Ninguna persona “tiene alguna influencia para contratar en mi gobierno”, enfatizó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al deslindarse de Julio Scherer Ibarra. Aseguró que ha dado la instrucción a los servidores públicos de “no recibir absolutamente a nadie” que quisiera aprovechar su cargo público para beneficiarse.
Al ser consultada sobre un despacho de abogados supuestamente vinculado a Scherer Ibarra, el cual habría ofrecido servicios de asesoría a una empresa proveedora de vehículos pesados para la Secretaría de la Defensa Nacional, la primera mandataria pidió que la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno revise la información y la transparente a la población.
Una vez listo el análisis, y en caso de detectarse alguna irregularidad, se tomarán las acciones correspondientes, afirmó. “Si hay algún mal procedimiento y tiene que entrar la Secretaría Anticorrupción, pues que proceda y sancione como debe sancionarse”.
Sobre la relación con el exconsejero jurídico de la presidencia durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la titular del Ejecutivo federal dijo de manera tajante: “no veo a Julio Scherer desde que entré al gobierno de la República; en algún momento fuimos cercanos, pero ahora, como ustedes puedan entender, hay muchas personas que ya no veo porque uno en este puesto tiene pocos amigos, entre otras razones, porque así debe ser”.
Además, negó cualquier presión externa para la adjudicación de contratos con el gobierno, “no solo Julio Scherer, ni mis hijos, ni mi marido, ni mis amigos, ni nadie, absolutamente nadie que haya sido o que sea cercano a mí”.
En ese sentido manifestó: “afortunadamente mis hijos se dedican a otras cosas, mi madre tiene una carrera académica y mis familiares no participan de ninguna manera en acciones de este tipo, pero si llegara a ocurrir, [los funcionarios] tienen instrucción de no recibirlos; no puede haber ninguna influencia de ningún tipo para ninguna contratación en el gobierno, ninguna”.
La presidenta destacó la importancia de ejercer su cargo apegada a sus convicciones, “tengo muy claro que mi principal tarea, además de ser madre de mis dos hijos y abuela, es la presidencia de la República y el movimiento que representamos y que la coherencia, la consistencia y la honestidad deben probarse en todo momento, en todo momento”.



















