En materia de cárteles del narcotráfico, México es el epicentro de la violencia, señaló, sin prueba alguna, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tachó de “inaceptable” compartir 3 mil 200 kilómetros de frontera “con un territorio controlado por cárteles enemigos”.
“México debería recuperar el control de su suelo de los enemigos de la humanidad”, agregó el republicano durante el 81 periodo de sesiones en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde no se limitó a hablar sobre la situación mexicana; abordó una diversidad de temas en los que su gobierno se ha entrometido, como en Venezuela, Cuba o Irán.
En lo que respecta a la guerra en Asia occidental, o Medio Oriente, Trump amenazó la vida de la población frente a las y los delegados, de cada país miembro de la ONU.
Planteado como una disyuntiva, señaló, sin empacho, que estaba entre dos caminos: lograr un acuerdo con las autoridades iraníes y que el país pueda crecer; o “aniquilarlos rápidamente […] ¿Debería enviarlos al infierno sin ninguna posibilidad de sobrevivir y sin esperanza alguna de grandeza futura ni de generaciones venideras?”.
Su discurso giró en torno a las acciones de Estados Unidos en América Latina desde que el republicano tomó posesión para su segundo mandato al frente de la potencia occidental. En este sentido volvió a atacar verbalmente a Cuba, al señalar este Estado de “absolutamente fallido”, que “está fracasando como nunca antes y va a caer”.
De modo que su administración busca “un cambio fundamental en la situación de Cuba, donde el régimen comunista está bajo una gran presión, la mayor presión que han tenido jamás”, e informó desde Nueva York –a la vez que la delegación cubana abandonó la sala en rechazo a sus palabras– que el secretario de Estado, Marco Rubio, lleva a cabo las negociaciones con su contraparte caribeña; “vamos a ver qué pasa, no permitiremos que los adversarios extranjeros amenacen a América desde nuestra propia puerta”.
Esta aseveración la hiló con el secuestro que el ejército estadunidense cometió en contra del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero. En palabras del republicano, estas acciones prueban que “Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental y, si es necesario, utilizaremos nuestro incomparable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos”.
Con todo ello, incluso se proclamó como un presidente que “hace la paz” mientras los demás solamente hablan de ella, y aseguró que seguirán los intentos de parar la guerra entre Rusia y Ucrania.
Además, Trump rechazó un “plan globalista” para regular la inteligencia artificial. Apuntó: los Estados que triunfen en cuanto al desarrollo de esta herramienta tecnológica, ganará, “y ahora mismo llevamos una gran ventaja sobre China y sobre todos los demás, y vamos a mantener esa ventaja”.
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