La oposición recicló al expresidente Vicente Fox para intentar debilitar al gobierno electo por el pueblo, sin embargo, éste terminó reconociendo que interfirió ilegalmente en las elecciones de 2006, para imponer a Felipe Calderón Hinojosa, subrayó la presidenta Claudia Sheinbaum. Asimismo, criticó que el panista manejó al país como si se tratara de un negocio privado.
Durante la conferencia presidencial desde Palacio Nacional se expuso el audio de una entrevista en la que Fox Quesada admitió el fraude electoral de 2006: ‘hice que ganara Calderón, aunque no es muy democrático decir eso, pero yo me dije a mí mismo que la sucesión en el país debiera de quedar en las mismas manos de mi partido político”.
Fox añadió en esa entrevista: ‘llegué a decir públicamente que yo no entregaría el poder salvo a un presidente electo del PAN. Si me hubiera tocado de otro partido, Andrés Manuel López Obrador, no le hubiera entregado la banda presidencial, no hubiera yo ido por el coraje que me hubiera dado siendo demócrata. Pero, además, teniendo una mentalidad […] de empresario”.
Al respecto, la jefa del Ejecutivo federal cuestionó a quienes piden que su gobierno no se pronuncie sobre la situación que aqueja al Instituto Nacional Electoral, tras la renuncia de Guadalupe Taddei. “Ahora todos estos personeros vienen a decir, ‘presidenta, saque las manos de lo electoral’ ¿Cuándo hemos nosotros intervenido en los asuntos electorales?”
Sheinbaum consideró que la oposición busca reciclar a personajes como Fox, Felipe Calderón y Ernesto Zedillo porque “creen que no están quemados” públicamente. La estrategia de la derecha nacional e internacional, dijo, es “acabar con el gobierno del pueblo”, y recuperar el poder político que perdieron, aunque consideró que será “muy difícil” que lo logren porque no tienen respaldo popular.
Recordó que la voluntad del pueblo quedó de manifiesto en los comicios de 2024, en los que Morena obtuvo 36 millones de votos, además de la mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión y en los congresos estatales. Explicó que la determinación de las y los mexicanos también se expresó en la elección de integrantes del Poder Judicial mediante el voto popular, por lo que afirmó que la democracia no puede limitarse a los mecanismos de participación que favorecen a las élites.
En ese sentido, la primera mandataria rechazó el concepto de democracia de sus opositores, quienes no reconocen que ésta dimana del pueblo. “La democracia que ellos quieren es la democracia donde ellos participan, aunque no tengan el reconocimiento del pueblo; nada más que la democracia, por definición, es el gobierno del pueblo”.
La presidenta Sheinbaum cuestionó que Fox reconociera su intervención en la elección de 2006 y comparó sus declaraciones con las de Calderón, quien después de los comicios y en medio de los señalamientos de fraude sostuvo: “haiga sido como haiga sido”.
Expresó que las declaraciones del expresidente panista revelan dos aspectos: su participación en el proceso electoral para favorecer a Calderón y una concepción del ejercicio del gobierno como si se tratara de una empresa. “¿Cómo que es un negocio? Sí, para ellos era un negocio, para los hijos de Marta Sahagún, para todos ellos era un negocio [pero] no, México es un país grandioso”.
El desafuero, antecedente de la elección de 2006
Al retomar los antecedentes de la contienda presidencial de 2006, Sheinbaum Pardo llamó a las nuevas generaciones a recordar el proceso de desafuero contra López Obrador, así como las circunstancias en las que se desarrolló la elección en la que contendió contra Calderón.
Explicó que, al mismo tiempo que Fox llegó a la Presidencia en 2000, López Obrador asumió la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal: a diferencia del presidente y su visión empresarial, AMLO impulsó programas sociales como la pensión universal para adultos mayores de 70 años, apoyos para madres trabajadoras y personas con discapacidad, además de obras de infraestructura como el segundo piso del Periférico. Estas políticas, acompañadas de una visión de austeridad republicana y de que el presupuesto público debía regresar a la población, impulsaron la popularidad del entonces jefe de gobierno, que comenzó a extenderse fuera de la capital del país.
La titular del Ejecutivo federal señaló que, ante tal apoyo popular, el gobierno de Fox buscó impedir que López Obrador pudiera competir por la presidencia en 2006. Una de las estrategias para impedir su candidatura fue acusarlo del desacato de un amparo relacionado con la construcción de una calle de acceso a un hospital en Santa Fe. Sostuvo que el entonces jefe de Gobierno no violó la resolución judicial, y acusó al expresidente Fox de promover el desafuero con el respaldo de las mayorías del PRI y el PAN en las cámaras de Diputados y Senadores que “se formó desde Salinas de Gortari”.
El objetivo, explicó, era retirarle la inmunidad procesal para que pudiera ser llevado a juicio y, con ello, impedir que participara en la elección presidencial de 2006. Sin embargo, el procedimiento provocó una movilización nacional de millones de personas en contra del desafuero. Sheinbaum recordó que López Obrador manifestó estar dispuesto a enfrentar la cárcel, mientras que el movimiento popular continuaba creciendo en distintas partes del país.
Ante el impacto de las protestas, Fox terminó por retirar la acción judicial y López Obrador regresó a la jefatura de gobierno durante algunos meses, antes de separarse del cargo para buscar la Presidencia de la República.
La presidenta también recordó que, durante la campaña de 2006, también se conformó una campaña en medios tradicionales de comunicación con el lema “López Obrador, un peligro para México”, como parte de una estrategia de propaganda que, aseguró, fue financiada por organismos empresariales.
Entre los señalamientos contra el candidato de izquierda estaban que había endeudado a la Ciudad de México, que llevaría al país a la quiebra y que provocaría una devaluación del peso. La mandataria federal calificó esas acusaciones como falsas y las comparó con las campañas de desinformación que, dijo, se han reproducido en otros procesos electorales.
Pese a esa estrategia, afirmó, López Obrador mantuvo el respaldo de amplios sectores de la población y llegó a la elección presidencial de 2006, cuyo resultado fue impugnado por las irregularidades denunciadas por sus simpatizantes.
El reclamo de voto por voto
La presidenta de la República recordó que, tras los resultados oficiales que dieron el triunfo a Calderón por una diferencia cercana a los 250 mil votos, se produjo una movilización nacional bajo la consigna “voto por voto, casilla por casilla”.
El reclamo, explicó, no consistía en que las autoridades reconocieran directamente el triunfo de López Obrador, sino en que se abrieran todos los paquetes electorales para volver a contar los sufragios y esclarecer el resultado.
Sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó realizar un recuento parcial de alrededor de 8 o 9 por ciento de las casillas, en lugar de ordenar la apertura de la totalidad de los paquetes. La presidenta aseguró que, durante aquella elección, participó en la revisión de la documentación electoral y que los cálculos de su equipo apuntaban a que López Obrador había obtenido el triunfo por aproximadamente dos millones de votos.
También acusó que las actas electorales no reflejaban los sufragios depositados en las urnas y cuestionó la captura de los resultados en el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) porque la contratación del sistema informático estaba vinculado con Diego Hildebrando Zavala, cuñado de Felipe Calderón.
Sheinbaum Pardo cuestionó la destrucción de las boletas electorales de aquella elección, decisión que, dijo, contó con la anuencia del PRI y el PAN y tuvo como consecuencia que se perdiera documentación fundamental para revisar lo ocurrido.
Comparó esa determinación con la destrucción de las boletas de la elección presidencial de 1988 y afirmó que ambas decisiones impidieron conservar evidencia para esclarecer las controversias electorales como parte de una estrategia por borrar la memoria histórica de un proceso plagado de irregularidades, “¿por qué deciden en votación quemar las boletas del 2006? porque no querían que se conociera la historia el triunfo de López Obrador en el 2006”.



















