Las amenazas del gobierno estadunidense en contra de Cuba avanzan cada día. Ayer, el Comando Sur de Estados Unidos anunció la llegada al Caribe del portaaviones USS Nimitz (CVN 68), el Ala Aérea Embarcada 17 (CVW-17), el USS Gridley (DDG 101) y el USNS Patuxent (T-AO 201).
En una publicación en redes sociales, la institución dependiente del Departamento de Defensa enalteció en un video las capacidades bélicas del Nimitz, principalmente su poder, presencia, precisión y versatilidad “inigualables, […] capaz de desplegar rápidamente su potencia de combate en cualquier parte del mundo, […] una piedra angular de la estrategia y el poderío militar de Estados Unidos”.
Además, el Comando Sur presumió la experiencia de su navío, utilizado en las operaciones Tormenta del Desierto, donde la coalición liderada por Estados Unidos combatió al Ejército de Iraq, después de haber invadido Kuwait, y asesinó a al menos 25 mil elementos iraquíes.
También fue usado en la Operación Libertad Iraquí, cuando Estados Unidos invadió aquel país bajo el argumento de poseer armas de destrucción masiva; en esa ocasión, la masacre terminó con la vida de unos 200 mil iraquíes. Y, por último, durante la Operación Resolución Inherente, apoyada, de igual manera, por una coalición global en contra del Estado Islámico (ISIS) en Iraq y Siria en 2014.
Este tipo de acciones han sido calificadas por el gobierno cubano como propaganda para preparar un escenario de agresión militar en contra de la isla. Ayer el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente al expresidente Raúl Castro.



















