Contralinea

Elba Esther: la corrupción, el cinismo

Es cierto que abundan los especímenes (dentro de la política devenida en  politiquería, en el sector privado, y en no pocos de quienes presumen ser intelectuales), a los que les va a la perfección lo de desvergonzados, procaces, descarados y falsos que, para no seguir con el catálogo, ahí le corto.