La réplica de Javier Castelo a Calderón

Nada como las dos obras del periodista y novelista (luchador por las libertades democráticas, contra los nazifascismos de ayer y de hoy) Albert Camus, para, con perspectiva histórica, leer nuestro tiempo mexicano de crisis política, social, económica y cultural.

Presidente interino y nuevas elecciones

De por sí arrastrando las desgracias del mal gobierno foxista-calderonista –quienes frustraron la transición a más y mejor democratización de los poderes e instituciones del Estado federal, para “resolver con más democracia los problemas de la democracia” (Alfred E Smith, discurso consignado en el ensayo de Frank Freidel Política popular: el gobierno del pueblo en acción)–, la nación enfrenta la posibilidad de una violencia política como respuesta al resultado de estas elecciones presidenciales, repletas de mil y una maniobras tramposas para vencer a la oposición: Partido de la Revolución Democrática (PRD)-Partido del Trabajo-Movimiento Ciudadano, y al alicaído partido “oficial” Acción Nacional (PAN), que representa 30 millones de ciudadanos que votaron por ellos y quienes se han inconformado, con el movimiento juvenil-estudiantil, por la pírrica victoria de Peña-Partido Revolucionario Institucional (PRI)-Partido Verde Ecologista de México.

¿Por qué tanta rabia contra López Obrador?

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y sus leyes reglamentarias, en este caso electorales –si todavía están vigentes y no han sido derogadas por Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y el golpista presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) e incluso el Tribunal Federal Electoral, con Televisa y los empresarios tras el botín del peñapriísmo– otorgan derechos y recursos a los protagonistas de competencias electorales para impugnar y cuestionar, antes y después de los resultados de las urnas, lo que les parezcan victorias sin pleno sustento legal.

Calderón, PAN; y Ebrard, circo

El Senado ha actuado a la manera del Senado de la república romana. Y en esta comparación, los diputados federales han actuado como manifestación de la partidocracia: jalando para con sus respectivos candidatos, en lugar de posponer lo que divide para cooperar, legislativamente, con los intereses que benefician a la nación si es que a ésta representan y no a sus facciones. Los congresos de los estados y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal hacen más de lo mismo: sirven al desgobernador en turno y al jefe de gobierno defeño, marginando a la sociedad que pide beneficios colectivos.

Se desmorona Peña Nieto y arrastra al PRI a la derrota

No había transcurrido un mes de haber sido ungido Peña Nieto como candidato único del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuando entre desatinos, errores y tropiezos se desmoronó el figurín creado por Televisa y demás medios de comunicación que, a cambio de muy bien pagada publicidad, le pusieron las alas de Ícaro (a quien su padre Dédalo le fabricó dos extremidades torácicas para volar) que el sol de su vanidad y populismo han derretido, y en su caída a la realidad está hecho añicos, demostrando que no estaba preparado para volar… Va en caída libre y peligra él, lo cual no importa; pero en su desplome arrastra al PRI a una tercera derrota de la que no se volverá a levantar.

Peña y sus encuestas, AMLO y los votos

No tengo la menor duda de que como van las campañas electorales, la competencia final tendrá dos adversarios: López Obrador y su coalición de partidos encabezados por el de la Revolución Democrática (PRD) y Peña Nieto en pleno vuelo sobre las amañadas encuestas –alfombra mágica que en cualquier momento puede venir a tierra–, creyendo que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es un Ave Fénix.

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