Para alcanzar la soberanía energética, el gobierno mexicano busca reducir sus importaciones de gas natural, por lo que un grupo de expertos analiza si es factible la extracción de gas no convencional con reciclaje de agua a través del uso de químicos que no tengan los impactos ambientales actuales de la fractura hidráulica, también conocida como fracking.
A raíz de que México depende de alrededor del 75 por ciento de la importación de gas natural desde Texas, Estados Unidos, el gobierno busca alternativas tecnológicas, pues es un recurso de suma importancia para el sector eléctrico, explicó la jefa del Ejecutivo federal durante su conferencia: “La generación eléctrica de base, la que garantiza que estén operando las plantas eléctricas 24 horas del día, además de la hidráulica, son las de gas natural, las de ciclo combinado esencialmente”.
Advirtió sobre la necesidad de transitar hacia formas de generación de electricidad con menores impactos para el medioambiente: “cuando nosotros salgamos del gobierno prácticamente va a haber desaparecido el combustóleo como parte de la generación eléctrica, porque es un combustible que genera muchas emisiones de gases de efecto invernadero”.
En ese sentido, la primera mandataria sostuvo que el objetivo es obtener este recurso a través de la reutilización de agua y un sistema que no contamine, así como de mantener la operación de esta propuesta en lugares lejanos a la población. Declaró que durante muchos rechazó la fractura hidráulica “porque tiene químicos, se contamina el agua, se usa agua en lugares donde no hay agua’; pero las posibilidades aún se están estudiando, añadió.
Asimismo, reconoció que el reto central de su administración es avanzar hacia la soberanía energética, entendida como la capacidad de producir en el país la mayor parte de la energía que se consume. Recordó que, durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se redujo de forma significativa la importación de gasolinas y diésel mediante la rehabilitación de refinerías y la entrada en operación de la refinería Dos Bocas, también conocida como Olmeca.
Actualmente, explicó, México produce entre 80 y 85 por ciento de las gasolinas y el diésel que consume, refinando en territorio nacional el petróleo que se extrae. A ello se suma la refinería de Deer Park, en Texas, que es propiedad total de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que ha reducido de manera sustancial la exportación de crudo.
En una visión a futuro, la presidenta afirmó que una de las vías fundamentales para fortalecer la soberanía energética es ampliar la participación de las energías renovables. Solar, eólica y geotérmica serán prioritarias, ya que “el sol no se importa y el viento tampoco”, aunque insistió en que estos proyectos deben desarrollarse con la participación y el acuerdo de las comunidades donde se instalen.
Detalló que durante su sexenio se espera que la generación eléctrica a partir de fuentes renovables aumente entre 15 y 20 por ciento, aunque reconoció que el desafío del gas natural persiste.
Finalmente, Sheinbaum Pardo subrayó que cualquier evaluación sobre nuevas tecnologías, incluida la fractura hidráulica con esquemas distintos, será transparente y con participación de expertos, ambientalistas y comunidades. “Es un tema de discusión general de cómo fortalecemos la soberanía energética de nuestro país”.



















