Cicerón: de la senectud o la vejez

Cae en mis manos y ante mis ojos (los que sirven para leer, que nos conectan con los ojos del conocimiento, expresaba en sus maravillosas cátedras en la Facultad de Derecho y en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México el que fuera ilustre maestro, Guillermo Héctor Rodríguez) el texto periodístico de Fernando Savater que se refiere al tema de este Ex libris: “Fin de año” (la palabra fin se usa como sinónimo de final en el habla común y hasta en escritores reconocidos, y Savater es uno de éstos). “Pero hay –dice– una humillación a la que nada resiste y que derrota cualquier rebeldía por medio del ridículo: la de envejecer” (El País, 28 de diciembre de 2010).

George Steiner: el maestro de la crítica

De entre mis libros, apenas tengo 20 textos con la calidad insuperable de las creaciones de George Steiner, el todavía biológicamente vivo escritor con la más lograda maestría para la crítica literaria en cuanto a divulgación de la cultura que nació entre los griegos de la Atenas –todavía maravillosa– de las recreaciones históricas. Nada le ha sido ajeno a este persistente e incansable trabajador del conocimiento de las aportaciones en los principales idiomas a los que recurrieron los inmortales de las letras. Las obras de Steiner han estado traduciéndose al español sin un orden cronológico, como por ejemplo La muerte de la tragedia, un cortísimo ensayo de 250 páginas con una prosa grandiosa, del francés al inglés y de éste a nuestro idioma. Esto a pesar –con las mismas palabras de Steiner– de que toda traducción es apenas una “aproximación cuando existe el traslado a otro idioma”.

John Lukacs: Ensayo sobre dos discursos

Cuatro textos del reconocido John Lukacs, elogiado como maestro del ensayo histórico, se han publicado en español: Cinco días en Londres, mayo de 1940; Churchill solo frente a Hitler; Junio de 1941: Hitler y Stalin; El Hitler de la historia: juicio a los biógrafos de Hitler; y el que ahora reseño: Sangre, sudor y lágrimas. Churchill y el discurso que ganó una guerra. Ramón García hace una recreación con su traducción del idioma de Shakespeare al de Cervantes. Espléndido trabajo que ilustra sobre la capacidad política de un estadista quien, con perspectiva histórica defendió el parlamentarismo democrático y sin pragmatismo, buscando sólo resultados, y que hizo de la conducción del Estado un liderato para cohesionar en la unión a la sociedad constituida por el pueblo británico, logrando que su corazón, los ingleses de la isla, lo apoyaran para ganarle al nazismo. Ese hombre de Estado fue Winston Churchill.

Las decisiones políticas que fueron erróneas

“Como la mayor parte de los términos introducidos en el discurso de los historiadores [y de los políticos], el de crisis tiene, por cierto, una larga y específica historia. La palabra viene del griego krisis, que significa examinar, reflexionar sobre ella, para decidir, y ante la cual, para resolverla, hay que tomar una decisión” (Randolph Starn, “Metamorfosis de una noción. Los historiadores y la crisis”, ensayo del libro El concepto de crisis, ediciones Megalópolis).

El poeta Ernesto Rangel Domene

En largos ratos me meto a las casi 900 páginas, tamaño cuartilla, de la muy selecta recopilación poética Antología general de la poesía mexicana. De la época prehispánica a nuestros días (editorial Océano, 2012), de Juan Domingo Argüelles. Ni por equivocación buscó quién hizo la selección, prólogo y notas en todas las entidades del país. Por esto, no pocos poetas quedaron fuera sin que esto cause su olvido, ya que por fortuna para los lectores se recitan en la radio y se publican en periódicos y en otros libros. En Sonora, por ejemplo, hay más de 1 mil poetas. Uno de ellos es el extraordinario Abigael Bohórquez. Asimismo, en otras latitudes encontramos al maravilloso regiomontano Ernesto Rangel Domene, quien publicó poemas, canciones y prosas.

Pasternak: Zhivago y Marburgo (prosa y poesía)

Se anuncia una nueva traducción acreditada a Marta Rebón (en el ensayo periodístico de José María Ridao “La titánica coartada de Boris Pasternak”, El País, 22 de enero de 2011) de la grandiosa novela El doctor Zhivago, del prosista y poeta Boris Pasternak. En ella, “siguiendo el texto considerado como definitivo que fijó el hijo del escritor [ruso], se han incluido las poesías de Zhivago como un capítulo más, el último, de esa reciente y magnífica traducción”. El caso es que ya en 1991, con traducción de Fernando Gutiérrez, aparecieron esas poesías y que, como en toda la novela, el personaje femenino Lara es la inspiración (que en la vida real fue la amante de Pasternak, Olga Ivinskaya) y a quien están dedicadas con el amor-pasión (¡oh, Stendhal!) que las ha convertido en creaciones del más puro romanticismo de quienes han homenajeado a la mujer: la de carne y hueso, la del “eterno femenino”, la del enamoramiento imposible.

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