La historia se repite dos veces, según Hegel, pero Marx corrige: una vez como tragedia y la otra como farsa. En el laureado documental Naza (2026) –de Yuval Abraham y Rachel Szor– “se documenta la matanza masiva y sistemática contra civiles palestinos por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)”. En una palabra: el genocidio. Naza es una palabra clave que de acuerdo con el testimonio de las y los militares entrevistados alude a los “daños colaterales”, a las y los civiles exterminados. El documental presenta testimonios de militares que, en tono seco, frío y hasta ausente, narran su actuar en las intervenciones en las que participaron como parte de las distintas operaciones militares de las FDI en la Franja de Gaza desde octubre de 2023.
Al igual que lo describe Hanna Arendt en su ya célebre obra La banalidad del mal, en donde reflexiona sobre el juicio a Adolf Eichman en Jerusalén por los crímenes cometidos durante el Holocausto, las y los militares entrevistados son testimonio viviente de lo que Arendt describió en aquel momento: la maquinaria industrial, eficiente y tecnocrática del genocidio. Uno de ellos menciona: no tenía ningún tipo de juicio moral, “soy un técnico”, estaba cumpliendo una misión. Como señala Arendt: “el mal se convierte en engranaje técnico donde el único mérito o deber es cumplir eficientemente con la función asignada.” De la misma forma que en Jerusalén en 1963, año en que se llevó a cabo el juicio de Eichmann, la operación de exterminio del pueblo palestino revela que, como dijo Arendt en su momento, debajo de esas revelaciones lo que actúa es una vacuidad moral y la actuación de personas “terroríficamente normales”. En la burocratización del mal, de la administración de la guerra y el exterminio, “se pone distancia entre el burócrata que firma un decreto logístico y la víctima final en el campo de exterminio, así, el sujeto se desliga sicológicamente de la responsabilidad moral.”
La película muestra los testimonios de no más de 10 militares ¿arrepentidos?, poco contexto histórico y político de que la ocurrencia de la injerencia militar en la Franja de Gaza ocurre en el marco de la ocupación colonialista que se perpetúa desde hace más de 70 años. Más aún, tal vez lo único nuevo que revela el documental es el nombre clave que le dan a las víctimas humanas “Naza”, pues sobre el uso de Lavender y otros sistemas de inteligencia artificial y software de vigilancia ya se había revelado en el informe “De la economía de la ocupación a la economía de genocidio”, que dio a conocer en julio de 2025 la relatora Francesca Albanese, misma que no fue premiada ni laureada en ningún lugar, al contrario, vive asediada por su valentía por levantar la voz por los derechos del pueblo palestino.
Ruth Dávila*
*Profesora investigadora asociada a la División de Estudios Multidisciplinarios del CIDE



















