Cada vez más feminicidios en Centroamérica

Cada vez más feminicidios en Centroamérica

Impunidad, falta de leyes, machismo, prejuicios… y ahora el crimen organizado. Cada vez más mujeres mueren a manos de hombres por el simple hecho de ser mujeres. En algunas regiones de América central el feminicidio es, en realidad, un genocidio

Isabel Soto Mayedo/Prensa Latina

Centroamérica es una de las regiones del mundo donde ocurren más asesinatos de mujeres, por lo general asociados a la lógica patriarcal predominante, pero también a la acción creciente del crimen organizado.

Si bien las clasificaciones en torno a estas muertes violentas varían, seguidores del tema concuerdan en que ese sector social es uno de los más vulnerables en medio de la violencia y la desigualdad reinantes en la zona y hasta hablan de genocidio contra ellas.

Sólo en Honduras, de 2002 a 2014, fueron asesinadas unas 4 mil 460 mujeres, y al menos el 95 por ciento de esos casos sigue impune, según el comisionado de los derechos humanos, Roberto Herrera.

Del total de asesinadas en el periodo, 531 casos (11.9 por ciento) se registraron en 2014, año en el cual también se ejecutaron 1 mil 250 violaciones sexuales a un promedio de 100 por mes. Paralelo a esto fueron denunciados en cada jornada unos 14 hechos de violencia en espacios hogareños.

De acuerdo con el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OVUNAH), en el primer cuatrimestre de este año más de 90 mujeres fueron asesinadas en ese país, donde cada 15 horas ocurre un hecho de esta naturaleza.

Por su parte, la Policía Nacional Civil (PNC) y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) de Guatemala reportaron que de enero de 2005 a febrero de 2015 murieron de forma violenta en ese territorio 6 mil 376 mujeres.

La PNC clasificó esos decesos por arma de fuego, arma blanca, golpe contundente, explosivos, estrangulamiento y linchamiento, en tanto precisa que los años con mayor registro de muertes violentas de mujeres fueron 2009, con 720; 2010, con 695; y 2008, con 687.

Sin embargo, el Ministerio Público sólo logró 606 sentencias condenatorias, en tanto 134 sindicados fueron absueltos y otros 5 mil 636 no llegaron a una conclusión procesal. Es decir, apenas 11.6 por ciento de los casos se judicializaron y el 88.39 por ciento quedan aún en la impunidad.

En El Salvador, la Policía Nacional Civil dio cuenta de 292 mujeres asesinadas en 2014, con un significativo aumento de 77 casos más en comparación con los 215 con que cerró 2013.

Representantes de la entidad informaron que de enero a marzo del presente año las féminas exterminadas en diferentes sitios del país sumaron 58, pero atribuyeron esas muertes a las pandillas y al crimen organizado, y no a la violencia de género o a razones de odio.

Informes del Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica (OIJ) sugieren que durante 2014 cada 18 horas con 36 minutos ocurrió un homicidio doloso y 22 mujeres fueron víctimas de feminicidios por celos o conductas posesivas de los hombres y ataques sexuales. Esa cifra, si bien está por debajo de la reportada en 2011 (42), superó los datos reportados en 2012 (26) y 2013 (18).

El OIJ de Costa Rica cataloga de feminicidios a aquellos crímenes en los cuales el responsable es el esposo o conviviente y de feminicidios ampliados a los cometidos por el exesposo, exconviviente, exnovio, examante, un familiar, un atacante sexual u otra persona sin relación con la víctima.

“Cuando hablamos de conducta posesiva, es porque el hombre estaba haciendo reclamos relacionados con la actividad de la mujer y direccionando la conversación respecto a una tercera persona”, precisó el especialista de la Sección de Estadística del Poder Judicial, Mario Solano.

Para autoridades del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), las políticas que se han llevado a cabo en ese país han dado resultados en términos de denuncia, pues éstas aumentaron a 471 en 2014, contra 411 apenas 1 año atrás.

Conceptualizaciones

La modalidad de violencia identificada de manera indistinta como femicidio o feminicidio devino sistemática en buena parte de esta región y apenas logró visualizarse a partir del trabajo de familiares de las víctimas, de organizaciones feministas y de derechos humanos.

En particular el término femicidio es atribuido a Jane Caputo y Diana E H Russell, quienes emplearon el apelativo en 1990 en un artículo de la Revista MsFemicide: speaking the unspeakable”.

Para estas autoras, “el asesinato de mujeres es la forma más extrema del terrorismo sexista”, y por ello defendieron su distinción hasta en el lenguaje.

