PAN y PRI, el pasado los condena

PAN y PRI, el pasado los condena

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En septiembre de 1939, se fundó el Partido Acción Nacional (PAN). Durante casi un siglo, ha mostrado su carácter, los intereses, a los cuales sirve, sus medios y fines.

El fundador, Manuel Gómez Morín, se ligó al grupo Sonora y puso los cimientos del PNR-PRM-PRI. Esta facción triunfó en la Revolución sobre los ejércitos revolucionarios de Villa y Zapata. Así, representó a las clases dominantes.

Después de la Revolución de Independencia, lograron la hegemonía e impusieron el sometimiento a Washington y a la emergente burguesía. Tal como pasó, cuando Agustín Iturbide prevaleció sobre Hidalgo, Morelos y Guerrero.

Gómez Morín fue un abogado de las empresas extranjeras y los grandes capitales nacionales. Colaboró con los gobiernos que dieron vida al PRI; el grupo Sonora fue el germen.

Durante el gobierno de Álvaro Obregón, cooperó con el gobierno como subsecretario de Hacienda y Agente Financiero de México en Nueva York. Inició la negociación de la deuda.

Durante la Revolución Mexicana, se suspendieron pagos. Sin embargo, se aceptó una suma estratosférica del triple de lo que había dejado la dictadura de Porfirio Díaz. En este tiempo, Plutarco Elías Calles fue director del Banco de México.

Morín sólo se opuso a uno de los gobiernos; precisamente, a la administración del revolucionario Lázaro Cárdenas del Río. Luego fue asesor de Ávila Camacho. Posteriormente, colaboró con los gobiernos del PRI de Miguel Alemán en adelante.

Morín decía que “siempre pensamos y sostuvimos que se gobierna desde el gobierno o desde enfrente del gobierno también”. Eso mismo hicieron hasta lograr que el gobierno neoliberal aplicara las políticas originarias del PAN, a partir de 1988.

En 1939, Morín fundó el Partido Acción Nacional, con el propósito de oponerse a la expropiación petrolera, al reparto agrario de Cárdenas y para combatir al sector estatal de la economía.

Es revelador que el nombre “Acción Nacional” proviene de un partido monárquico español, fundado en contraposición a las personas que respaldaban el socialismo y el internacionalismo proletario. Los fundadores del PAN nunca ocultaron sus simpatías hacia los fascistas –en especial hacia Francisco Franco– y su odio a los movimientos progresistas.

PAN y PRI, el pasado los condena
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Asimismo, en México, fue fundado por los sectores más reaccionarios: empresarios, banqueros, hispanistas, terratenientes e intelectuales de derecha, quienes se oponían al movimiento progresista y antiimperialista encabezado por el presidente Lázaro Cárdenas.

Asimismo, el Grupo Monterrey y los grandes capitales financiaron su creación, pues el PAN apoya la defensa de las empresas privadas y corporaciones extranjeras en contra del avance del sector público, del desarrollo nacional y de los derechos populares.

Fue el primero en traer la inversión extranjera a México, bajo la forma de “Joint Ventures”. Hoy Morín estaría orgulloso. Sin duda, se oponía a la empresa pública y nacional, mientras promovía el capital privado, como lo han hecho los panistas y priistas. Vicente Fox, Felipe Calderón y Xóchitl Gálvez son congruentes con esta línea de pensamiento.

En una primera etapa, el PAN era marginado y atacado por el partido oficial. El PRI tenía el monopolio del poder público y buscaba acaparar los puestos. Aun así, el nuevo partido fue “la oposición leal”. De hecho, era la otra cara de la moneda.

Poco a poco, consiguió que el PRI le “otorgara” diputados en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Luego consiguió que se “empanizara”. De esta manera, comenzaron sus principios privatizadores, los cuales culminaron en la etapa neoliberal, con Salinas de Gortari.

El PRI y el PAN son dos caras de la misma moneda. Sirven a los mismos intereses. La forma de imponer la moderna dictadura fue el bipartidismo, en el cual dos partidos engañan al pueblo con una supuesta alternancia. Impusieron sus intereses en los grandes países capitalistas del mundo. Ambos han impulsado el proyecto neoliberal y neocolonial con similar entusiasmo.

El PAN no ha cuestionado la represión del pueblo por parte del PRI. La hegemonía ha sido para personas propatronales y antisindicales. Como ejemplo, recordemos cuando el PRI combatió a los petroleros y ferrocarrileros en 1948; a los maestros, ferrocarrileros y petroleros en 1958-1959; a los médicos en 1965, y masacró a los estudiantes y al pueblo en 1968.

Igualmente, reprimió a los electricistas de la Tendencia Democrática del Suterm en 1975-1976. Requisó la empresa e impidió la huelga de los telefonistas. Y, también, reprimió a los maestros con López Portillo y de la Madrid; a los mineros de Cananea; a los obreros de la Ford; de la Volkswagen, y a los choferes de Ruta 100.

El PAN se alió a Salinas para efectuar sus contrarreformas. De igual manera, participó en la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC). Se opuso a la Reforma Agraria, mientras el PRI mutiló el artículo 27 para privatizar el ejido en época de Salinas.

El PRI se alió al PAN para la implementación de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte y de la Iniciativa Mérida. Esto dio como resultado que nuestra soberanía militar se viera comprometida ante Estados Unidos.

El origen del PRIAN, en sus primeros gérmenes, tiene ya 85 años de historia. Su desarrollo abierto se efectuó hace 36 años y se consolidó apenas hace 25 años, con la “alternancia” en el poder que se fraguó en 1999.

El PAN nació como un partido antisindicalista. Con Fox, se persiguió a los mineros y se atacó a sangre y fuego la huelga de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas, donde asesinaron a dos trabajadores e hirieron a otros 75. Y, con Calderón, se liquidó a 44 mil trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

A la fecha, es un partido que ataca a los compañeros de Mexicana de Aviación y a los mineros. Además, protege a los asesinos de trabajadores y de sus hijos –Pasta de Conchos, Guardería ABC, Tiendas Coppel, mineros de Coahuila, migrantes en la frontera–.

El PRIAN vivió su época de “máximo esplendor” con el apoyo a Peña. Con la firma del Pacto contra México, el 2 de diciembre de 2012, logró avanzar en el cumplimiento de sus objetivos, cuando se propuso acabar con el sector público.

Actualmente, se quitaron la máscara: el PRI y el PAN tienen los mismos candidatos con Xóchitl Gálvez para la Presidencia de la República, y Santiago Taboada para la Jefatura de Gobierno. Luchan por acumular fortunas con su corrupción.

El PRIAN logró integrar al PRD a su política, lo cual se manifestó en el Pacto contra México, firmado con Peña, el 2 de diciembre de 2014, con el objetivo de impulsar sus contrarreformas estratégicas.

El PAN nace como un partido profascista. Hoy, la línea que se sigue es neofascista, como lo han demostrado las campañas de odio, miedo y mentiras de Xochitl y Taboada.

El fascismo es la imposición de los intereses del gran capital, saltándose las leyes por medio de las fuerzas armadas. Eso es lo que han estado haciendo los pasados gobiernos del PRI y del PAN.

Calderón desapareció a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro; tomó por la fuerza las instalaciones, y despidió a 44 mil electricistas. Peña implementó el “encapsulamiento” de manifestantes y la brutal represión a Atenco, Nochistlan, Tiripetío, Ayotzinapa, entre otros.

Por eso la famosa “alternancia” no es sinónimo de democracia. El bipartidismo es la fórmula que nos impuso Washington. Aparentemente, se tienen dos partidos, cuando en el fondo están al servicio de la dictadura del gran capital y sus todopoderosas corporaciones.

El cambio de gobierno federal no ha significado un viraje en ningún sentido, sino la profundización de un régimen servil y corrupto. Se hizo necesaria la organización en un partido que luche por la democracia, la soberanía y la justicia, como fue el proyecto de Morena.

Se logró con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Ahora, en 2024, hay que rematar al PRIAN y avanzar en el cambio. De esta manera, se logrará una profunda transformación de México.

Para ello, es necesaria la destrucción del sistema de partidos, en el cual se cobija a los partidos reaccionarios. En éste, se obtienen recursos y espacios en los gobiernos de los tres niveles, en el Congreso y en el Poder Judicial.

El gobierno debe estar al servicio del bienestar de la población y del desarrollo soberano del país, de su plena independencia. No debe servir a los intereses de las grandes corporaciones, las cuales sólo buscan saquear nuestras riquezas y explotar la mano de obra en el esclavismo moderno.

El caso de la minería y del sector energético es paradigmático de cómo se afecta el interés nacional y de los pueblos. Por eso, vale la pena organizarnos. Debemos pugnar por un Nuevo Proyecto de Nación y derrocar al PRIAN.

Lo primero que necesitamos es desenmascararlo como el enemigo a vencer. En el porfirismo, un dictador se impuso más de 30 años para favorecer a los grandes intereses del capital y afectar al pueblo.

Actualmente, eso no lo aceptaría el pueblo de México. Por ello, en el neoporfirismo son dos partidos y diversos presidentes, los cuales imponen los intereses antipopulares y antinacionales. Hablan de una pugna democrática, cuando es claro que PRI y PAN siguen la misma línea regresiva. Eso tampoco lo acepta la población.

Los terribles frutos que dio el PAN durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón son aquellos que sembró la “Doctrina del PAN”, desde su nacimiento. Los gobiernos panistas subordinaron a México a las corporaciones extranjeras. Imitaron a su fundador de la mano del PRI.

El PAN y el PRI han entrelazado intereses desde su origen. Esto ha unido sus destinos. Hoy, serán unidos por el fracaso. La caótica y violenta situación que vivimos ha dejado claro a millones de mexicanos la absoluta necesidad de luchar por una verdadera democracia y la regeneración de la vida política y social.

México saldrá adelante. Trascenderá al régimen del PRIAN y profundizará la transformación. Se lograran cambios pendientes y la renovación democrática que lleve al triunfo de la soberanía nacional y popular. A lo pasado… pasado… México tiene futuro.

Pablo Moctezuma*

*Doctor en estudios urbanos, politólogo, historiador y militante social

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