El 20 por ciento de la población en el Líbano –más de 1 millón de personas– ha sido forzada a desplazarse de sus lugares de origen desde el pasado 3 de marzo, cuando Israel comenzó una serie de agresiones contra la nación, alertaron las agencias de Naciones Unidas.
El desplazamiento “masivo, repentino y caótico” –en palabras del organismo internacional– afecta por igual a las y los niños. “En promedio, 19 mil niños son desplazados cada día, y muchos lo han sido por segunda, tercera o incluso cuarta vez”. De manera gráfica, “equivale a cientos de autobuses escolares llenos de niños que huyen para salvar sus vidas cada 24 horas”, señaló Marcoluigi Corsi, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en el Líbano.
Pero el desplazamiento es solo una de las características de esta invasión. Las acciones más violentas del ejército israelí asesinaron, además, a 121 infantes e hirieron a otros 395, de acuerdo con las autoridades sanitarias. “Los niños enfrentan un ‘ciclo incesante de bombardeos y desplazamientos’ que agrava sus traumas psicológicos, generando un miedo profundo y daños emocionales duraderos”.
Este mismo viernes, Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, subrayó desde el Consejo de Derechos Humanos que “cualesquiera que sean las diferencias entre países, todos podemos coincidir en que no se resolverán matando a niños en escuelas”, en referencia al asesinato de más de 160 niñas iraníes en una escuela primaria al sur de Irán, donde además han sido asesinadas 1 mil 900 personas y heridas 20 mil.
Ello comenzó el pasado 2 de marzo, cuando el grupo paramilitar Hezbolá, cercano al gobierno de la República Islámica de Irán, lanzó ataques contra Israel en respuesta a los bombardeos que este país, junto con Estados Unidos, envió el 28 de febrero contra diversos puntos y ciudades iraníes.
Desde ese momento, Israel no solo ha destruido diversos complejos habitacionales en la capital del Líbano, Beirut, sino que también ha invadido el sur del país, donde ha destruido puentes clave, aislado a más de 150 mil personas y limitado “gravemente el acceso humano”, según un comunicado de la ONU. Los asesinatos libaneses ascienden a más de 1 mil 50 personas.
El lunes 23 de marzo, el ultraderechista Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas israelí, pidió anexar el sur del Líbano al territorio de Israel. En específico, que el río Litani se convirtiera en su nueva frontera norte. Ya antes Israel Katz, ministro de Defensa, había advertido a la población libanesa que el ejército israelí les prohibiría regresar a sus hogares.



