Con posterioridad, la antropóloga mexicana Marcela Lagarde se refirió al fenómeno como feminicidio por entender que se trata de un “genocidio contra mujeres”. Éste tiene lugar “cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales que permiten atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres […]. Todos tienen en común la idea de que las mujeres son usables, prescindibles, maltratables y desechables”, señaló.

Lagarde afirma que estas acciones coinciden en “su infinita crueldad y son, de hecho, crímenes de odio contra las mujeres”.

La violencia contra la mujer se expresa cada día no sólo en las miles de muertes registradas, sino en los daños o sufrimientos físicos, sexuales o sicológicos a éstas, tanto en el ámbito público como en el privado.

Tamaña dimensión del fenómeno, unido a la desidia de las autoridades, incide en la falta de un sistema oficial de compilación de datos y estadísticas sobre estos hechos, los cuales pudieran permitir conocer de manera exacta la magnitud del problema y encontrar las respuestas adecuadas.

Casi en toda América Latina las cifras oficiales –cuando las hay– están por debajo de las enunciadas por organizaciones civiles, debido a la poca comprensión de las diferencias entre femicidios y muertes comunes, así como al afán de ciertos gobiernos de minimizar el problema.

Los sistemas de información tampoco suelen desagregar los datos según sexo, edad o etnia, ni permiten establecer el tipo de relación entre víctima y victimario, con lo cual se complica la realización de estudios comparados en la región y al interior de los países.

El seguimiento a las noticias difundidas por periódicos, televisoras y emisoras radiales, permitió a algunas redes feministas contabilizar algunos casos, pero muchos quedaron por registrar.

Los medios de comunicación no siempre dedican espacio a los asesinatos violentos contra las mujeres ni siguen de cerca los procedimientos en cada hecho.

No obstante, estos inventarios son los más recurridos por los investigadores cuando tratan de alcanzar la magnitud de la problemática en cada nación.

La divulgación internacional de las continuas violaciones y asesinatos contra mujeres en Ciudad Juárez, México, a partir de 1993, es considerada por muchos como el preludio de una serie de denuncias de estos hechos. Pero pese a lo reiterado de las demandas de esa naturaleza desde entonces, los Estados incumplen con la obligación de prevenir, atender, investigar, procesar, sancionar y reparar esos crímenes. Y aunque buena parte de éstos firmaron y ratificaron casi todos los instrumentos legales internacionales destinados a proteger al sector femenino, los postulados básicos implícitos en estos son violados continuamente.

Pocos tratados son tan irrespetados como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979), la Declaración y el Programa de Acción de Viena (1993), o la Declaración y Plataforma de Acción de Pekín (1995), entre otros.

 “La violencia contra las mujeres es una situación común en nuestra región que muchas veces culmina con muertes violentas, e incluso llega a presentar signos de tortura, mutilaciones, saña y/o violencia sexual por razones asociadas al género”, denunciaron activistas sociales a la Corte Internacional de Justicia. Precisaron, además, algunas de las particularidades similares de tales crímenes, en cuyas víctimas quedan estampados el odio, el desprecio y el menor valor que se da a la vida de las mujeres.

Como si no bastase con la realidad, los medios de comunicación procuran despertar el morbo de sus públicos y divulgan imágenes de las más diversas expresiones de terror contra las féminas. Fotos de cadáveres desnudos y mutilados se difunden por doquier, en tanto siguen en déficit las investigaciones eficaces, las acciones preventivas y las sanciones de las autoridades.

La tolerancia casi siempre deriva en impunidad: los enterramientos se suceden, mientras los culpables terminan exculpados con base en una lógica machista.

De tal modo, las razones apuntadas frenan la creación de un registro exacto de las víctimas de estos hechos, mas las cifras acopiadas pudieran ser suficientes para comprender la urgencia de coordinar acciones tendentes a acabar con este genocidio contra las mujeres.

 

Isabel Soto Mayedo/Prensa Latina

[LÍNEA GLOBAL]

 

 

 

Contralínea 441 / del 15 al 21 de Junio 2015

 

  

Destacada

Semarnat retira denuncia penal contra Grupo México por Río Sonora

A inicios de 2026, la Secretaría de Medio Ambiente federal retiró la denuncia penal contra el Grupo México por su presunta responsabilidad en el “peor desastre ambiental de la historia de la minería metálica en México”: el derrame tóxico de 40 mil metros de sulfato de cobre acidulado en el Río Sonora, ocurrido el 6 de agosto de 2014. Esto forma parte de los acuerdos a los que llegaron los secretarios Rosa Icela Rodríguez –de Gobernación– y Édgar Amador –de Hacienda– con la empresa de Germán Larrea –en la que también participa BlackRock–. Sólo así, Grupo México aceptó los términos del Plan de Justicia, que incluyen aportar un presupuesto de 1 mil 500 millones de pesos para remediar la zona y atender la salud de los afectados, así como terminar con la huelga en la mina de Cananea

