Ataques israelíes matan a más de mil 400 palestinos en Gaza desde el anuncio del cese al fuego

Ataques israelíes matan a más de mil 400 palestinos en Gaza desde el anuncio del cese al fuego

Foto: Maxime Le Lijour/WFP

Los ataques israelíes han causado la muerte de más de mil 400 personas palestinas en la Franja de Gaza desde el anuncio del cese al fuego, el 10 de octubre de 2025, según cifras del Ministerio de Salud palestino difundidas por la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el Territorio Palestino Ocupado. El organismo advirtió que la continuidad de los ataques suscita graves preocupaciones por posibles crímenes de derecho internacional, incluidos crímenes de guerra.

 

En un comunicado publicado el 12 de octubre de 2026, la oficina informó que verificó mil 76 muertes relacionadas con el conflicto entre el anuncio del cese al fuego y finales de julio de 2026: 268 niñas y niños, 126 mujeres y 682 hombres. Las mujeres y la infancia representan aproximadamente el 37 por ciento de las víctimas mortales verificadas.

 

Además, la oficina confirmó la muerte de 64 niñas y niños en ataques israelíes en los que, según los reportes, no murió ninguna persona adulta. También documentó la muerte de 30 mujeres y otros 10 menores de edad en ataques cuyas víctimas mortales fueron exclusivamente mujeres, o mujeres y menores de edad.

 

La proporción real de víctimas civiles probablemente sea mucho mayor, advirtió el organismo, pues el porcentaje de mujeres y menores de edad no incluye a los hombres civiles que también murieron. Desde el 7 de octubre de 2023, las fuerzas israelíes han matado a más de 20 mil niñas y niños en Gaza, según el Ministerio de Salud palestino.

 

Para la oficina de las Naciones Unidas, este patrón genera serias preocupaciones de que Israel esté dirigiendo ataques contra civiles que no participan directamente en las hostilidades, una conducta que constituye un crimen de guerra.

 

En las inmediaciones de la llamada “línea amarilla”, el organismo verificó la muerte de 331 palestinos entre el anuncio del cese al fuego y finales de julio de 2026: 66 niñas y niños, 27 mujeres y 238 hombres. En muchos de los casos no había información que indicara que las víctimas representaban una amenaza para las fuerzas israelíes.

 

Varias de estas personas realizaban actividades civiles cotidianas y algunas murieron dentro de sus tiendas de campaña. Aunque la mayoría de las muertes verificadas ocurrieron lejos de las zonas de despliegue militar, la oficina advirtió que la actuación de las tropas alrededor de la “línea amarilla” suscita graves preocupaciones de que esa área sea tratada como una “zona de exterminio”, donde se emplea fuerza letal de manera arbitraria.

 

Durante los 12 meses posteriores al anuncio del alto al fuego, el Ejército israelí amplió sus áreas de despliegue, que inicialmente abarcaban casi el 53 por ciento del territorio gazatí. Según el comunicado, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, declaró públicamente el objetivo de alcanzar el 70 por ciento.

 

El monitoreo de las Naciones Unidas mostró, además, que no existe una línea única e identificable que delimite esas áreas. Las fuerzas israelíes avanzaron hacia el interior del territorio a través de límites cambiantes, desconocidos por la población palestina, con incursiones frecuentes en sus comunidades.

 

La vida en Gaza: “un tormento sin fin”

 

Uno de los casos documentados ocurrió el 14 de junio de 2026, cuando un niño de dos años murió por disparos mientras estaba en brazos de su padre, de madrugada, cuando ambos se dirigían a visitar a una tía en Wadi Al Salqa, al este de Deir Al Balah.

 

Transitaban por un camino utilizado habitualmente por la población palestina, ubicado entre 150 y 200 metros (m) al oeste de la “línea amarilla”. El padre relató al organismo que vio a soldados israelíes a 10 m de distancia, en la entrada de una casa abandonada, y que dispararon de inmediato. Una bala atravesó la espalda del niño y otra hirió al padre en la pantorrilla.

 

Según su testimonio, los soldados se llevaron al niño envuelto en una lámina de plástico, “sin moverse ni emitir sonidos”. Después, lo desnudaron, le vendaron los ojos y lo arrastraron hacia el este, al otro lado de la línea. Lo trasladaron de un vehículo a otro hasta que perdió el conocimiento por la hemorragia. Despertó en el hospital de los Mártires de Al Aqsa, en Deir Al Balah, donde le informaron que el cuerpo de su hijo también había sido entregado.

 

Otro padre de tres hijos describió la vida en Gaza como un “tormento sin fin”. “Estamos constantemente a merced de una bala perdida, un bombardeo o un ataque aéreo. A veces parece que juegan con nuestras vidas”, declaró.

 

Ajith Sunghay, jefe de la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el Territorio Palestino Ocupado, calificó de “indignante” esta violencia y consideró “simplemente inconcebible” registrarla durante un supuesto cese al fuego. Señaló que la población palestina soporta los ataques atrapada en una parte cada vez más reducida del territorio, rodeada por fuerzas israelíes y con dificultades para conseguir lo indispensable para vivir.

 

Sunghay reiteró el llamado a terceros Estados para que cumplan con su deber de ejercer influencia sobre Israel a fin de detener sus violaciones del derecho internacional en Gaza. Entre las medidas, mencionó el cese del suministro de armas y municiones que facilitan graves violaciones, así como el respaldo a los mecanismos internacionales de rendición de cuentas.

 

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