Estado de partidos, igual a democracia indirecta

Estado de partidos, igual a democracia indirecta

La democracia indirecta, por medio de la cual se eligen representantes para ejercer los poderes legislativos y ejecutivos, requiere, por lo general, de partidos políticos. Éstos postulan, de entre sus militantes, a las mujeres y hombres que ofertan sus compromisos y programas para conquistar sufragios de electores independientes; mientras, se supone, cuentan con el voto seguro de los miembros activos de sus partidos. Así que, desde el parteaguas histórico del final de la democracia directa, a caballo entre Atenas (del auge y ocaso de Pericles) y Roma (Republicana), a la creación de la democracia indirecta tras el colapso de las monarquías preconstitucionales y las irrupciones de las conquistas parlamentarias y/o de Congresos integrados por diputados representantes del pueblo, “la democracia, necesaria e inevitablemente, requiere un Estado de partidos” (Hans Kelsen, Esencia y valor de la democracia).

En las democracias más o menos indirectas que están resultando ineficaces y contaminadas por corrupción, abuso de poder e impunidad, es un hecho que los partidos son duramente criticados, impugnados y objeto de manifestaciones en las calles, propias de la democracia directa que demandan candidaturas independientes de los partidos. Pues éstos ya son agrupaciones de intereses creados que, si bien postulan individualidades para atraer votos, en cuanto logran su cometido, rompen con el electorado y sólo trabajan en provecho de sus partidos y de ellos mismos, convirtiendo el ejercicio del poder en componendas con la elite económica y los demás poderes, haciendo de los presupuestos de gastos un botín, a la par que desarrollan negocios. Y olvidando la representación hasta las nuevas elecciones, en un círculo vicioso de más de los mismos fines que desacreditan a los partidos.

Diez autores, empero (y a pesar de las objeciones ciudadanas a los partidos), han publicado un libro de ensayos con la perspectiva de “viejos conceptos y nuevos retos”, sabiendo que están en la mira de que “los partidos estarían inmersos en un proceso inexorable de declive, pero creemos (dicen) que una nueva mirada a los partidos políticos resulta más pertinente que nunca… a pesar de que desde 1945 se han publicado aproximadamente 11 mil 500 libros, artículos y monografías sobre los partidos y los sistemas de partidos sólo en Europa occidental”.

Los ejes de este libro son el ensayo de Juan J Linz Conclusiones. Los partidos políticos en la política democrática. Problemas y paradojas, y el de Steven B Wolinetz, acerca de los partidos “cacha-votos”, Más allá del partido catch-all, que hace juego con el de Hans-Jürgen Puhle, Crisis y cambios de los partidos catch-all. El resto es una valiosa exploración de los partidos que hacen agua y son rebasados por las manifestaciones de la democracia directa, donde son tachados de inútiles y parásitos, o parte de su descomposición y generadores de corrupción, impunidad y vicios que desprestigian a la democracia representativa o democracia indirecta. La traducción es de Esther Monterroso Casado.

Ficha bibliográfica:

Autores:      Juan J Linz, Gunther y Montero

Título:         Partidos políticos

Editorial:      Trotta, 2007

*Periodista

Fuente: Contralínea 232 / 08 de mayo de 2011

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