Saber más »
Análisis

Litio, en el centro de la disputa global por el control de las cadenas de valor

Soberanía tecnológica: México enfrenta el desafío de transformar la nacionalización del litio en una palanca de desarrollo real. En medio de un arbitraje internacional con Ganfeng Lithium y la presión de EE. UU. por minerales críticos, la clave de la emancipación no reside en el aislamiento ni en la entrega, sino en la construcción de un “traje espacial”: autonomía tecnológica para procesar arcillas, formación de talento y esquemas de asociación donde el Estado retenga la rectoría y el valor agregado.

Saber más »
Lo más leído

En riesgo, servicios esenciales en Cuba por falta de recursos energéticos: ONU

Emergencia energética en Cuba: La ONU advierte que la escasez de combustible compromete servicios críticos como cuidados intensivos, conservación de vacunas y bombeo de agua potable. Ante las presiones de EE. UU. para frenar el suministro de petróleo, el sistema de racionamiento de alimentos y los programas para grupos vulnerables enfrentan una parálisis operativa, debilitando la capacidad del Estado cubano para garantizar los derechos humanos más elementales.

Saber más »
Artículo

Justicia económica para las y los trabajadores mexicanos

Justicia laboral en transición: La academia analiza el viraje del modelo mexicano, de la precarización neoliberal (1982-2018) hacia el Nuevo Modelo de Justicia Laboral iniciado en 2019. Con hitos como la prohibición del outsourcing, el aumento real del salario en un 116% y la regulación del reparto de utilidades, la “Cuarta Transformación” busca en 2026 consolidar la justicia económica mediante la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales.

Saber más »
Análisis

México y Cuba, hermandad más allá del bloqueo

Resistencia y soberanía energética: Cuba pierde diariamente más de 20.7 millones de dólares debido a un bloqueo que suma un costo histórico de 170 mil millones de dólares. En 2026, México reafirma su apoyo humanitario ante las nuevas amenazas de aranceles de EE. UU. a proveedores de crudo. Con una historia de cooperación que incluye la modernización de refinerías y asistencia técnica de Pemex, el Gobierno de México busca mecanismos para mantener el suministro de petróleo y medicinas sin comprometer la estabilidad comercial nacional.

Saber más »
Destacada

Comunidades indígenas en CDMX, testimonio de discriminación y segregación

Entre el folclore y la exclusión: comunidades indígenas protestan en el Zócalo de la CDMX contra el retiro de comerciantes y la gentrificación acelerada por el Mundial 2026. Mientras el gobierno local promueve la identidad nacional con arte público, artesanas triquis como Regina Ramírez denuncian que las políticas de “embellecimiento” urbano las condenan a la periferia y la precariedad.

Saber más »
Destacada

Sanciones de EU a quienes envíen petróleo a Cubason muy injustas: Sheinbaum

Solidaridad frente a sanciones: La presidenta Claudia Sheinbaum condena los aranceles de EE. UU. a proveedores de crudo para Cuba, calificándolos de “muy injustos” por castigar al pueblo. Tras el envío de 814 toneladas de víveres, el Gobierno de México reafirma su compromiso de recuperar el suministro de petróleo a la isla, apelando a la fraternidad histórica y rechazando que las diferencias ideológicas justifiquen crisis humanitarias en sectores críticos.

Saber más »
Destacada

Negociación del T-MEC: atentado y regresión

La renegociación del T-MEC en 2026 se perfila como un mecanismo de presión imperial que busca desmantelar los avances soberanos logrados entre 2018-2024. Estados Unidos, bajo la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, identifica a las leyes de infraestructura, salud y energía de México como “barreras comerciales”, mientras la administración de Claudia Sheinbaum defiende la no subordinación y el control estratégico de sectores clave.

Saber más »
Artículo

‘Affaire’ Epstein y guerra cognitiva

La pedagogía del cinismo: El caso Epstein no es una anomalía, sino la revelación de la “economía política del abuso” inherente al capitalismo tardío. El Dr. Buen Abad advierte que la administración mediática del escándalo busca intoxicar la conciencia colectiva para inducir parálisis social. Frente a esta “putrefacción moral”, el autor propone un Humanismo de Nuevo Género que rescate la dignidad del espectáculo y la convierta en praxis política innegociable.

Saber más »