Durante el cómputo distrital de las elecciones intermedias de 2015, el sistema informático utilizado por el Instituto Nacional Electoral (INE) llegó a reportar más del 100 por ciento de las casillas computadas, acusó Pablo Gómez, quien fue consejero legislativo del INE.
En la conferencia presidencial, recordó el episodio al cuestionar el funcionamiento que durante años tuvo el instituto electoral. Señaló que el sistema utilizado para concentrar los resultados de la elección había sido adquirido por un monto millonario y sin concursos, además de que su operación estaba supervisada por un comité técnico cuyos integrantes tenían vínculos con quienes habían otorgado los contratos.
“Se estaba haciendo el cómputo distrital de esto en todo el país y ahí había un sistema que iba recogiendo los resultados, maravilloso sistema, había costado un dineral que lo compraron sin concursos, nada, simplemente daban los contratos y ponían un comité técnico que era de sus amigos a vigilar cómo operaba ese sistema”, afirmó.
El funcionario relató que durante el proceso observó que el sistema había superado el porcentaje total de casillas computadas, algo que consideró técnicamente imposible. “En un momento determinado me di cuenta en el intranet que ya daban más del 100 por ciento de las casillas computadas, yo dije: ‘ya llegó al colmo, se ha dicho mucho que somos un país de magia, un país mágico, pero esto ya es más que magia’”, expresó.
Aseguró que el sistema no reaccionó ante el exceso en el porcentaje de casillas computadas, por lo que decidió hacer público lo que ocurría. En ese momento, Lorenzo Córdova Vianello presidía el Consejo General del INE; sin embargo, cuando los medios de comunicación acudieron a solicitar una explicación, éste no se hizo presente: “no apareció a explicar nada”.
De acuerdo con Gómez Álvarez, otros consejeros intentaron explicar lo sucedido, pero tampoco pudieron aclarar por qué el sistema había llegado a registrar un porcentaje superior al total de casillas: “fueron un par de consejeros los que al explicar se hicieron bolas, nunca pudieron explicar cómo era que nuestro sistema computaba más del 100 por ciento”.
El episodio, indicó, fue documentado posteriormente en un libro sobre aquella elección. Para el también economista, lo ocurrido refleja una etapa en la que las irregularidades dentro del instituto no necesariamente derivaban en una crisis institucional ni en investigaciones profundas, pese a su gravedad. “¿Cómo pueden pasar esas cuestiones sin que haya una crisis? Bueno, pues porque así era todo”.
Además, vinculó este episodio con una crítica más amplia al funcionamiento histórico del órgano electoral y a los mecanismos mediante los cuales se tomaban decisiones dentro de la institución. Según su relato, durante años los grupos políticos con mayor presencia en el organismo tenían una influencia determinante sobre sus decisiones.
Afirmó que el PRI y el PAN mantenían grupos con capacidad de negociación dentro del instituto y que, durante una parte de ese periodo, era necesario acudir con los dirigentes de esas corrientes para conseguir que determinados asuntos avanzaran. “Ellos eran los que decidían todo”, sostuvo.



















