Julio, mes más mortífero para civiles ucranianos desde 2022; 17 niños entre los asesinados por Rusia

Julio, mes más mortífero para civiles ucranianos desde 2022; 17 niños entre los asesinados por Rusia

FOTO: VIKTORIIA ANDRIIEVSKA | OCHA

Julio fue el mes más mortífero para las y los civiles en Ucrania desde mayo de 2022, luego de que al menos 17 niños murieran y 166 resultaran heridos –el balance mensual más alto de víctimas infantiles desde abril de ese año–, informó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la subsecretaria general para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo.

La funcionaria describió una nueva intensificación de los ataques rusos contra la población civil y las infraestructuras ucranianas, durante una sesión convocada a petición de los cinco miembros europeos del Consejo, que coincidió con el 35 aniversario de la independencia de Ucrania.

Pero agosto tampoco ha estado exento de esta lógica. En la noche del 19 al 20, un ataque ruso con misiles balísticos y drones asesinó a unas 17 personas y más de 40 terminaron lesionadas, según las autoridades ucranianas. Días después, el 21 de agosto, un ataque contra un centro comercial en Kryvyi Rih causó 16 asesinatos y al menos 140 heridos, entre ellos 23 niños; incluso un segundo impacto alcanzó el lugar cuando los servicios de emergencia ya atendían a las víctimas.

Desde febrero de 2022, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha verificado la muerte de al menos 16 mil 874 civiles en Ucrania, entre ellos 820 niños, además de más de 51 mil heridos, aunque el organismo advirtió que el balance real probablemente sea considerablemente superior.

DiCarlo también reportó un aumento de las víctimas civiles en territorio ruso: según las autoridades de ese país, 329 civiles asesinados y 2 mil 197 lesionados entre enero y julio, 119 por ciento más que en el mismo periodo de 2025, cifras que la ONU declaró no poder verificar de forma independiente.

La escalada también golpeó al personal humanitario: 10 trabajadores fueron asesinados y cerca de 40 resultaron heridos en Ucrania entre enero y julio, mientras al menos 20 almacenes fueron destruidos, según el responsable de operaciones humanitarias de la ONU, Tom Fletcher.

La confrontación alcanza ya las principales rutas comerciales. Los ataques rusos contra puertos, instalaciones de cereales y buques ucranianos han reducido drásticamente el tráfico marítimo, mientras que los ataques ucranianos también han dañado embarcaciones, puertos e instalaciones de cereales en Rusia –un fenómeno especialmente grave para Ucrania, cuya agricultura representa alrededor del 60 por ciento de sus exportaciones–.

Una interrupción prolongada de las exportaciones marítimas podría encarecer los alimentos en los países importadores más vulnerables, advirtió DiCarlo. Los precios mundiales de los cereales ya aumentaron 3.4 por ciento en julio, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). A ello se suman los ataques contra la infraestructura energética ucraniana, que Fletcher advirtió podrían provocar una crisis humanitaria “mucho peor” de cara al invierno.

La guerra también cambió de rostro con el uso masivo de drones. Los ataques con estos dispositivos guiados en modo primera persona aumentaron un 60 por ciento este año, señaló Fletcher tras su regreso de Jersón, ciudad que describió como un “paisaje distópico de zonas de exterminio y drones kamikaze”, donde carreteras y edificios están ahora cubiertos con redes de protección.

En un hospital que visitó, 70 por ciento de los pacientes civiles recibía tratamiento por heridas causadas por explosiones, principalmente provocadas por estos aparatos. “La tecnología que nos permite ver y seguir a las personas con una precisión cada vez mayor debería utilizarse para proteger a los civiles, y no para hacerles daño con una precisión cada vez mayor”, resumió el funcionario.

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