El Instituto Nacional Electoral (INE) debe salir fortalecido, tras la revisión que haga la Auditoría Superior de la Federación (ASF), indicó la presidenta Claudia Sheinbaum. Al mismo tiempo, advirtió que un sector de la oposición busca debilitar el proceso electoral del 2027, ante la falta de respaldo popular y a sus propuestas. “Eso no va a pasar”, pues los próximos comicios serán ejemplares.
“Ellos quieren minar la elección del 27 porque como no tienen asidero en el pueblo, como sus propuestas no son reconocidas por la gente, como no tienen ya participación porque la gente no los reconoce, a sus propuestas, a sus partidos, entonces quieren minar el proceso electoral del 27, pero eso no va a pasar”, afirmó.
Durante su conferencia matutina, la primera mandataria señaló que las investigaciones sobre posibles irregularidades en la licitación de contratos para material electoral deben realizarse y, en caso de detectar algún ilícito, sancionarse conforme lo determine la autoridad correspondiente.
En ese contexto, consideró necesario revisar qué ocurrió con el organismo electoral desde 2014, tras la reforma electoral impulsada por Enrique Peña Nieto. Ello, porque se le dio la facultad a los consejeros del INE de designar a los consejeros de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) y con ello, se permitió la llegada de personajes como Guadalupe Taddei, expresidenta del INE señalada por presunta corrupción.
Asimismo, Sheinbaum destacó la importancia de investigar la manera en que un grupo de empresas logró concentrar durante más de dos décadas las contrataciones de material electoral.
La jefa del Ejecutivo federal también cuestionó a quienes ahora se presentan como defensores de la democracia, pero que durante años formaron parte de los espacios de influencia política y económica que, tras la llegada al gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, perdieron recursos y privilegios, “ya no tuvieron asidero, ni dinero, ya son opinadores, pero ya no deciden, ni la oligarquía tampoco decide en México”.
Agregó que la transformación de la vida política iniciada en 2018 modificó las condiciones mediante las cuales ciertos grupos llegaron a concentrar poder en instituciones públicas y en el debate político. Por ello, sostuvo que algunos de los actuales cuestionamientos al sistema electoral responden a la pérdida de esos espacios de poder.
Sheinbaum Pardo expuso la incongruencia que mantuvieron distintos intelectuales y grupos de opinión vinculados con gobiernos priístas y panistas que denunciaron fraude electoral en 1988 y posteriormente terminaron vinculados con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
“Hablaban de fraude electoral y de la noche a la mañana dejaron de hablar de fraude electoral, Aguilar Camín y todos ellos […], cuando llega Zedillo abandonan a Salinas y se van con Zedillo; cuando llega Fox abandonan a Zedillo y se van con Fox; cuando llega Calderón abandonan a Fox y se van con Calderón; cuando llega Peña abandonan a Calderón y se van con Peña”.
En ese sentido, rechazó que la defensa de la democracia se relacione con la preservación de los espacios de poder de determinados sectores y añadió que su significado debe partir de la soberania del pueblo para decidir el rumbo del país, “por supuesto que queremos un INE fuerte, que responda la voluntad del pueblo, a la verdadera democracia, no a la democracia de las élites, no a la democracia de este grupo que se empoderó del Instituto Nacional Electoral y que se sienten dueños de la democracia, ellos no son dueños de la democracia”.
La presidenta de la República añadió que el organismo electoral debe defender la soberanía y la voluntad popular conservando su autonomía, pero no convertirse en un instrumento de quienes recibieron canonjías de gobiernos anteriores y ahora se presentan como defensores de las instituciones democráticas.
Por ello, concluyó que el fortalecimiento del INE no significa regresar al modelo político del pasado, cuando se cometieron fraudes electorales y las decisiones políticas del país se concentraban en unos cuantos grupos, “no es regresar al pasado, eso sí no; no es regresar a la época de los fraudes electorales, eso sí no; no es regresar a la época donde unos cuantos decidían por México, eso sí, no; es la voluntad popular, eso es la democracia”.



















