En 2025, la Ciudad de México registró 493 casos de suicidio en mujeres de 15 a 19 años y hombres de 20 a 24 años de edad, refieren datos de la Jefatura de Gobierno. Esta cifra coloca a la entidad por debajo de las estadísticas del Estado de México, Jalisco y Chihuahua. De acuerdo con el Inegi, el riesgo de atentar contra la propia vida se presenta sobre todo en jóvenes de entre 20 y 34 años, seguido por adolescentes de 12 a 17 años. Este último segmento poblacional presenta un alto índice de padecimientos mentales, ideación y planificación suicida, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025. La falta de atención oportuna podría derivar en la muerte, pues los datos más recientes de la Secretaría de Salud federal indican que, entre enero y septiembre de 2024, sólo 332 personas (161 hombres y 171 mujeres) acudieron a alguno de los servicios de salud del país en demanda de atención médica por ideación suicida
Al consultorio de Giselle González Núñez, licenciada en psicología por la Universidad Autónoma de Metropolitana (UAM), llegan con frecuencia personas que padecen ideas suicidas, y la frase con la que expresan su situación es casi siempre la misma: “no quieren morir, quieren que se les quite el dolor”.
Los pacientes de la psicóloga describen a ese dolor como algo que les “quema los huesos por dentro”, que no los deja dormir, trabajar ni pensar con claridad. Esa sensación, advierte la especialista, suele ser la antesala del suicidio. Una condición silenciosa que se expresa de la forma más devastadora.
De marzo de 2025 a enero de 2026, el programa “Vida Plena, Corazón Contento” dedicado a la salud mental –del gobierno de la Ciudad de México– logró prevenir 75 suicidios en estudiantes de secundaria y nivel medio superior. Datos de la Jefatura de Gobierno capitalina indican que la entidad registró 493 casos de suicidio en mujeres de 15 a 19 años y hombres de 20 a 24 años de edad en 2025, cifra colocó a la capital del país por debajo de las estadísticas registradas en el Estado de México, Jalisco y Chihuahua.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México los jóvenes de entre 20 y 34 años de edad registraron el mayor número de suicidios de 2014 a 2024. A este universo se suman los adolescentes de 12 a 17 años, quienes concentración las mayores cifras de padecimientos mentales, ideación y planificación suicida, con base en datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025.
La psicóloga González Núñez explica que el dolor que expresan sus pacientes tiene múltiples causas. “En la mayoría de los casos está relacionado con una combinación de factores: depresión no tratada, ansiedad crónica, violencia familiar, consumo de drogas o precariedad económica. Rara vez es una sola causa: es una acumulación”.
En entrevista, advierte que los trastornos mentales son un foco de atención, pues representan uno de los principales factores de riesgo. “Si los colocamos en un orden, podríamos hablar de depresión, ansiedad, trastorno bipolar o esquizofrenia; esto no quiere decir que a las demás personas no les suceda, pero sí hay un mayor riesgo porque la persona con estos padecimientos te está avisando algo: que ya se siente mal”.
La experta en atención a la salud mental indica que, si bien identificar un padecimiento mental no es sencillo, la pandemia de Covid-19 abrió una conversación necesaria sobre el problema. “A raíz de la pandemia empezó a surgir un aumento notable de suicidios entre jóvenes de 15 a 29 años”.
En ese contexto, González Núñez explica que hablar de salud mental implica reconocer las distintas esferas de la vida: la personal, familiar, social, académica y laboral. “A veces identificamos lugares en los que no nos sentimos a gusto, pero solemos responder ‘bien’ por una cuestión de saludo social, cuando por dentro estamos cargando con preocupaciones económicas, familiares o emocionales”.
Añade que la violencia, abuso, acoso, pérdidas afectivas, enfermedades crónicas como VIH, cáncer o padecimientos degenerativos, así como problemas económicos, académicos o legales, forman parte del entramado que puede conducir a una crisis suicida.
A ello se suma el consumo de sustancias desde las legales como el alcohol hasta las ilegales, “porque también pueden ser un detonante o desencadenante en relación con el suicidio”.
Las estadísticas del Inegi reportan que, en 2024, en México se registraron 9 mil 51 suicidios; de ese total, 7 mil 296 corresponden a hombres y 1 mil 752 a mujeres, una diferencia que se ha mantenido constante durante la última década. En términos porcentuales, ocho de cada 10 muertes por suicidio ocurren en hombres.
La falta de atención oportuna podría derivar en este tipo de muerte, pues los datos más recientes de la Secretaría de Salud federal indican que, entre enero y septiembre de 2024, sólo 332 personas (161 hombres y 171 mujeres) acudieron a alguno de los servicios de salud del país en demanda de atención médica por ideación suicida.

