Tras una sesión álgida con votos diferenciados, la Cámara de Diputados aprobó esta madrugada la iniciativa que reducirá la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, con al menos un día de descanso, de manera gradual y hasta 2030; al mismo tiempo que incrementará de nueve hasta 12 semanales las horas extraordinarias permitidas que son pagadas al doble.
De esta manera, la mayoría en el Congreso de la Unión –liderada por Morena y sus partidos aliados como el Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM)– aprobó sin modificaciones la reforma planteada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que promete mejorar las condiciones de los trabajadores. Sin embargo, ésta no contempla la demanda de algunos frentes sobre establecer dos días de descanso obligatorio, tal como lo demandaron algunos colectivos en las afueras de San Lázaro.
Luego de siete horas de debate, el dictamen de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social, que modifica diversas disposiciones del Artículo 123 de la Constitución, fue aprobado en lo general con 469 votos a favor, es decir, por mayoría calificada. En lo particular, se obtuvieron 411 votos a favor de Morena, PT, PVEM y Partido Acción Nacional (PAN), y 58 en contra de Movimiento Ciudadano (MC) y Partido Revolucionario Institucional (PRI). Las bancadas que votaron en contra argumentaron que el proyecto deja explícito el derecho a dos días de descanso por cada cinco de trabajo, por lo que manifestaron su inconformidad con la redacción final.
Por su parte, al fundamentar el dictamen a nombre de la Comisión de Puntos Constitucionales, la diputada Clara Cárdenas Galván de Morena sostuvo que la reforma busca dignificar la vida laboral y actualizar el sentido social del Artículo 123. Con ello, señaló que la realidad actual exige colocar al trabajo como una actividad humana que debe desarrollarse en condiciones que permitan el libre desarrollo de la personalidad.
“El trabajo no es una mercancía, es un derecho y un deber social, pero sobre todo es una actividad humana que debe desarrollarse en condiciones que permitan el libre desarrollo de la personalidad, ya que una jornada excesiva limita el derecho al descanso, a la vida familiar, a la cultura, al deporte, y cabe señalar que todos estos son derechos vinculados a la dignidad humana. Por ello, reducir la jornada es hacer valer la Constitución sobre la inercia productiva”.
A nombre de la Comisión de Trabajo, el legislador Pedro Miguel Haces, de Morena, recordó que la construcción de la iniciativa se llevó a cabo gracias a diversas mesas de trabajo y reuniones con todos los sectores del país, incluido el empresarial, lo que generó “acuerdos que forman parte de las iniciativas” presentadas el pasado diciembre por parte del Ejecutivo.
“La iniciativa da certeza jurídica a las trabajadoras y los trabajadores sobre cuánto se puede exigir en jornada ordinaria. Refuerza el derecho de descanso con goce de sueldo íntegro. Queda plenamente establecido que ese día de descanso no puede implicar pérdida de ingreso. Descanso y salario no se contraponen, son parte de la dignidad del mismo trabajo. Reordena el trabajo extraordinario y por primera vez en la Constitución se prohíben las horas extras a menores de 18 años, protegiendo su salud y su desarrollo integral”.
Durante la misma ronda, la diputada Patricia Mercado Castro, de MC, señaló que la reducción de la jornada laboral ha sido una petición histórica impulsada también desde la demanda ciudadana, y en diálogo con organizaciones como el Frente Yo por las 40 Horas y diversos sindicatos. Con ello, dijo que su bancada escuchó al sector empresarial, cuyas solicitudes consideró atendibles, “pero no a costa de derechos laborales conquistados”.
En este sentido, la diputada emecista cuestionó que el dictamen propone incrementar de nueve a 12 horas semanales las horas extraordinarias permitidas, pagadas al doble, al advertir que ello contradice el objetivo de reducir la fatiga y mejorar la salud laboral. “No se puede hablar de una semana de 40 horas si se institucionaliza una mayor carga de trabajo extraordinario que anula el tiempo ganado para la vida personal”.
De igual manera, criticó que la implementación sea gradual hasta 2030, al señalar que países como Chile, Colombia y Brasil –todos parte de América Latina– han avanzado antes en la reducción de sus jornadas laborales. “Hoy el presidente Lula da Silva de Brasil está proponiendo y está haciendo toda una campaña para las 40 horas con dos días de descanso. Él le dice y llama, dice él, ‘acabar con la sociedad del cansancio’. Además, la semana laboral promedio en la Unión Europea es de 35 horas. El trabajo digno del futuro ya está tocando la puerta y nuestra respuesta oportuna sería ampliar los derechos”.
Pese a sus reservas, anunció que MC votaría a favor en lo general, al tratarse de una agenda que han impulsado desde hace años, pero llamó a modificar el dictamen para establecer de manera explícita dos días de descanso por cada cinco de trabajo. “La reducción de la jornada es una conquista de las y los trabajadores, sobre todo jóvenes, que ya no están dispuestos a vivir para trabajar, sino a trabajar para vivir”, expresó.
En contraste, la diputada Margarita García García, del Partido del Trabajo (PT), defendió el dictamen al calificarlo como un acto de justicia social largamente esperado. Asimismo, señaló que la propuesta impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para reducir la jornada de 48 a 40 horas semanales coloca a México en la ruta hacia un modelo laboral más humano, productivo y digno.
“México ha sido durante años uno de los países donde más horas se trabajan en el mundo, sin que ello se traduzca necesariamente en mayor productividad o bienestar. La realidad es clara, jornadas extensas generan agotamiento, estrés, afectaciones a la salud mental y debilitan el núcleo familiar. Reducir la jornada laboral no es un privilegio, es un derecho acorde con los estándares internacionales y con el principio constitucional de trabajo digno consagrado en nuestra Carta Magna, lo cual no ha tenido modificación en este apartado desde su promulgación desde 1917”.
De acuerdo con el dictamen aprobado por los legisladores, sin cambios a la minuta enviada por las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social, la reducción se realizará de forma progresiva a partir de 2027, por lo que se disminuirán dos horas por año hasta alcanzar las 40 en 2030.
Además, se establece la garantía de al menos un día de descanso por cada seis de trabajo –en apego a prácticas internacionales– y se contempla una transición gradual sin disminución de salario ni prestaciones. El proyecto también fija un nuevo tope al tiempo extraordinario y prohíbe que personas menores de edad laboren horas extra, en concordancia con la reforma.
La reforma, que fue enviada a los congresos estatales para su análisis, también modifica la fracción XI del Artículo 123 para precisar que el trabajo extraordinario no excederá las 12 horas a la semana, distribuidas hasta en cuatro diarias durante un máximo de cuatro días. De esta manera, establece que cuando se rebase ese límite, las empresas deberán pagar los excedentes con un 200 por ciento adicional al salario correspondiente.
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