asestaron ningún golpe contundente a las redes criminales que operan en territorio estadunidense. En el caso del Fast and Furious, también implicó violación intencional de leyes mexicanas; además, contribuyo al incremento de la violencia mortífera en el norte del país: las armas fueron entregadas al Cártel de Sinaloa, organización a la que estaba aliado el entonces secretario de Seguridad Pública federal y brazo derecho de Calderón

Saber más »
Destacada

América Latina solo cumpliría 19% de las metas ODS 2030: CEPAL

A cuatro años de que venza el plazo de la Agenda 2030, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe reporta que solo 19 por ciento de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible evaluadas en América Latina y el Caribe están cumplidas o tienen probabilidades de cumplirse. Otro 42 por ciento avanza en la dirección correcta, pero a un ritmo insuficiente, mientras 39 por ciento permanece estancado o presenta retrocesos. El organismo señala rezagos en áreas como reducción de desigualdades, hambre, consumo y producción sostenibles, acción climática y protección de los ecosistemas. El informe también identifica brechas de financiamiento, infraestructura y capacidades institucionales que afectan el avance de los objetivos

Saber más »
Destacada

IED alcanzó monto histórico de 40.8 mil MDD en segundo año de Sheinbaum

El 2025 se posicionó como el año con la más alta inversión extranjera directa (IED), al crecer 10.8 por ciento más que en 2024. Por ello, México alcanzó el monto histórico de 40 mil 871 millones de dólares. Mientras que en el primer trimestre de 2026, “la IED también alcanzó una cifra récord para un periodo similar”, con 23 mil 591 millones de dólares, de acuerdo con el Segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ello equivale a un 10.4 por ciento más que el primer trimestre de 2025.

Saber más »
Artículo

Otro tipo de guerra cognitiva en tiempos de la Independencia mexicana

Conviene hacer una precisión decisiva: llamar ‘guerra cognitiva’ a lo ocurrido durante la Independencia de México es una a-sincronía intencionada que pretende parangonar relativamente las operaciones ideológicas de ayer y de hoy. Es solo como recurso de especulación hipotética aplicada retrospectivamente a un conflicto de otra época.

Saber más »
Destacada

En su segundo Grito de Independencia, Sheinbaum reivindicó soberanía nacional

Desde el balcón presidencial de Palacio Nacional y ante un Zócalo capitalino abarrotado de personas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo arengó su segundo Grito de Independencia, en conmemoración del 216 aniversario de la gesta heroica. Al cierre de éste, reivindicó la soberanía nacional: “¡Viva México, libre, independiente y soberano!” “¡Viva!”, se escuchaba al unísono entre las y los asistentes, en medio de una algarabía que se extendía en el primer cuadro de la Ciudad de México.

Saber más »
Destacada

“Para preservar nuestras libertades hay que defender la soberanía de México”

En el marco del 216 aniversario de la Independencia de México, es fundamental comprender el contexto que enfrenta hoy la defensa de la patria. Al respecto, el Segundo informe de gobierno de Sheinbaum Pardo refiere que esta defensa se materializa no sólo en lo territorial, sino también en sectores estratégicos. Entre ellos, detalla el trabajo en materia energética, alimentaria, financiera, comercial, sanitaria, científica, tecnológica e incluso satelital. Ante las presiones estadunidenses en diversos rubros, el documento de más de 1 mil páginas destaca que la relación bilateral se basa en el diálogo y en los principios de respeto a la soberanía, confianza mutua, responsabilidad compartida y cooperación sin subordinación. Asimismo, la presidenta afirma que para preservar nuestras libertades, incluida la de elegir la forma de nuestro gobierno y el proyecto de nación, es fundamental defender la soberanía de México

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo