De las guerras de los reyes a las guerras de los pueblos

De las guerras de los reyes a las guerras de los pueblos

Foto: White House

Con la llegada a su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha impulsado la política del Make America Great Again, que bien puede leerse como el intento por hacer brillar a una estrella que ha empezado a morir.

La estrella a la que nos referimos es la hegemonía de dicho país, erigida sobre cuatro siglos de un orden mundial que se basa en la subordinación de diversas civilizaciones a las imposiciones de la sociedad occidental, y cuyo origen lo ubicamos en el modelo de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Esta sirvió de inspiración para la expansión de los imperios europeos mediante el establecimiento de colonias en todo el mundo, desde la India hasta América y en varios países africanos.

Ante este escenario de expansionismo belicista, en el año 1648 se pacta la llamada Paz de Westfalia, dirigida a buscar los equilibrios de poder entre las potencias europeas. Con este acuerdo se marca el origen del orden mundial moderno. De ahí que no sea casualidad que tres años después se publicara la famosa obra Leviatán de Thomas Hobbes, con la que reconocidos pensadores europeos, como John Locke –considerado el padre de la teoría económica liberal–, discutirán planteamientos dirigidos a alcanzar escenarios de paz más prolongados en esa región, caracterizada por las frecuentes escaladas de conflictos bélicos.

Uno de los principales ejes de análisis que emergen en esta época es el de soberanía, la cual comenzó a entenderse como elemento constitutivo de un nuevo contrato social que se apoya en la voluntad popular, y que otorga a los gobiernos la autoridad y legitimidad necesaria para sus gestiones. Este cambio sustancial en la organización social implicó que se pasara de un sistema basado en gobiernos monárquicos –con gobernantes que recibían el título de “soberanos”– a uno de naciones soberanas, en donde el poder supremo radica en los pueblos y en el que la legitimidad política parte de la colectividad.

Esta construcción social que sostiene la soberanía de una nación en su identidad colectiva se fue desvirtuando a la par de que se fortalecía el liberalismo económico, entendido como la ideología impulsada desde el proyecto imperial europeo que antepone los derechos de los individuos a los derechos de la nación. De ahí que fuera utilizado como un potente instrumento para fomentar la argumentación lógico-económica de legitimación de las hegemonías europeas y, posteriormente, la estadunidense. Para muestra, se tienen las prácticas de coacción dirigidas a la apertura de mercado en los países colonizados, en beneficio de los proyectos de industrialización localizados en regiones específicas de Europa y el norte de América.

Pero ahora, con la emergencia de nuevas potencias organizadas entorno a los BRICS –que han develado la anarquía internacional encabezada por Estados Unidos después de la imposición en Bretton Woods de los valores liberales como universales–, y con la exteriorización de las contradicciones que se presentan en un orden económico liberal –que pretenden ser transferidas a la figura del “otro” por medio de vías visiblemente destructivas–, el horizonte de paz no se vislumbra en el corto plazo. Se requiere de un nuevo contrato civilizatorio que siente las bases para una estructura multipolar conforme a los principios contrarios a las organizaciones imperiales, sobre todo si a los imperios no les interesa operar dentro de un sistema internacional, pues su aspiración es ser el sistema internacional en sí mismo.

Y en este sentido, desde la ciencia económica la tarea comienza por develar que, con el establecimiento de un orden multipolar, el liberalismo económico pierde su fuerza explicativa. Para muestra se tiene que, en este escenario de escalada bélica, el impulso proviene de figuras con rasgos de emperador que operan sin el aval del pueblo, lo que una vez más contradice la teoría liberal de la paz, que sugiere que las democracias no entran en guerra entre sí, ya que están controladas por el pueblo, y éste comprende que las guerras no le representan beneficio alguno, sino todo lo contrario.

Dicho esto, lo que ahora está en juego es el trazado de nuevas pautas y disposiciones que permitan la reproducción de la vida social de la humanidad en su conjunto, lo cual implica la superación de los planteamientos reduccionistas que dividen a la humanidad en un “nosotros” y un “ellos”, que alimenta la existencia de estados de excepción en favor de los defesores de la imposición de un modelo occidental, y cuya radicalización dio origen al fascismo del siglo XX.

