Agentes de inteligencia civil y militar, torturadores

Jacobo Silva Nogales fue detenido por un comando de elite. Lo de menos fue que no se le exhibiera una orden de presentación emitida por un juez: por 5 días permaneció en la total indefensión frente a sus captores, quienes no lo pusieron de inmediato a disposición de las autoridades judiciales.

El amor (y la familia) en los tiempos de la clandestinidad

El guerrillero que pasa a la clandestinidad deja una familia… Y comienza la construcción de otra: la familia revolucionaria

Tercera pinta: instrucciones para ingresar a la guerrilla

El adolescente Jacobo Silva Nogales buscaba incorporarse a la lucha armada. Creía que con eso bastaba para, algún día, pertenecer a una de las organizaciones político-militares. Lo cierto es que la guerrilla ya lo había escogido y sin advertirlo había iniciado con él un proceso de formación teórica, política y de acondicionamiento físico. El Partido de los Pobres había visto en él la oportunidad de reactivar su movimiento

Jacobo Silva Nogales: de profesión guerrillero

Quiso ser físico matemático y resultó guerrillero…, pintor y abogado autodidacta. Todo, sin haber concluido sus estudios de bachillerato. Aun en la pobreza fue un alumno de excelencia. Sólo se fue de pinta tres veces. La última le duró 15 años y le alcanzó para reactivar las columnas armadas del Partido de los Pobres, participar en la constitución del EPR y fundar el ERPI, la organización político-militar más numerosa en el estado de Guerrero. Luego de 10 años de encierro en penales de máxima seguridad fue puesto en libertad al ganar el juicio en el que fue su propio defensor. Ahora en la lucha social dice que su corazón sigue en la sierra, con “los muchachos”