Contralinea

Apartheid sanitario contra migrantes

La nicaragüense Jeanneth Beltrán, de 30 años, evitó acudir al médico porque temía recibir una factura a la que no pudiera hacer frente. Hasta que su cuerpo se resintió. Parálisis facial, vómitos, convulsiones… Transcurrieron 4 horas en la sala de espera del hospital hasta que finalmente la ingresaron. Murió esa misma tarde. Días después, apareció una carta en su buzón: la Consejería de Sanidad le reclamaba el costo del servicio prestado en las urgencias del Hospital de Toledo, España.