Lo que faltaba de los bancos: despojo de tierras

Lo que faltaba de los bancos: despojo de tierras

Carlos Miguélez Monroy*/Centro de Colaboraciones Solidarias

Granjeros como Mircea Necrilescu descubrieron un día que una parte de sus tierras había sido vendida. Al reclamar, el gobierno les mostró documentos que acreditaban la venta voluntaria de esas tierras.

despojo-tierras-600

Las extensiones acaparadas son propiedad de Rabo Farm, un fondo de inversión de tierras de 315 millones de euros que pertenece al banco holandés Rabobank y que se ha hecho con hasta 140 hectáreas en la zona de Zarand y decenas de miles de hectáreas en otras zonas rurales de Rumania.

El caso, en manos de la justicia rumana, apunta a un juez y al exalcalde de Zarand, condenado hace 2 años por la Agencia Nacional Anticorrupción por aceptar 40 mil euros a cambio de dar los documentos de propiedad a empresarios sin escrúpulos. Esto sirvió para fabricar precontratos que les permitieran poner las tierras a su nombre. Los empresarios han servido de intermediarios de Rabobank, el nuevo propietario de esos terrenos.

Oxfam Australia denuncia prácticas parecidas en países del Sureste asiático y en Brasil por parte de gigantes de la banca australiana. ANZ, National Australia Bank, Commonwealth Bank y Westpac han inyectado dinero en compañías investigadas por apropiación de tierras en Camboya, en Malasia y en Tailandia. Codician estas enormes extensiones de tierra por el potencial económico que tienen sus plantaciones de azúcar y otras materias primas.

Estas compañías sobornan a los gobiernos para forzar la expulsión de comunidades enteras, lo que ha desembocado en la merma de las cosechas de las que dependen para su supervivencia.

Ha sido de tal magnitud el escándalo por corrupción, por daños medioambientales y por violaciones de derechos humanos, que Coca Cola, vinculada a una de las empresas en Brasil implicadas en estos casos, se ha visto forzada a ejecutar una política de “tolerancia cero” con la apropiación de tierras.

Las investigaciones han llevado a los bancos australianos implicados en estos casos a dialogar con Oxfam sobre cómo reconducir la situación, y a plantear cambios en sus políticas internas como ocurrió con Coca Cola para mostrar su “repudio” hacia estas prácticas que hasta entonces habían consentido.

Ante una posible estrategia de lavado de cara por parte de banco y empresas, con millonarias partidas para marketing e imagen, investigaciones como la de Oxfam refuerzan la necesidad de fortalecer la lucha contra la corrupción en un plano internacional. Cada año, 1 billón de dólares acaba en los bolsillos de funcionarios en concepto de sobornos, según los datos sobre corrupción que maneja el Banco Mundial.

La lucha contra la corrupción ya no puede limitarse a condenar a los gobiernos que se dejan corromper. Esto no sólo daba muestras de una doble moral que miraba con benevolencia a grandes multinacionales que se limitaban a cumplir con su cometido: obtener beneficios a costa de lo que fuera. Además, dejaba impune a uno de los dos actores fundamentales para que se materializara un caso de corrupción. Los gobiernos de los países ricos también tienen la obligación jurídica de controlar a sus bancos y a las grandes multinacionales para impedir abusos o investigar y penalizar cuando éstos se hayan producido.

Empresarios, juristas y miembros de la Cámara de Comercio se opusieron hace unos años a que el Departamento de Justicia de Estados Unidos investigara a 78 multinacionales por violar el Foreign Corrupt Practices Act (ley contra la corrupción en el exterior).

Los empresarios se quejaban de que la lucha de la corrupción en países extranjeros inhibiría las inversiones de empresas estadunidenses en el extranjero y veían poco pragmático trazar una línea que distinguiera sobornos de lo que, para ellos, era una práctica habitual y una forma “distinta” que tienen otros países en su forma de entender los negocios.

Este argumento normaliza la corrupción de los “países tercermundistas” a los que luego critican muchos medios occidentales y refuerza la creencia de que la corrupción sólo afecta a “esos países”.

 Sobornar a servidores públicos refuerza modelos coloniales, contribuye al debilitamiento de la cultura democrática de “esos países” y desmonta una supuesta superioridad moral de los países “desarrollados”. El gobierno de Países Bajos y el australiano deben tomar cartas en casos que implican a sus bancos en el expolio de tierras que no les pertenecen.

*Periodista y editor en el Centro de Colaboraciones Solidarias

Carlos Miguélez Monroy*/Centro de Colaboraciones Solidarias

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

Contralínea 467 / del 14 al 12 de Diciembre 2015

contralinea-467-m

Lo más leído

Tres expresidentes de la República en la conversación nacional

El pasado 30 de septiembre, el expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció en un videomensaje para presentar su libro Pueblo, y aprovechó para criticar el neoliberalismo y a sus principales ejecutores en México, así como para advertir que el Fobaproa se terminará de pagar hasta 2055. Ese mismo día, los expresidentes panistas Felipe Calderón y Vicente Fox participaron en el Foro América Libre, donde reivindicaron su campaña derechista; al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió la vigencia de las libertades en México, rechazó los señalamientos de Calderón sobre supuestos vínculos de Morena con el narcotráfico y destacó la presencia política que mantiene AMLO

Saber más »
Artículo

Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo

Hace algunos años el filósofo Frederic Jameson dijo: “parece que hoy nos es más fácil imaginar la destrucción total de la tierra y de la naturaleza que el colapso del capitalismo tardío; quizás eso se deba a alguna debilidad en nuestra imaginación”. Y a pesar de su corta edad, los programadores y creadores de la mal llamada inteligencia artificial parece que no tienen imaginación para pensar por lo menos un mundo poscapitalista, pero sí para afirmar que la IA podría exterminar la vida humana de la faz de la tierra en 2030.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo