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La Constitución, desfigurada

Son 552 las reformas que ha tenido la Carta Magna mexicana a lo largo de 96 años. El sexenio de Felipe Calderón es el periodo en el que más cambios sufrió: 110, el 19.9 por ciento del total. “A casi 100 años de su promulgación, el proyecto de Estado plasmado en la Constitución es viable, pero es necesario cambiar las estructuras de gobierno para lograrlo”, considera experto en el tema

Directores de Comunicación y jefes de Prensa

Desde que la amante de Vicente Fox llegó a Los Pinos disfrazada de coordinadora de Comunicación, durante 12 años el régimen panista completó la perversión y corrupción en el manejo de las direcciones de Comunicación y jefaturas de Prensa que, ya encaminadas por el priísmo diazordacista hasta el zedillismo, usaron esas dependencias para comprar periodistas, sobornar programas de radio y televisión y manipular la información favorable a los actos gubernamentales en el ámbito federal, sobre todo del “señor presidente” y sus secretarios del despacho.

A temblar, la “alta burocracia”

Como ocurre cada sexenio, la llamada “alta burocracia” será renovada en su totalidad. Sobre todo ahora porque el cambio de gobierno implica la alternancia con un partido distinto en el poder. De tal manera que los panistas no sólo quedarán desempleados, sino que por primera vez serán sometidos a una verdadera rendición de cuentas ante órganos de control y justicia manejados por priístas.

El PAN, en la encrucijada

Felipe Calderón Hinojosa fue el primer panista que llegó a Los Pinos, se dice con verdad e insistencia. Vicente Fox no era más que un advenedizo blanquiazul que de funcionario refresquero subió rápidamente debido a una crisis muy notoria del partido formado por Gómez Morín. Por lo tanto, el relevo que habrá en los próximos meses en la toma de posesión del Ejecutivo será la mayor afrenta que tenga Calderón ante sus militantes, sus ideólogos (Castillo Peraza en la memoria) y su progenitor (don Luis, quien desertó del panismo por su pragmatismo y falta de ideología).

La licitud relativa de las detenciones por sospecha

A abogado penalista que sea defensor le ha tocado que la detención de algún cliente haya sido motivada por la sospecha. La policía, muy confiada de su instinto, justifica las detenciones que realiza con lugares comunes: “iba caminando de manera sospechosa”, “andaba en una colonia en la que nadie lo conocía”, “vestía de manera sospechosa”, “incurrió en varias contradicciones que lo hicieron sospechoso”. Pero resulta que, en casi todos los casos, los agentes no dicen en qué consistió la conducta sospechosa que motivó una detención; y lo peor: los jueces avalan esta forma de actuar de la policía porque generalmente omiten analizar exhaustivamente los motivos de las capturas; prácticamente han renunciado a su obligación de controlar las detenciones.

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