Con ello, resultan más que cuestionables las premisas sobre las que se construyó el marco jurídico de las Naciones Unidas (ONU), propuesto por unos convencidos imperialistas y racistas. Para dejarlo en claro: en 1945, año en el que se crea la ONU, había más pueblos y países en situación colonial que miembros de esta organización; y hoy en 2026, en la antesala de un mundial deportivo, existen más miembros de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) que miembros de la ONU, sin dejar de mencionar el cuestionado privilegio de veto del que gozan cinco de los 193 países miembros, lo que una vez más nos recuerda que esta institución reconoce estados superiores y subordinados.

Cierro esta reflexión con que el orden mundial de cuatro siglos, basado en la subordinación de diversas civilizaciones a las imposiciones de la sociedad occidental, tuvo como motor de expansión el avance tecnológico en los medios de navegación oceánica para llegar a pueblos lejanos, así como el crecimiento de las capacidades militares para conquistarlos; es decir, con el desarrollo tecnológico erigido sobre una moral abiertamente violenta, y no a partir de una superioridad de ideas ni de valores, como se nos ha dicho.

 

Carolina Hernández Calvario*

*Académica de la UAM Iztapalapa; licenciada y doctora en economía (Facultad de Economía de la UNAM); maestra en estudios latinoamericanos (Facultad de Filosofía y Letras). Especializada en economía política.

Te podría interesar: 8M: trabajadoras de la maquila, entre explotación, precariedad y violación a derechos

Lo más leído

No debe haber sombra de corrupción en el INE, afirma Sheinbaum

En el Instituto Nacional Electoral (INE) no debía existir ninguna sombra de corrupción, y menos ante el proceso electoral de 2027, sostuvo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La primera mandataria fue consultada sobre la polémica surgida esta semana en torno a la consejera presidenta del organismo, Guadalupe Taddei, y su relación con un contratista que también es proveedor del instituto, luego de que se dieran a conocer videos en los que se revelaría un vínculo estrecho entre ambos.

Saber más »
Lo más leído

Programas de Bienestar benefician a 42.8 millones de personas

La Secretaría de Bienestar informó que 42.8 millones de personas reciben actualmente los Programas para el Bienestar y que, al cierre de 2026, se habrá destinado más de un billón de pesos a pensiones, becas y apoyos sociales. Así lo señaló su titular, Leticia Ramírez Amaya, durante su comparecencia ante la Comisión de Bienestar de la Cámara de Diputados, como parte de la glosa del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Saber más »
La deuda de Chihuahua mostró una tendencia creciente, al pasar de 41mil 894.3mdp en 2014 a 51mil 477.9mdp al tercer trimestre de 2023
Destacada

Maru Campos acusó al exfiscal Jáuregui del ingreso de la CIA y de corrupción: Sheinbaum

La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, acusó ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al exfiscal general del estado, César Jáuregui Moreno, como el único responsable del ingreso de cuatro agentes de la CIA a ese estado sin autorización. En la reunión que sostuvieron brevemente el 19 de septiembre pasado, la panista también señaló a su excolaborados por presuntos actos de corrupción, entre ellos la operación de casinos, reveló la primera mandataria durante su conferencia matutina.

Saber más »
Destacada

Mujeres artesanas enfrentan precariedad laboral y extractivismo cultural

En México, las mujeres artesanas preservan un patrimonio cultural transmitido de generación en generación, pero su trabajo está marcado por bajos ingresos, informalidad y falta de seguridad social. Detrás de cada bordado hay horas de trabajo y conocimientos comunitarios que no siempre se reflejan en el precio de las prendas. El informe Tejiendo el cambio y los testimonios recogidos por Contralínea muestran las barreras que enfrentan para vender sus productos, obtener una retribución justa y ejercer sus derechos laborales

Saber más »
Destacada

Presidencia del INE no tiene favoritismo por algunas empresas: Taddei

La presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) no tiene empresas favoritas, aseguró la consejera presidenta Guadalupe Taddei Zavala, quien además anunció que solicitará a la Auditoría Superior de la Federación (ASF)revisar los procedimientos de licitación del organismo, en medio de las investigaciones por presuntas irregularidades en contratos de material y documentación electoral.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo