El gobierno cubano está dispuesto a entablar un diálogo con sus homólogos estadunidenses “sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar”, afirmó el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
No obstante, el primer mandatario de la isla señaló que, de concretar la reunión, deberá ser sin presiones, pues bajo ellas “no se puede dialogar”. De tal manera que el acercamiento debe establecerse en una posición de iguales, respeto a la soberanía, a la independencia y autodeterminación; sin precondicionamiento ni abordaje de “temas que laceren y que podamos entender como injerencia en nuestros asuntos internos”.
En comparecencia −ante medios de comunicación− aceptó que “en un diálogo como ese se puede construir una relación civilizada entre vecinos, que le podría aportar un beneficio mutuo a nuestros pueblos de las dos naciones”.
La posición de diálogo siempre ha existido en la historia de Cuba, “una posición que la definió y defendió el comandante en jefe, Fidel Castro, que la continuó el general del Ejército, Raúl, y que, a mi modo de ver, es inalterable y es invariable en los momentos actuales”.
En este sentido, Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo: “dado que el gobierno cubano está en sus últimas y su país está al borde del colapso, deberían ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al presidente de Estados Unidos”; y subrayó que Donald Trump “siempre está dispuesto a entablar negociaciones diplomáticas y creo que eso es precisamente lo que está ocurriendo con el gobierno cubano”.
Cuba es objeto de amenazas por parte del gobierno del republicano, intensificadas desde el pasado 4 de enero, cuando personal militar de Estados Unidos invadió Venezuela y capturó de manera ilegal a su presidente, Nicolás Maduro.
Desde entonces, el gobierno estadunidense obligó al venezolano −dirigido por la presidenta encargada Delcy Rodríguez− a terminar con las transacciones petroleras a países sin autorización de EU. Además, presionó a México y a otras naciones con aranceles para cortar con los envíos de sus recursos hacia el país caribeño.
Sin embargo, incluso con las amenazas, el embajador de Rusia en La Habana afirmó a los medios que su país continuará suministrando crudo a la isla, como lo ha hecho “en numerosas ocasiones en los últimos años”.
La escasez de petróleo en Cuba significa un riesgo potencial para su población y eleva la preocupación internacional por la situación humanitaria, “que empeorará, si no colapsa, si no se satisfacen sus necesidades de petróleo”, señaló Stéphane Dujarric, portavoz de Naciones Unidas, quien comentó los esfuerzos de la Asamblea General durante más de tres décadas por terminar con el embargo estadunidense sobre la isla.
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