Hace algunos años el filósofo Frederic Jameson dijo: “parece que hoy nos es más fácil imaginar la destrucción total de la tierra y de la naturaleza que el colapso del capitalismo tardío; quizás eso se deba a alguna debilidad en nuestra imaginación”. Y a pesar de su corta edad, los programadores y creadores de la mal llamada inteligencia artificial parece que no tienen imaginación para pensar por lo menos un mundo poscapitalista, pero sí para afirmar que la IA podría exterminar la vida humana de la faz de la tierra en 2030.
Jacob Coxon (exinvestigador de Anthropic, de escasos 27 años) publicó en sus redes sociales que considera que existe una probabilidad del 10 por ciento de que la IA provoque la extinción humana en la próxima década si no se frena y regula drásticamente su desarrollo. De inmediato se generó una andanada de notas periodísticas, reflexiones, mesas de debate, análisis y entrevistas con personas expertas –que incluyeron a Geoffrey Hinton, premio nobel de física por sus investigaciones en el campo del desarrollo de las redes neuronales–. El tema, que no solo es tecnológico sino político, estratégico y económico, generó reacciones por parte de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, que se reunió con los CEO de las grandes corporaciones tecnológicas como Meta (Mark Zuckerberg), Tesla (Elon Musk) y otros.
Mucho se puede decir sobre el desarrollo tecnológico, y en específico de la IA que, en palabras del filósofo Enzo Traverso, no es ni inteligencia, ni artificial, y que para el lingüista Noam Chomsky es “una gran máquina de plagio”. Está, por ejemplo, la construcción de narrativas que dicen poco, explican nada y que de últimas constituyen más un fenómeno mediático.
Desde que se dio a conocer el sistema LLM (Large Language Model) conocido como ChatGPT4 (también Gemini o Claude) el tema de la “inteligencia artificial” ha tomado relevancia, sobre todo mediática. Los sistemas LLM son formas muy concretas y específicas de IA y no las únicas. De acuerdo con el también premio nobel de física, el matemático Roger Penrose, una de las primeras IA conocidas se puede rastrear en la década de 1950, y se trata de una tortuga automatizada que cada que su sistema detectaba que se quedaba sin batería se dirigía a la conexión para recargarse. Entonces, la IA no es un fenómeno tan actual ni novedoso. Cabe decir que, para Penrose, la idea de inteligencia artificial es errónea, pues en su visión la inteligencia es inseparable de la conciencia. En cambio, señala que las máquinas operan estrictamente mediante la ejecución de algoritmos y procesamiento de datos; resuelven tareas complejas de forma sobresaliente, pero sin la comprensión de lo que están haciendo. Hoy esto parece que se pone en entredicho. Sin embargo, Penrose, en su libro La nueva mente del emperador, argumenta que la conciencia humana surge de procesos físicos no computables y justo por esto una IA nunca podrá llegar a ser una inteligencia en el sentido extenso y humano del término.
Podríamos decir que la posibilidad de que la IA extermine a la humanidad no tiene que ver con que directamente ocurra algo similar a lo que se narra en la película Juegos de guerra de 1983, en pleno apogeo de la Guerra Fría, donde el miedo que acechaba a la humanidad era la posible, pero siempre improbable, guerra global nuclear, sino con que el desarrollo de la IA requiere tal cantidad de recursos que el impacto en la naturaleza –y por tanto en la humanidad y en la vida en el planeta– puede desencadenar una catástrofe.
Cuando Chomsky y otros dicen que la IA no es ni artificial, ni inteligencia y en cambio dicen que los sistemas LLM son una “gran máquina de plagio” se refieren a que esa idea de artificio no es más que una forma de encubrir lo que hay detrás de estos desarrollos tecnológicos. Se trata del uso de millones de litros cúbicos de agua para enfriar servidores, se trata de explotación, despojo y robo de recursos en las minas del Congo para crear los gadgets y soportes materiales de la IA; del encubrimiento del trabajo vivo que hay detrás de la información que se genera cada que haces una pregunta a un sistema LLM. Y así podríamos continuar enumerando cómo estos sistemas y tecnologías requieren más y más recursos materiales, trabajo vivo y, por tanto, explotación. Así, se crea un mundo cada vez más hiperfetichizado en el que quedan más encubiertos el despojo, el expolio y el robo de los bienes comunes: agua, aire, datos.
Por esto y más, antes que entrar en modo pánico, pensaría en quién realmente se está beneficiando económicamente con el desarrollo tecnológico conocido como IA, a quién y a qué obedece esta campaña de propaganda que genera miedo ante el escenario de un mundo distópico, destruido por una máquina al modo Terminator o Animatrix. Pensaría en las corporaciones tecnológicas que lucran con estos sistemas, que venden estos desarrollos al complejo militar industrial y a los gobiernos.
Recomendación
Recomiendo leer Atlas de IA: Poder, política y costes planetarios de la inteligencia artificial de Kate Crawford, y Aumento de ganancias empresariales impulsado por IA se extendería a todos los sectores del S&P 500[1].
[1]https://www.bloomberglinea.com/mercados/aumento-de-ganancias-empresariales-impulsado-por-ia-se-extenderia-a-todos-los-sectores-del-sp-500/?utm_source=BL-ES&utm_campaign=b71e2f7c7e-news-mexico-en-linea&utm_medium=email&utm_term=0_-b71e2f7c7e-479279446
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