Con aranceles, Estados Unidos intenta imponer su política a otros países impidiendo el envío de petróleo a Cuba. Cada día de bloqueo, esa nación y su población pierden más de 20.7 millones dólares. Pemex ha tenido varios momentos de cooperación, comercio y asistencia energética con la Isla que han trascendido al bloqueo, y ahora la presidenta Sheinbaum busca la forma de evitar las sanciones para enviar ayuda humanitaria a ese país hermano
Estados Unidos intensifica el bloqueo a Cuba, lo que provoca el deterioro aún mayor a la población que padece una de las sanciones más largas de la historia reciente. El bloqueo a Isla, impuesto formalmente desde el 7 de febrero de 1962, tiene altos costos económicos para la población de ese país.
En seis décadas de bloqueo, dicho costo es de 170 mil 677 millones de dólares. Esto viola no sólo la Carta de las Naciones Unidas, sino el derecho humano al desarrollo y a la salud. Cada día de bloqueo, Cuba y su población pierden más de 20 millones 701 mil dólares, según datos de su Ministerio de Relaciones Exteriores. Cada dos horas, Cuba pierde por el bloqueo la posibilidad de adquirir los medicamentos para tratamiento de patologías de psiquiatría, neurología y cardiología, así como alimentos para niños con deficiencias genéticas.
El bloqueo mata, lento, pero mata. En seis días sin éste, se podría pagar el financiamiento requerido para importar el material gastable médico y reactivos de salud para un año, o sea, 129 millones de dólares.
El bloqueo impide el acceso a nuevos equipos tecnológicos, y que la población cubana continúe teniendo los niveles de educación que le permitieron aumentar el índice de desarrollo humano hasta 0.76 en 2023. En 2024, el bloqueo impidió la producción de libros de texto, poco más de 2 millones de ejemplares.
El bloqueo impide que la población cubana desempeñe con plenitud las capacidades que adquiere, herencia de la Revolución. La estrategia es clara: desgaste social, la búsqueda de errores de la revolución y el deterioro constante de toda posibilidad de vida, de alternativa.
Por ello, el expresidente López Obrador mencionó que había que reconocer al pueblo de Cuba por su dignidad, al resistir más de seis décadas de bloqueo. Para Estados Unidos, las sanciones económicas –así como los aranceles y el bloqueo mismo– son el arma coercitiva unilateral para lograr lo que denominan “cambio de régimen”. Eufemismo que sirve para encubrir el interés que tienen en que caiga el gobierno emanado de la Revolución de 1959.
México y Cuba, una relación histórica
Cuando López Obrador viajó a Cuba, en 2022, recordó momentos históricos de la relación que nos hermana. De Cuba partieron las primeras expediciones hacia el actual territorio nacional. Con las expediciones llegaron las enfermedades, pandemias y también la sobreexplotación de la población de las distintas civilizaciones mesoamericanas.
En la época de Benito Juárez, México respaldó la Independencia de Cuba. Uno de sus libertadores, José Martí –quien vivió en México de 1875 a 1877 cerca del actual Palacio Nacional–, escribió una de las mayores críticas del tratado comercial que desde el siglo XIX la élite estadunidense quiso firmar con México.
La crítica es más que actual: “el tratado concierne a todos los pueblos de la América Latina que comercian con los Estados Unidos. No es el tratado en sí lo que atrae a tal grado la atención; es lo que viene tras él”. Tras esa intención del tratado, vino la expansión de Estados Unidos hacia el Caribe.
El discurso de López Obrador en Cuba en 2022 debería ser impreso y distribuido en aulas, mítines y centros de trabajo, pero sobre todo en el Congreso, en donde hoy hay varias expresiones de conservadores y apatridas que como en el siglo XIX, repiten la voz de la invasión de potencias.
Es poco conocida la historia de Petróleos Mexicanos (Pemex) y Cuba. Desde la misma expropiación petrolera nos hermana la historia. En aquel 1938, cuando México se enfrentó a las empresas estadunidenses que querían despojarnos, esta vez del oro negro, en la Habana la solidaridad se expresó en un evento en el que se recaudaron fondos para apoyar la Expropiación Petrolera. No sólo fue en el estadio La Polar donde se recaudaron fondos, fue también el Ateneo Socialista España y en el Centro Federalista Español en la Habana. Curiosidades de la historia, Fulgencio Batista visitó México tras esas muestras de solidaridad, como relata el doctor en historia Jesús Hernández Jaimes.
Pemex y Cuba
Varias décadas después de la gesta heroica que fue la Expropiación, en la década de 1980 Petróleos Mexicanos tuvo varios acuerdos de cooperación con Cuba, particularmente con el Comité Estatal de Cooperación Económica de Cuba. Eran una serie de protocolos que realizaría Pemex para la industria petrolera cubana y que constan en las actas del Consejo de Administración de Pemex.
Los trabajos en aquel entonces consistieron en “prospección geológica para petróleo y gas en la plataforma submarina cubana” y “operaciones para aumentar la producción de gas licuado y remodelación de la planta de craqueo catalítico de la refinería Rico López”.
Estos trabajos se mantuvieron como tema del Consejo de Administración prácticamente toda la década de los ochenta. Como muestra el Acta 661 del Consejo de Administración de Pemex (1991), en 1987 Cuba liquidó parte de su deuda por la cantidad de 28 millones de dólares.
Otro de los proyectos de internacionalización de Petróleos Mexicanos en la década de 1980 fue la empresa Mexpetrol, creada el 18 de agosto de 1989 con una participación estatal de 35 por ciento, y que tuvo por objetivo participar en mercados internacionales.
Según el acta 671 del Consejo de Administración de Pemex del 27 de mayo de 1993 destaca que el objetivo de Mexpetrol fue “participar en la promoción, comercialización y venta de proyectos integrales vinculados a todo el sector energético y, en especial, a la industria petrolera”. En 1993 Pemex autorizó el incremento de capital a Mexpetrol.
Un año después, en 1994 –cuando entró en vigor el TLCAN en México y en pleno periodo especial en Cuba–, se formalizó la inversión de 350 millones de dólares para modernizar la refinería de Cienfuegos por un intercambio de deuda.
En la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum del 22 de diciembre de 2025 se detalló, además del dato anterior, que incluso el expresidente Felipe Calderón –en su visita a La Habana en 2012– formalizó acuerdos de cooperación técnica y energética. Dicho acuerdo se estableció entre Pemex y Unión Cuba Petróleo (CUPET). El acuerdo incluyó la cooperación tecnológica, entrenamiento, investigación, apoyo en eficiencia energética y energías renovables.
En aquel entonces, Calderón informó que había ordenado a Pemex Exploración y Producción que “valore las posibilidades de participar e invertir en la exploración y explotación de hidrocarburos en Cuba en los bloques contiguos a la zona económica exclusiva de México, siempre con pleno respeto a la soberanía de nuestros países”.
Como destacó la prensa en ese entonces, el interés detrás de la normalización de relaciones era explorar la zona del Golfo de México conocida como “hoyo de dona”, un área en la triple frontera entre Estados Unidos, México y Cuba, en el que había posibilidades de extraer crudo.
La fecha de la visita de Calderón es relevante: 12 de abril de 2012, mismo día que el Senado de Estados Unidos aprobó el Acuerdo Transfronterizo México-EU sobre Hidrocarburos, aunque no entró en vigor, pues faltaba la apertura del sector energético mexicano. A la luz de los años, dicho acuerdo no es menor: delineó un marco integral para ambos países para explotar reservas petroleras a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos en el Golfo de México.
El 12 de noviembre de 2024, en la presentación de los objetivos operativos de Pemex en la conferencia de la presidenta Sheinbaum, se presentó un mapa donde se ven algunos de los bloques que están precisamente en la frontera entre Estados Unidos y México.
Con Peña Nieto, el caso más emblemático de la histórica relación entre Cuba y México fue el de la condonación de la deuda cubana con Bancomext, contraída desde 1998 por más de 480 millones de dólares. Dicho impago por parte de Cuba implicó el bloqueo de líneas de crédito de Bancomext para exportar a la isla.
Pero de nuevo las fechas son importantes, pues Peña Nieto reestructuró la deuda cubana en noviembre de 2013, en pleno debate de la contrarreforma energética que despojó a la nación de sus hidrocarburos. El asalto a la nación se consumó el 12 de diciembre de 2013; un día después, el Senado de Estados Unidos aprobó la entrada en vigor del Acuerdo Transfronterizo México-EU sobre Hidrocarburos, ya con la apertura total del sector energético mexicano.
En 2023, con López Obrador se estableció un contrato entre Pemex y Cuba por petróleo. Durante 2025, ya con la presidenta Sheinbaum México vendió petróleo a Cuba por 496 millones de dólares. Esto representó menos del 1 por ciento de la producción de petróleo. En petrolíferos es de 0.1 por ciento de las ventas de Pemex.
La historia de México y Cuba se entrelaza en el recorrido histórico de la lucha por la liberación de ambos pueblos, pero también por los intereses expansionistas estadunidenses, como abordó el historiador cubano Ramiro Guerra en su libro La expansión territorial de los Estados Unidos. A expensas de España y de los países hispanoamericanos, de 1964. Entender nuestra historia es crucial pues implica, entre otras cosas, proyectar a México hacia su tercera frontera, la del Caribe.
Hoy se abre un nuevo capítulo en esa larga lucha contra el expansionismo, ahora bajo la élite del poder detrás de Donald Trump. Ya secuestraron a un presidente –Nicolás Maduro– por razones energéticas, ahora ahorcan más al pueblo cubano que ha resistido seis décadas de infamia. ¿qué sigue? ¿hasta cuándo?
En 2013, el entonces presidente de Cuba Raúl Castro le dijo a la comisión de congresistas estadunidenses que visitaron dicho país: “ambos cometimos errores, pero es el momento de poner el pasado detrás de nosotros”.
En ocasión del séptimo aniversario de la Expropiación Petrolera, en la revista Futuro de abril de 1945 se publicaron los discursos de Lombardo Toledano y Francisco N Arenchandieta, secretario del Exterior y Propaganda del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Vale la pena recordar las palabras de aquel entonces.
“Pero esos recursos, de venir del extranjero, deberán ingresar a México, encuadrados en el control de nuestras leyes, y en el respeto absoluto de nuestras leyes y soberanía, invirtiendo sus utilidades en la ampliación, perfeccionamiento y creación de nuestras industrias. Los trabajadores petroleros no hemos pretendido ser dueños de la industria porque comprendemos que pertenece a todo el pueblo y a la nación entera, pero no permitiremos que la industria del petróleo, sea propiedad particular de ningún capitalista privado, sobre todo si se trata de extranjeros.”
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