Seis de cada 10 muertes maternas en el mundo, específicamente el 61 por ciento, ocurre en países y territorios que experimentan conflictos o fragilidad institucional y social, alertó el Programa Especial de Reproducción Humana (HRP, por sus siglas en inglés).
“El riesgo de que una mujer que vive en un país afectado por un conflicto muera por causas maternas es aproximadamente cinco veces mayor por cada embarazo que tiene en comparación con sus pares en países estables […] 160 mil mujeres murieron por causas maternas evitables”, rescató una publicación de Naciones Unidas.
Ello a partir del análisis de unos 260 mil decesos que hizo HRP, instrumento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en lugares i Organización Mundial de la Salud (OMS) dentificados como afectados por un conflicto según el Banco Mundial en 2023. Se registraron 10 por ciento de mujeres en edad reproductiva, 21 por ciento de nacimientos y el 55 por ciento de todas las muertes maternales se encontraban en 17 países.
El documento estimó que, en 2023, las muertes maternas en relación con el número de nacidos vivos, “conocido como tasa de mortalidad materna”, fue de 504 muertes por cada 100 mil nacimientos, “con un intervalo de incertidumbre del 80 por ciento” en países donde había conflictos; de 368 por cada 100 mil en lugares con fragilidades; y 99 donde no experimentaban ninguna de estas situaciones.
Además, HRP subrayó el aumento en la vulnerabilidad para mujeres y niñas según género, etnia, edad y estatus migratorio. El análisis ejemplificó a “una niña de 15 años viviendo en un país o territorio afectado por conflictos en 2023 tenía riesgo de 1 entre 51 de morir eventualmente por una causa materna”; pero el riesgo de una niña de la misma edad, en un lugar con fragilidad institucional o social era de 1 en 79; y mucho menos probable, de 1 en 593, para una menor que viviera donde no se encontraban estas problemáticas.
Ya en mayo de 2023, el organismo de salud había advertido que anualmente fallecen cerca de 4 millones 500 mil mujeres (290 mil) y bebés (1 millón 900 mil después de las 28 semanas de embarazo y 2 millones 300 mil en el primer mes de vida)”, “por causas prevenibles o tratables con la atención sanitaria adecuada”. Esto equivale a un caso cada siete segundos, una cifra que se mantenía igual desde 2015. Si bien es un problema global, la OMS también señaló un mayor riesgo en naciones pobres o en situación de emergencia que, para revertirlo, se necesitaba más inversión en salud y trabajadores cualificados, especialmente parteras.
“Los conflictos y la fragilidad afectan a la estabilidad en los sistemas de salud y su capacidad de proveer servicios sanitarios de calidad. Durante emergencias y crisis humanitarias, a menudo hay un incremento en la necesidad de servicios sanitarios entre las poblaciones”, señaló el documento de 2026. Pero, al mismo tiempo, su funcionamiento rutinario es interrumpido por condiciones impredecibles e inseguras para las y los trabajadores y usuarios de la salud.
De acuerdo con el oficio, uno de los objetivos para 2030 es reducir esta tasa a menos de 70 muertes maternales por cada 100 mil nacimientos, sin que haya países con más de 140 muertes. No obstante, según el mismo reporte, el mundo está lejos de conseguirlo. Con la tendencia de 2016 a 2030, 45 países, principalmente africanos, van a mantenerse por encima de las 140 muertes por cada 100 mil nacimientos para 2030.
Te podría interesar: México analiza facilitar diálogo entre Cuba y EU mientras continúa envío de ayuda humanitaria



