Según el Inegi, entre 2014 y 2024, los suicidios en México pasaron de 6 mil 337 a 9 mil 51 casos, una tendencia al alza que enciende alertas para las autoridades sanitarias. El grupo etario más afectado es el de jóvenes de 20 a 34 años, en edad de trabajar y estudiar que concentra más del 30 por ciento de los casos. Las entidades más afectadas son Chihuahua, Yucatán, Campeche y Aguascalientes.
Suicidios juveniles
La comunidad universitaria se sacudió el pasado 22 de septiembre de 2025, cuando Jorge González –estudiante de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)– se quitó la vida tras arrojarse al paso del convoy, en la estación Copilco, de la línea 3 del Servicio de Transporte Colectivo (STC) Metro. Minutos antes compartió un mensaje de despedida en un grupo de estudiantes de la misma escuela en la red social Facebook: “me quedan pocas horas de vida y quisiera decirles a todos algo: vivan, vivan y luchen, sigan luchando por ustedes. Yo perdí mis peleas internas, pero ustedes deben seguir”.
El joven agregó en su mensaje: “recuerden: el suicidio es la respuesta permanente a problemas temporales, a veces pensamos que la depresión se nota, que quien la padece va a decirlo o vamos a verlo venir, pero la verdad es que muchas veces no es así, no están solos”.
Los alumnos de la Facultad de Arquitectura iniciaron entonces un paro de labores que duró poco más de tres meses. La muerte de su compañero los llevó a reflexionar sobre la importancia de la atención a la salud mental, y aplicaron encuestas a través de formularios en línea. El que contó con mayor participación fue respondido por 4 mil 632 universitarios, de los aproximadamente 7 mil que conforman esa comunidad estudiantil de Arquitectura.
Los resultados arrojaron que 82.3 por ciento de la comunidad manifestó haber enfrentado crisis emocionales de diferente índole, dato que incluyeron en su pliego petitorio para solicitar atención psicológica dentro de la misma Facultad.
En entrevista con Contralínea, estudiantes miembros de la Asamblea General de la Facultad de Arquitectura detallaron que la mayoría de estudiantes respondió que dedica más de 22 horas semanales a la realización de tareas y proyectos; además afirmó dormir un promedio de cuatro horas diarias, consumir dos comidas al día y, al menos 40 por ciento declaró consumir medicamentos para tratar algún tema de salud mental. “Eso no debería ser normal”, sentencia una de las estudiantes que da su testimonio a cambio del anonimato.
Los universitarios critican que la falta de salud mental se ha normalizado a tal grado que, en los periodos de entrega de proyectos finales, no consideran el descanso como una opción. “Son épocas en las que no dormimos durante toda la noche, o dormimos un promedio de una o dos horas; llegas [a la escuela] y es muy normal que te pregunten cuánto dormiste, y nadie ha dormido nada. Y además se vuelve una competencia, se presume quién durmió menos para ver quién le echa más ganas a la carrera, y de repente te das cuenta que no duermes en dos días”.
Ya antes, el 28 de noviembre de 2017, otro alumno de Arquitectura se arrojó de un quito piso de la Facultad de Medicina, en Ciudad Universitaria: Roberto Carlos Villaseñor, de apenas 22 años de edad.

De acuerdo con los datos del Inegi (ver gráfica anterior), hay una tendencia creciente de suicidios a lo largo de la década de 2014 a 2024: en cuanto a la distribución por sexo, se evidencia que los hombres concentran la mayor proporción de este tipo de muertes auto infligidas, lo que representa aproximadamente tres cuartas partes del total anual. Además, el incremento en los casos masculinos es mayor entre 2019 y 2021, con una leve disminución en 2022 y un nuevo repunte en 2023 y 2024.
El otro sector afectado es el de los adolescentes. El 23 de diciembre de 2025, el secretario de Salud federal, David Kershenobich, presentó los resultados de la Encodat 2025, la cual arrojó que la población adolescente en México presenta más problemas de salud mental que la adulta.
Los datos cobran relevancia porque arrojaron información sobre la ruta hacia el acto suicida, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) este camino se divide en ideación, tentativa y suicidio. La organización define a este último como el acto deliberado de quitarse la vida, mientras que la tentativa se refiere a toda acción auto infligida con intención letal y la ideación suicida a los pensamientos persistentes sobre el propio final.
La Encodat se aplicó en un universo de 19 mil 200 personas de 12 a 65 años de edad divididas en dos grupos: adolescentes de entre 12 y 17 años y adultos de entre 18 y 65 años de edad. Reveló que la población adolescente concentra los mayores niveles de alteraciones mentales.
En cuanto a malestar psicológico, “la prevalencia es de 8.1 por ciento entre las personas de 12 y 65 años de edad, mientras que en adolescentes de entre 12 y 17 años, las mujeres tuvieron 13.2 por ciento en malestar psicológico y los hombres 6.9 por ciento, mientras que en adultos las mujeres también encabezan la lista con el 10.2 por ciento de este malestar contra el 5.1 por ciento de los hombres”, expuso el doctor Kershenobich.
Los datos presentados por el secretario de Salud evidenciaron que en 2025 la ideación de quitarse la vida fue mayor en adolescentes que en adultos: 3.3 por ciento de personas menores de 18 años presentaron ideas suicidas, en comparación con el 1.7 por ciento de los adultos.
La población adolescente encabezó la lista en planificación, ya que de los 19 mil 200 encuestados, el 1.9 por ciento de los menores de 18 años indicó haber planificado un suicidio en contraste con el 1 por ciento de los adultos. Por otra parte, el 1.5 por ciento de los adolescentes intentó suicidarse cifra mayor al 0.5 por ciento de los adultos que indicó haberlo intentado.
Tras presentar los resultados en la conferencia presidencial, el doctor Kershenobich aseguró que el gobierno federal impulsará una estrategia para atender el problema. “En salud mental, la evidencia es contundente o clara: que la población de 12 a 17 años es la que concentra las mayores vulnerabilidades. Nuestras estrategias de salud pública tienen como prioridad la prevención del suicidio, la violencia y el malestar psicológico, sobre todo, en este grupo etario”.
Para Joyce Parrilla, integrante de la Fundación SAK –organización dedicada a la prevención del suicidio y de las enfermedades mentales–, el suicidio no afecta únicamente a la familia inmediata. “El impacto se extiende hasta 120 personas en una comunidad, pero las más afectadas son al menos 20 personas cercanas; de ellas, alrededor de seis pueden llegar a pensar en el suicidio después de vivir esta experiencia”.
El duelo, explica, es complejo y silencioso porque “hay culpa, vergüenza, enojo, muchas preguntas sin respuesta. Las familias suelen preguntarse qué no vieron o qué hicieron mal; cuando hay un suicidio, aumenta el riesgo de problemas de salud mental en quienes quedan: depresión, ansiedad o estrés postraumático”.
Parrilla enfatiza que hablar del suicidio no lo provoca, sino que ayuda a prevenirlo. “Nombrar el dolor lo visibiliza, hablar nos permite desmitificar, identificar señales de riesgo y reducir el estigma; no es romantizarlo, es humanizarlo”.
Masculinidad y silencio
La experta en salud mental Giselle González Núñez detalla que uno de los grupos de atención en las políticas públicas es la población masculina joven, pues los hombres jóvenes presentan el mayor riesgo de consumar el acto suicida. “El tema de salud mental en los hombres sigue atravesado por estereotipos de género: cómo un hombre va a hablar de lo que siente, de emociones o sentimientos, si se supone que no debe hacerlo”.
La psicóloga comparte su experiencia dando consulta: “conmigo llegan hombres que dicen: ‘con nadie puedo hablar de lo que siento sin que se me juzgue’, y aunque podrían salir adelante solos, ya no saben cómo”.
Las estadísticas refuerzan este patrón, aunque las mujeres intentan suicidarse con mayor frecuencia, los hombres ejecutan el suicidio en mayor medida debido a que utilizan métodos más letales, como el ahorcamiento o las armas de fuego, lo que incrementa la tasa de muertes en este sector.
Señales que pueden salvar vidas
El suicidio no siempre avisa de forma directa, pero sí presenta cambios que pueden alertar a familiares y personas cercanas. Entre las señales emocionales se encuentran la tristeza persistente, cambios bruscos de humor, irritabilidad o sensación de sobrecarga y soledad. Además, el desaliño, alteraciones en el sueño o la alimentación y la pérdida de interés en actividades significativas.
En ese sentido, la psicóloga González apunta que las señales más contundentes incluyen despedidas inusuales, regalar pertenencias importantes o expresar frases como “quisiera dormir y no despertar”, “soy una carga”, “estarían mejor sin mí”. “Una sola señal no confirma el riesgo, pero varias juntas nos permiten actuar y brindar apoyo”.
Joyce Parrilla, integrante de la Fundación SAK, afirma “la prevención comienza cuando dejamos de callar y comenzamos a cuidar”. Añade que “el suicidio se puede prevenir si aprendemos a escuchar sin juzgar, a acompañar sin minimizar y a pedir ayuda sin miedo”. Detrás de cada cifra hay un dolor que no se ve, pero que, si se nombra a tiempo, puede encontrar alivio.
Te podría interesar: México anuncia acciones consulares por muertes de connacionales en ICE



















