En el Líbano, un 80 por ciento de los hogares, o cuatro de cada cinco, tiene dificultades para cubrir sus necesidades básicas: 22 por ciento reportó que sus hijos e hijas se habían acostado con hambre en las últimas dos semanas, 31 por ciento, que los infantes se quedaron sin atención médica necesaria; y 14 por ciento, que al menos un menor trabajaba, lo que representa más del doble de lo registrado en enero de 2025, alertó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés).
“A las niñas, niños y jóvenes del Líbano se les está pidiendo cargar con un peso que ningún menor debería soportar”, afirmó Marcoluigi Corsi, representante del organismo internacional en Líbano.
“Las familias están siendo empujadas al límite, mientras los menores se quedan sin atención médica ni educación, son orillados a trabajar y sufren un profundo malestar psicológico. Sin una acción urgente y sostenida, estas presiones marcarán su vida durante años“, añadió.
El Líbano ha estado bajo agresiones israelíes constantes desde hace casi tres años, en el contexto del 7 de octubre de 2023 y el genocidio de Israel en contra de la población palestina. En particular, el sur libanés ha sido notablemente afectado por el ejército israelí, que volvió a intensificar sus bombardeos, incluso invasiones, a partir de marzo de 2026, días después de comenzada la guerra de Estados Unidos contra Irán.
De hecho, la situación en el Líbano ha sido parte de las discusiones entra ambas partes cuando buscaban un alto al fuego. La negativa israelí a detener los bombardeos y asedio provocó en su momento que autoridades iraníes bloquearan el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con un nuevo informe de la agencia, titulado Una pesadilla persistente, desde el 2 de marzo de este año al menos 261 menores han sido asesinados y 1 mil 56 han resultado heridos, un promedio de siete niñas y niños muertos o heridos cada día durante seis meses. Se estima que 12 por ciento de los menores heridos vive ahora con alguna discapacidad.
La educación también ha sido gravemente afectada: unas 436 escuelas han sido dañadas o destruidas, lo que deja a cerca de 100 mil niñas y niños en riesgo de quedarse sin un salón de clases, mientras 86 docentes han sido asesinados o heridos.
A nivel de los hogares, 46 por ciento reportó haber recortado el gasto en educación, y 17 por ciento dijo que sus hijos tuvieron que dejar de asistir a la escuela. Entre quienes sí asisten, 29 por ciento no logró aprender como se esperaba, principalmente por dificultades para concentrarse y por el malestar emocional.
Las oportunidades también se reducen para la juventud libanesa. Una evaluación previa de Unicef, realizada este mismo año, encontró que solo 22 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 25 años estaban inscritos en la escuela o la universidad, principalmente por barreras económicas, mientras 67 por ciento se encontraba desempleado al momento de la encuesta. Esto deriva en la dificultad para continuar la educación, acceder a servicios y construir su futuro en el país, indicó Unicef.
Más allá de la destrucción visible, el impacto psicológico también es profundo: se estima que 770 mil menores han sufrido angustia psicológica en los últimos seis meses. Más de la mitad de los hogares dijo que el bienestar emocional de sus hijos empeoró, mientras casi dos terceras partes –63 por ciento– reportaron que sus hijos están ansiosos o nerviosos.
“Sin una acción urgente y sostenida, toda una generación de niñas, niños y jóvenes corre el riesgo de cargar con las cicatrices de esta crisis hasta la vida adulta”, advirtió Corsi. “La recuperación del Líbano depende de proteger a la niñez ahora mismo, y de garantizar su derecho a la salud, la educación, la protección y las oportunidades que necesitan para construir su futuro”.
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