Una ciudad democrática es aquella donde todas las personas caben, no solo quienes más tienen; donde cada individuo pueda gozar del derecho a la vivienda asequible y las ciudades sean protagonistas frente a la desigualdad, la crisis climática y el debilitamiento de la cooperación internacional, defendió la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina.
Durante su participación en los eventos del Urban 20 (U20), encuentro de las 20 ciudades más influyentes del mundo, realizado en Nueva York junto con el alcalde de esa ciudad, Zohran Mamdani, Brugada Molina llamó a construir una coalición mundial por la vivienda asequible y compartió la experiencia de la capital mexicana.
Expuso que entre 2018 y 2025 casi medio millón de personas salieron de la pobreza de vivienda en la capital mexicana, debido a un modelo basado en construcción masiva de vivienda social, regulación del mercado inmobiliario y cogestión con las comunidades.
En esa misma conferencia, detalló que la meta de su gobierno para 2030 es alcanzar 200 mil acciones de vivienda, que la vivienda social nueva puede costar hasta tres veces menos que el precio de mercado –menos de 50 mil dólares frente a entre 150 mil y 200 mil dólares en el mercado–, y que este año se alcanzarán 40 mil viviendas mejoradas. Añadió que en los últimos dos años la ciudad adquirió 250 mil metros cuadrados de suelo para vivienda social, y que impulsa una ley de rentas justas y una reforma constitucional para reconocer el derecho al arraigo comunitario.
En ese mismo encuentro, el alcalde neoyorquino destacó el trabajo de la jefa de gobierno al frente de las Utopías y del Sistema Público de Cuidados, y ambos coincidieron en que las ciudades del futuro deben ser asequibles para seguir siendo habitables, diversas para seguir siendo libres, y solidarias para no dejar a nadie atrás.
En este sentido, la mandataria capitalina recordó que llegó por primera vez a Nueva York hace casi 40 años, en 1987, como activista social, en el marco del Día Internacional de los Sin Techo, con una consigna que, dijo, sigue vigente: “No housing, no peace. Sin vivienda, no hay paz”.
En la sesión de clausura del foro, expresó, a nombre de las ciudades del Sur Global, su respaldo al Comunicado U20 2026. “Las ciudades no somos espectadoras del mundo, somos protagonistas de su transformación”, afirmó. Ahí presentó también las Utopías como ejemplo de urbanismo feminista, sostenible, de proximidad y social, y planteó el objetivo de que los servicios esenciales estén a menos de 15 minutos de la población.
Asimismo, hizo un llamado a los gobiernos locales para fortalecer sus vínculos ante el debilitamiento de la cooperación internacional: “en un mundo en el que algunos gobiernos nacionales se alejan de la cooperación internacional, las ciudades tenemos que acercarnos más”.
También respaldó el llamado de la Coalición de las Américas y del MMC para construir ciudades que reciban con dignidad a las personas migrantes, y pidió mecanismos de financiamiento internacional directo a los gobiernos locales para atender vivienda, acción climática y movilidad humana.

Ya el 21 de septiembre, en el desayuno de conclusiones que cerró los trabajos del Urban 20 –también encabezado por Mamdani–, Brugada presentó otras políticas de la Ciudad de México, como los vales Mercomuna y el fortalecimiento de la economía de los barrios, orientados a apoyar a las familias y, al mismo tiempo, impulsar el comercio y el consumo local.
Ese cierre se dio tras dos días de intercambio entre alcaldes sobre temas como las condiciones laborales de las personas trabajadoras de plataformas digitales, el acceso a la vivienda y el cambio climático.
Durante su estancia en Nueva York, Brugada sostuvo además reuniones bilaterales con alcaldes y representantes de Chicago, Barcelona y Santiago de Chile, para intercambiar experiencias y explorar mecanismos de cooperación entre ciudades.



















