Con una mayoría de 130 votos a favor, la Asamblea General de las Naciones Unidas rechazó el embargo unilateral que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde 1960. Por su parte, 17 naciones votaron en contra de la resolución —entre ellas, Estados Unidos, Argentina e Israel— y 25 se abstuvieron de fijar una postura.
Es la trigésima cuarta vez desde 1992 que la Asamblea rechaza la medida, que en la actualidad ha provocado una crisis energética que agrava la situación humanitaria de la isla.
El texto, presentado por Cuba, pidió el fin del embargo con base en los principios de la Carta de las Naciones Unidas: la igualdad soberana de los Estados, la prohibición de intervenir en asuntos internos y la libertad de comercio y navegación.
Además, destacó en particular la vigencia de leyes con efectos extraterritoriales, como la Ley Helms-Burton de 1996, que afecta a la soberanía cubana y a los intereses de entidades y personas bajo la jurisdicción de otros países.
La resolución señaló que las políticas aplicadas desde 2017 reforzaron el bloqueo. Exhortó a todos los Estados a abstenerse de promulgar o aplicar normas de ese tipo e instó a quienes tienen leyes similares a derogarlas lo antes posible. También pidió al secretario general un informe sobre su cumplimiento para el próximo ciclo de sesiones.
Un día antes, durante el debate de la resolución, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, culpó al bloqueo del sufrimiento del pueblo cubano; detalló que se duplicó la tasa de mortalidad infantil, las cirugías se han demorado o cancelado, los medicamentos contra el cáncer no pueden ingresar a la isla y las medicinas fabricadas por científicos cubanos no pueden salir. “Lo que Cuba reclama es que la dejen en paz […]; Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”.
Respondió así a Mike Waltz, representante estadunidense en la ONU, quien solicitó votar en contra de la resolución. Rodríguez Parrilla dijo que, tan solo en las horas transcurridas desde el inicio del debate, el bloqueo de Estados Unidos ya había costado 22.9 millones de dólares al pueblo cubano.
A pesar de que la gran mayoría volvió a apoyar a Cuba, en 2026 disminuyó el respaldo de 35 naciones, que un año antes también votaron a favor de la resolución, al tiempo que países como Colombia, Ecuador, Paraguay o Costa Rica se sumaron al bloque de Estados Unidos, Argentina o Israel, con gobiernos de extrema derecha.
En 1992, año del primer debate, 59 países votaron a favor de terminar con el bloqueo, tres se posicionaron en contra y 71 se abstuvieron. El máximo respaldo se alcanzó en 2015 y 2017, con 191 votos a favor y solo dos en contra. En 2016, Estados Unidos se abstuvo por primera vez, mientras Israel mantuvo su voto en contra.



















