El gobierno federal prevé impulsar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mediante un aumento histórico en la inversión pública y mixta en infraestructura, que alcanzará 5 billones 600 mil millones de pesos entre 2026 y 2030, informó el secretario de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador.
Durante la presentación del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, en la conferencia presidencial, el funcionario explicó que la estrategia busca fortalecer el crecimiento económico al combinar el aumento de variables macroeconómicas con acciones que impulsen el desarrollo y la distribución del ingreso.
“El centro de esta estrategia es la inversión pública”, sostuvo y señaló que este tipo de gasto no sólo genera crecimiento económico directo, sino que también multiplica su impacto en distintos sectores productivos.
El titular de Hacienda explicó que el plan contempla el fortalecimiento del mercado interno y de las capacidades productivas nacionales, como parte del Plan México, con el objetivo de agregar valor a las cadenas globales de suministro.
Detalló que, como parte de esta estrategia, el gobierno contempla elevar el gasto en infraestructura a niveles históricos. Para el ejercicio fiscal 2026, la inversión en este rubro ya representa 2.5 por ciento del PIB, a lo que se sumará una inversión adicional equivalente a 1.9 por ciento del PIB, es decir, alrededor de 722 mil millones de pesos.
El secretario señaló que dicho gasto se concentrará principalmente en sectores estratégicos que detonarán crecimiento económico. Precisó que 54 por ciento de los recursos se destinará al sector energético, mientras que 16 por ciento será para proyectos ferroviarios, 14 por ciento para carreteras, 6 por ciento para puertos y otro 6 por ciento para el sector salud. Asimismo, 3 por ciento será dirigido a programas de agua, entre otros rubros.
El funcionario subrayó que la inversión pública tiene un efecto multiplicador en la economía. Como ejemplo, mencionó que proyectos hidráulicos como presas incrementan la superficie cultivable y la producción de alimentos, lo que genera impactos económicos adicionales.
Sostuvo que durante décadas previas la inversión pública perdió relevancia bajo la premisa de que la privada sería suficiente para impulsar aumento financiero, lo que –dijo– debilitó la planeación del desarrollo.
Además, indicó que se impulsarán nuevos mecanismos económicos a través de fondos especializados en infraestructura, con el propósito de reducir costos y garantizar mayor transparencia en el uso de los recursos.
De acuerdo con el secretario, la meta del plan es generar crecimiento monetario sostenido, creación de empleos mejor remunerados, desarrollo regional y fortalecimiento de la soberanía energética e infraestructura del país.



















