Israel desarrolla un plan para expulsar a la población palestina de su tierra, acusó el presidente del Estado palestino, a la vez que solicitó a la comunidad internacional no permitir “una nueva Nakba”. Advirtió “de un peligro mayor que se avecina”, el cual no se limita a socavar la solución para permitir un Estado palestino, sino que “amenaza directamente la vida y la existencia del pueblo palestino” en la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén.
En un video grabado, transmitido ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, luego de que el gobierno de Donald Trump le negara el visado para viajar a Nueva York, la autoridad política palestina alertó de la intención israelí de hacer imposible la vida de las y los palestinos “para obligarlos a dejarla”.
Este llamado de auxilio se produce en un contexto de profunda preocupación global por el desplazamiento forzado. Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Barham Salih, advirtió que el aumento masivo de refugiados está superando las soluciones duraderas para su retorno, e hizo un llamado urgente para detener los conflictos armados, al señalar que “cuando la paz fracasa, la gente se desplaza”.
En esa misma línea, Abbas cuestionó cuánto tiempo más guardarán silencio algunos Estados ante las acciones de Israel, lo que incluye el suministro continuo de armas utilizadas contra la población civil. Y describió la coyuntura actual en Gaza y Cisjordania como uno de los momentos más peligrosos en la historia de su pueblo, marcado por hambrunas, desplazamientos, intimidaciones y lo que calificó como una “guerra genocida” que ha devastado ciudades, escuelas, hospitales, hogares y lugares sagrados.
Denunció, además, la aceleración en la expansión de asentamientos en Jerusalén Oriental y Cisjordania, el avance del plan de asentamientos E1 –diseñado para aislar Jerusalén y dividir el territorio palestino– y el incremento del “terrorismo de colonos” bajo la protección de las fuerzas de ocupación.
Asimismo, reclamó el cumplimiento de la resolución 2803 del Consejo de Seguridad para acelerar la segunda fase de su hoja de ruta para lograr la reunificación de Gaza y Cisjordania bajo un solo gobierno democrático y no militarizado, con Jerusalén Oriental como capital y con plenos derechos de membresía en las Naciones Unidas.
En contraste, desde la tribuna del organismo multilateral, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó tajantemente las acusaciones de genocidio presentadas contra su país, ante un escenario en su mayoría vacío, tras la retirada de diversas delegaciones de sus discursos.



















