Libertad de expresión, disidencia y democracia

La sangrienta inseguridad heredada del calderonismo continúa con el peñismo. Aunque ahora, 11 meses después del regreso priísta, se guarda silencio o, cuando mucho, se hacen las cuentas alegres disminuyendo artificialmente y a conveniencia la cifra real de homicidios, secuestros, feminicidios y demás actos de violencia criminal.
Semiparlamentario: la única salida al presidencialismo mexicano

El viejo presidencialismo priísta (nacido en 1946 con los genes del Partido Nacional Revolucionario de 1929 y del Partido de la Revolución Mexicana de 1938), con la fallida alternancia de su hermano bastardo el Partido Acción Nacional –abortado en 1939–, es ya un presidencialismo agotado, desgastado y destinado a morir con el peñismo.
Historias de Niños en el crimen, de Julio Scherer García

Este otro libro del periodista-escritor Julio Scherer García es de historias estremecedoras. Son relatos deducidos de entrevistar niños encarcelados, en un país donde hay más cárceles que escuelas o que compiten hasta que las cárceles sean más.
Radio Educación: “Las mujeres contamos y El fin justifica a los medios”

Con sus cámaras fotográficas y teléfonos celulares, los ciudadanos se han dado de alta como reporteros gráficos. Y en todas las redes sociales (como Twitter o Facebook) y otros medios tecnológicos han ingresado al clásico trabajo del reportero.
Paco Ignacio Taibo II: Los yaquis, agua, tierra, sobrevivir

El libro de Paco Ignacio Taibo II, Yaquis. Historia de una guerra popular y de un genocidio en México, nos muestra cómo ha sobrevivido esa civilización antigua, moderna y contemporánea ante los embates de la barbarie española y mexicana.
Ingrid y Manuel: pobreza, miseria y el mentiroso discurso peñista para combatirlas

Ante el discurso mentiroso del peñismo para combatir la pobreza (sólo en unos cuantos municipios), la pinza ciclónica de Ingrid y Manuel que sembró la muerte y el desastre en el 80 por ciento del territorio –al arribar por el Océano Pacífico y el Golfo de México– abortó la pavorosa miseria, hambruna y el olvido político-económico en el que sobreviven varios millones de mexicanos; quienes habitan en las márgenes de los ríos, en laderas montañosas o a los costados de caminos labrados a fuerza de transitar (descalzos o con rústicos huaraches); porque presidentes municipales, desgobernadores y el presidente de la República en turno dejaron de cumplir con sus obligaciones desde que el neoliberalismo económico se implantó en 1988, y que el peñismo busca llevarlo hasta sus últimas consecuencias con su intentona de privatizar el petróleo. Del salinismo al peñismo no han importado los pobres. Es más, sobran, empezando por los indígenas y los sectores bajos de una población que ha llegado a los 115 millones. De éstos, al autoritarismo y al neoliberalismo le sobran 80 millones de mexicanos.